Automasaje en los pies

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  1. Iniciaremos el mimo con un baño de pies. Es ideal que llegue hasta más arriba de la pantorrilla o, como mínimo, hasta el tobillo. Llenamos el recipiente con agua caliente a una temperatura mayor que la del cuerpo. Le agregamos sal gruesa o sales aromatizadas con lavanda, que poseen un efecto relajante y sumergimos los pies durante 15 minutos.
  2. Los retiramos del agua y los secamos cuidadosamente. Es muy importante quitar toda la humedad entre los dedos para evitar la formación de hongos.
  3. Nos ubicamos en una posición cómoda y que permita tomar contacto con el pie, sin tensar el cuello o la espalda.
  4. Comenzamos por aplicar a la totalidad del pie izquierdo alguna crema humectante, adicionándole (si tenemos) una gotita de aceite de lavanda.
  5. Una vez que hemos extendido la crema por toda la superficie del pie, comenzamos a masajear el dedo 5 (el más chiquito) amasándolo desde su base hacia la punta. Los movimientos deben ser ondulantes, suaves y lentos.
  6. Pasamos ahora a realizar la misma maniobra con el siguiente dedo.
  7. Repetimos en los restantes hasta llegar al dedo gordo, al cual le dedicaremos un poco más de tiempo que a los otros.
  8. Movilizamos ahora la zona del metatarso, tratando de separar sus huesos.
  9. Aplicamos presiones a esa misma zona probando distintos grados de profundidad e intensidad, aplicando y soltando con una o ambas manos. La idea es la de formar una pinza entre el talón de la mano y los dedos. Abrimos y cerramos la mano presionando en el medio de esa zona del pie.
  10. Pasamos ahora a la zona de la bóveda plantar. Realizamos presiones con el pulgar dejando el resto de los dedos apoyados en el dorso del pie, de modo que le ofrezcan resistencia.
  11. Tomamos el talón colocando el pulgar en la zona medial y el resto de los dedos en la zona lateral, y presionamos con distintas intensidades y abarcando todos los sectores del talón.
  12. Frotamos todas las zonas del pie desde los dedos hasta el talón, por la planta y el dorso.
  13. Comparamos las sensaciones entre ambos pies antes de efectuar, en el pie derecho, la totalidad de la secuencia realizada en el pie izquierdo.

Fuente: López Blanco, A. El lenguaje de los pies.