Los beneficios de la danza del vientre

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La práctica periódica de esta danza ayuda la tarea del parto, mejora los problemas de cistitis y atenúa los dolores menstruales. Además, las mujeres que la ejercitan experimentan una agradable sensación de alegría, armonía y libertad, dado que el movimiento genera cambios metabólicos saludables.

La danza del vientre es la unión perfecta entre cuerpo y alma. Por eso, cada vez más mujeres están optando por este milenario baile para reencontrarse con sí mismas, sacar las emociones y recuperar la confianza perdida.

 

¿Sabía que los seductores movimientos de cadera que realiza Shakira durante sus recitales no son otra cosa que herencia de un ritual a través del cual las parturientas del clan árabe daban a luz? Aunque no lo crea, en Oriente Medio y el Mediterráneo la danza árabe se practicaba para distraer a las mujeres que estaban por dar a luz como una forma de mitigar los dolores de parto.

Origen e historia

En las antiguas culturas de Asia Menor las mujeres tenían la capacidad de dar a luz a hijos fuertes y guerreros. Para eso se las preparaba con una danza que trabajaba espíritu y cuerpo, principalmente los músculos del abdomen y la flexibilidad de la cadera. Esto facilitaba un parto sano y natural. Así, el vientre y el útero de la mujer eran algo sagrado y digno de celebración.

El nombre danza del vientre se empezó a utilizar en el siglo XIX por los europeos que viajaron a los países exóticos en busca de nuevas culturas. Estos viajeros dieron ese término a la danza por los sorprendentes movimientos de vientre y cadera que no existían en las danzas europeas. A mediados del siglo XX, cuando los americanos descubrieron esta danza, la denominaron Belli Dance.

Efectos positivos

El baile aumenta la producción de endorfinas y dopamina, sustancias que estimulan la creatividad y ayudan a evitar la depresión. Además, el movimiento corporal resulta un excelente ejercicio que aporta salud y ayuda a mantenerse en forma y con buen ánimo.

En la actualidad, la danza árabe no conserva las mismas cualidades rituales que poseía en su origen, pero está comprobado que su práctica periódica facilita la tarea del parto, mejora positivamente los problemas de cistitis y atenúa los dolores menstruales.

Además, la práctica continua de la danza del vientre otorga una excelente tonicidad muscular, resulta de gran ayuda en los procesos femeninos, previene la celulitis, mantiene la piel en óptimo estado y, como los movimientos favorecen las glándulas, resulta una excelente disciplina para las mujeres que están enfrentándose a la menopausia.

Los movimientos suaves y ondulantes del abdomen también actúan como un masaje profundo del que se benefician todos los órganos internos, favoreciendo a aquellas mujeres que padecen de estreñimiento. Y la práctica constante también ayuda a corregir la postura y a aumentar el poder de concentración.

 

Beneficios psicológicos

Como si esto fuera poco, las personas que ejercitan danza árabe experimentan una agradable sensación de alegría, armonía y libertad, dado que el movimiento genera cambios metabólicos saludables. Esa sensación de bienestar se debe a que la danza árabe actúa directamente sobre los centros de energía del cuerpo, eliminando bloqueos, tensiones y problemas de comunicación, armonizando y dejando fluir esas energías por todo el cuerpo.

Por eso, la práctica de esta danza resulta ideal para personas con bloqueos de tipo psicológico como emociones reprimidas y tensiones acumuladas. En muchos casos, la práctica de danza árabe se recomienda para favorecer el autoconocimiento, aumentar la autoestima y mejorar la expresión corporal, ya que por la características de los movimientos estimula la memoria, la concentración, y la capacidad de responder físicamente a estímulos y órdenes dadas por el cerebro.

Además, la música que acompaña estas prácticas ayuda a mantener en buen estado el ánimo, luchando contra el estrés y reestableciendo la armonía y la tranquilidad gracias al redescubrimiento de la belleza y el poder del propio cuerpo.

 

Una fiesta para los sentidos

La danza árabe no sólo aporta beneficios a la salud: todos sus elementos constituyen un festival para los sentidos. Desde el emblemático pañuelo bordado en monedas que la bailarina amarra a sus caderas hasta el simpático velo, todo tiene una historia particular.

Por ejemplo, originalmente el pañuelo no llevaba monedas, sino que era una simple pieza de tela que tenía la misión de destacar los ondulantes movimientos de la danza. Con el tiempo, las bailarinas debieron buscar un lugar para colocar todas las monedas que le eran arrojadas por el público durante el espectáculo y se decidió coserlas al pañuelo y usarlas como adorno.

Además, la danza árabe es un excelente ejercicio porque comprende la expresión de los ojos, la boca, el cuello, los hombros, las manos y, obviamente, el vientre, el centro del cuerpo humano y el lugar en donde reside la capacidad de dar vida de la mujer.

Para tener en cuenta

Quienes practiquen esta danza deberán tener en cuenta ciertos recaudos:

  • No practicar con el estómago lleno porque podría generar problemas digestivos. Lo ideal es no comer en las 2 horas previas al ejercicio.
  • Beber mucha agua para recuperar el líquido perdido a través del sudor.
  • Se aconseja llegar a casa y tomar un reparador baño, y no volver a utilizar las prendas transpiradas, para evitar poner en contacto a nuestro organismo con toxinas ya eliminadas.
  • Quienes saben del tema aseguran que el calzado ideal para disfrutar de la danza árabe es un calzado bajo sin taco, similar a la alpargata.
  • Hay quienes eligen practicar danza árabe con tacos porque aseguran que estilizan la figura y permiten un mayor lucimiento del traje, pero la esencia de la danza se mantiene también a través del vestir que deberá mantenerse lo más cercano a lo que se usaba en la antigüedad egipcia. Por otra parte, con tacos se ve seriamente dificultada la posibilidad de realizar los ondulantes movimientos que caracterizan a la danza, ya que se baila levantando los talones.

Distintos bailes

Dentro de la danza árabe hay distintas variedades como la Raks Baladí (Danza del pueblo), una danza elemental, prácticamente sin desplazamientos y con movimientos de cadera predominantes, mientras que el Raks Sharki es más refinado, con grandes desplazamientos, vueltas y movimientos de todas las partes del cuerpo, aunque los de cadera son los más importantes.

Prácticamente todas las mujeres árabes saben bailar Raks Baladí, el baile que aprenden desde niñas en fiestas y reuniones familiares, pero son pocas las que deciden ser profesionales, porque ser bailarina no está bien visto en una sociedad tradicional musulmana.

Ideal para embarazadas

La danza del vientre es una de las más antiguas formas de instrucción prenatal, ya que nos da la oportunidad de utilizar músculos que tal vez nunca antes habíamos ejercitado o de aprender a concentrarnos en aquellos que necesitamos mientras relajamos el resto de nuestro cuerpo.

Además, tener los músculos entrenados y poder controlarlos no sólo nos ayudará en el parto, sino que también nos servirá para soportar el peso del bebé durante toda la gestación, y facilitará la posterior recuperación de nuestro peso. Por eso, nada mejor que comenzar a ponerse en forma y entrenar los músculos que se involucran en el proceso del embarazo y el parto… y todo bailando.

 

Principales beneficios

Tal como dijimos, los beneficios de la práctica de esta danza ritual son tanto físicos como psicológicos. A continuación le detallamos cuáles son los principales.

Cuerpo

  • Otorga flexibilidad. Gracias al trabajo de cada parte del cuerpo por separado, la danza oriental permite el desbloqueo, la fluidez, la coordinación y la eliminación de los nudos de tensión que se forman por estrés o cansancio físico.
  • Mejora la circulación. Cuando se ejercitan los músculos el corazón late más rápido, haciendo que la sangre fluya con más intensidad. Así se limpian las células de toxinas, se acelera el metabolismo y se ayuda a fortalecer el sistema circulatorio.
  • Disminuye la presión sanguínea. Como todo ejercicio, la danza ayuda a combatir las terribles consecuencias de la hipertensión, previniendo las enfermedades cardiovasculares.
  • Reduce los dolores menstruales. Los movimientos pélvicos de la danza masajean todo el aparato reproductor internamente y hacen que trabaje mejor de una forma sana y natural, sin necesidad de recurrir a la química.
  • Regulariza el aparato digestivo. Los masajes de la danza estimulan el buen funcionamiento del sistema digestivo, resultando una excelente solución para las mujeres que padecen estreñimiento.
  • Corrige los vicios posturales. La postura que se mantiene en esta danza elimina los malos hábitos y proporciona mayor flexibilidad en la espalda, ya que busca el equilibrio de una forma relajada y natural.
  • Evita la artrosis. Al armonizar la función de los músculos con los cartílagos y las articulaciones, este ejercicio combate la pérdida de elasticidad que provoca la vida sedentaria y que puede traer como consecuencia la artrosis.
  • Quema de calorías. Practicar esta danza ayuda a quemar entre 250 y 300 calorías por hora, por lo que resulta un buen ejercicio para complementar una dieta baja en calorías o simplemente para mantener el cuerpo en forma.

 

 Mente

La danza oriental actúa como un catalizador de las sensaciones y los sentimientos. Así, favorece los procesos psicológicos y ayuda a equilibrar las emociones, provocando los siguientes beneficios en esta área:

  • Favorece la autoestima y aceptación. La danza provoca el desbloqueo físico, psíquico y emocional que lleva a la aceptación y superación personal, de manera positiva y sin tensiones. Como consecuencia, genera un cambio de actitud ante la vida, permitiendo un descanso psíquico significativo. Además, la conciencia del propio cuerpo y del poder de seducción favorece la aceptación de una misma y potencia la autoestima.
  • Genera armonía. La danza oriental trabaja con la expresión de las emociones y los distintos estados de ánimo, proyectando la belleza interna hacia el exterior. Esto no sólo ayuda a embellecer a la mujer que la practica, sino que además resulta una excelente manera de aprender a transmitir y expresar las emociones.
  • Estimula la creatividad. Esta danza, que permite la libertad de expresión de emociones y sentimientos, anima a crear, resultando una buena vía de escape para dar rienda suelta a las preferencias de cada uno. Por lo tanto, invita a crear y a valorar la espontaneidad.
  • Facilita la expresión. Al permitir expresar emociones como alegría, ternura, belleza interior, picardía, misterio y seducción, sin vergüenza ni tabúes, esta danza ayuda a descomprimir sentimientos que generalmente nos vemos obligadas a reprimir por “guardar las formas”.
  • Estimula la feminidad. Esta danza permite expresar con el cuerpo sin complejos, culpas o miedos, explorando el lado femenino, intuitivo, tierno y vivaz que todas poseemos. No es erótica ni posee connotaciones sexuales, aunque resulta indudablemente sensual y también puede ser aprovechada como arma de seducción. Y, si no, pruebe a moverle un poco la cadera a su marido al ritmo de la música y después nos cuenta.
  • Desinhibe y ayuda a luchar contra la timidez. Muchas veces nuestro problema no es la falta de autoestima sino la timidez, la sensación de que somos torpes o la vergüenza que nos provoca mostrar nuestro propio cuerpo. La danza del vientre, al conectarnos con nuestro cuerpo y facilitar la flexibilidad, nos ayuda a combatir estas percepciones erradas que tenemos de nosotras mismas.