Yoga, especial para asmáticos

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meditacion

Como sabemos, la práctica ayuda a bajar de peso, tonifica los músculos, y ayuda a reforzar las defensas. Hoy traemos una nota acerca de cómo trabajar la respiración, siguiendo los ejercicios de Yoga, que sirven para reducir y minimizar los ataques de asma.

El yoga es una disciplina práctica de la vida que afecta a la mayoría de las actividades de los seres humanos y cuyas fuentes de formación se remontan a unos 5.500 años.

Etimológicamente, la palabra yoga significa “unión” e “integración”, dado que esta disciplina milenaria se propone, a través de diferentes caminos, integrar todos los factores humanos, desde el físico (Hatha yoga), siguiendo por el emocional (Bhakti Yoga) y el mental (Raja Yoga), para llegar a la unión de lo trascendente (Samahdi).

En realidad, las formas de hacer yoga son miles, pero el camino de cada ser humano en esa práctica es individual.

Beneficios de la práctica

El yoga se puede practicar tanto de manera preventiva como terapéuticamente, ya que sus posturas relajan y estiran los músculos, alinean la estructura ósea y dan a los órganos fatigados la oportunidad de descansar del ritmo de vida acelerado que solemos llevar.

Además de fortalecer el cuerpo, el yoga posee un componente de relajación que resulta muy atractivo para lograr un estado de quietud mental, motivo por el cual es cada vez más “recetado” en occidente en donde la meditación y la introspección no son actividades muy frecuentes.

La respiración y la relajación, junto al desarrollo de una mejor concentración, hacen posible llegar a la meditación, donde la mente alcanza su máximo estado de paz y armonía, y es entonces cuando los procesos de sanación naturales del ser humano realizan el resto de la tarea.

Entre los múltiples beneficios del yoga se destacan:

  • Promueve la flexibilidad de la médula espinal y de las articulaciones.
  • Fortalece, tonifica y da volumen a los músculos.
  • Estimula las glándulas del sistema endocrino.
  • Mejora la digestión y la eliminación de desechos.
  • Incrementa la circulación.
  • Relaja el sistema nervioso.
  • Activa la respuesta inmune.
  • Refresca el cuerpo, liberando la tirantez muscular.
  • Aumenta el vigor.
  • Disminuye el colesterol y los azúcares en sangre.
  • Mejora el equilibrio y la gracia.
  • Aumenta la conciencia corporal.
  • Alienta la pérdida de peso.
  • Tranquiliza la mente y agudiza la concentración.
  • Ayuda a liberar el espíritu.

Para el asma

Además de los beneficios ya mencionados, el yoga también es una poderosa herramienta para revertir y atenuar el asma, ya que las crisis se producen generalmente como consecuencia de circunstancias psíquicas que alteran el equilibrio emocional de quien las sufre.

La función principal del Yoga en estos casos es, por un lado, ayudar a mejorar el manejo conciente del aparato respiratorio con ejercicios y ásanas (posturas) específicas, y por otro lado reestablecer la armonía, recordando que la verdadera paz no es la que se alcanza en ausencia de las situaciones conflictivas sino la que se logra mantener aún en medio de los problemas.

Ejercicios respiratorios

La mejor posición para realizar este tipo de ejercicios es recostado sobre una colchoneta.

Tratando de mantener el cuerpo lo más relajado posible, apoyamos ambas palmas sobre el abdomen, desde el centro hacia los lados. Al inhalar, percibimos cómo llevamos el aire con exclusividad hacia la parte baja del pulmón; entonces notaremos que el vientre se expande como un globo. Al exhalar, también por la nariz, se contrae. Se repite cinco veces, manteniendo el pecho, los hombros y los brazos relajados, y la mente fija en el ir y venir de la respiración.

Luego colocamos las palmas de ambas manos sobre las costillas, entre el pecho y el ombligo. Inhalando, llevamos el aire a la zona del cuerpo donde tenemos apoyadas las manos; se expanden las costillas hacia arriba y afuera y, al exhalar, se contraen, se aflojan. La mente va siguiendo y dirigiendo la respiración. Se repite cinco veces.

Por último, apoyamos ambas manos entre el pecho y las clavículas; inhalando llevamos el aire a esa parte de nuestro cuerpo, que se expande y que, al exhalar, se contrae. Se repite cinco veces.

Energizante y calmante

La respiración rápida abdominal estimula los tejidos del pulmón, relaja los músculos del pecho y energiza todo el organismo, mientras la respiración alternada produce un efecto calmante.

  • Respiración abdominal rápida: al inhalar llevamos el aire hacia la parte baja del pulmón; al exhalar, el abdomen se contrae. Este movimiento debe hacerse rápidamente, con energía y con ritmo. Se repiten dos series de veinte respiraciones cada una.
  • Respiración alternada: elevamos la mano derecha a la altura de la nariz; apoyamos las yemas de los dedos mayor e índice a la altura del entrecejo; con el dedo pulgar tapamos la fosa nasal derecha; nos quedan libres el meñique y anular, los que utilizaremos para tapar cuando necesitemos la fosa nasal izquierda. Inhalamos por la fosa nasal izquierda, tapamos dicha fosa nasal y exhalamos por la derecha; inhalamos por la derecha, tapamos esa fosa y exhalamos por la izquierda. Así completamos una vuelta. Se repiten dos series de cinco veces cada una. Terminamos exhalando por la fosa nasal derecha.

 

Frente a una crisis

En caso de un ataque de asma Mataji Indra Devi recomendaba recostarse sobre una cama con las piernas colgando desde las rodillas hacia el piso, sin almohada, con los brazos estirados a ambos lados de la cabeza, e inhalar con fuerza y exhalar por la boca.

Se debe practicar esta respiración varias veces, descansar y volverla a repetir. Luego hay que seguir con la respiración completa, tratando de llenar la parte baja, media y alta del pulmón.

También es bueno tomar un vaso de agua tibia cada quince minutos mientras duren los espasmos.