Acerca del tango

Comparte esta nota!
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

tango

El tango ha resurgido en los últimos tiempos con la atención de las generaciones jóvenes y todos, grandes y chicos, se animan al ritmo del dos por cuatro.

Se suele decir que bailar tango es como “caminar con firulete”. Con esta definición se ilustra el espíritu de la danza sin demasiada teoría: como en cada compás se mueve un pie -si en un compás se desplaza un pie, en el siguiente deberá desplazarse el otro-, lo cierto es que este baile se asemeja mucho al acto de caminar.

Para bailar de a dos

Sin embargo hay una diferencia fundamental entre bailar tango y caminar: el tango es un baile que no puede realizarse de forma individual bajo ningún aspecto, porque siempre tiene a la pareja como unidad básica e indivisible.

En ella, la mujer seduce y el hombre conduce, y cada uno debe cumplir cabalmente con su rol. Es el hombre el que cobija a la mujer y la sostiene, la dama se desenvuelve en todo el baile bajo su amparo, rompiendo el equilibrio para recostarse sobre su pecho. La actitud de entrega de la mujer la deja en una posición de dependencia y el que manda es el hombre, ya que él es el que decide cuándo, dónde y con qué velocidad se generan los movimientos.

Pero la tarea de la mujer no es menos importante: ella debe acompañar la propuesta e interpretar a su compañero en un juego de seducción donde la fragilidad y delicadeza de su desempeño tienen un papel preponderante. Esta relación es la base del tango.

Tango que me hiciste bien

La Tangoterapia es una disciplina que toma elementos de la eutonía, el contact y el yoga para realizar un abordaje orgánico de esta danza. Sus seguidores aseguran que ayuda a armonizar cuerpo y espíritu, tonifica los músculos, estiliza la figura, estimula la creatividad y favorece el reencuentro con la pareja y con uno mismo.

La idea básica del orgánico es aprender a bailar sin imitar formas ni poses, sino construyendo un estilo propio desde la improvisación, la percepción y el diálogo corporal en la pareja: se trata de que cada uno se mueva según el impulso que le provocan la música y la persona con la que baila. La propuesta es que sea la música la que mueva a la acción, y no al contrario.

Entre sus beneficios, se cuentan que favorece el desarrollo muscular, corrige la postura, mejora el equilibrio y facilita la coordinación y la improvisación. Por otra parte, al ser una danza de pareja en contacto, estimula tanto la atención como los reflejos.

Además, como en las clases la persona no deja nunca de moverse ni de caminar, a partir de la energía que tanto la música como el contacto le provocan a cada momento esta práctica también ayuda a desarrollar mayor capacidad aeróbica.

Y, al trabajar la comunicación, la creatividad y la simultaneidad en la pareja, el tango orgánico ayuda a construir un vínculo sólido y a fortalecer la comunicación y el compromiso.

El origen del tango

Nacido como un baile popular suburbano, en su desarrollo el tango fue mezclando elementos de otras danzas como el candombe, la habanera y la milonga, traspasando generaciones y fronteras. El tango continúa alimentándose permanentemente de elementos y ritmos de la realidad cotidiana: eso es lo que lo mantiene vivo.

Este baile porteño y urbano posee amplias posibilidades coreográficas, por lo que constituye un espectáculo de gran belleza visual, aunque hay que diferenciar el baile coreográfico del improvisado: en el primero, la habilidad de los bailarines, generalmente profesionales, es fundamental, y la danza implica un espectáculo, mientras en el baile amateur las figuras no obedecen al armónico resultado de ensayos previos, sino que tienen a la improvisación como protagonista. Lo que se busca en este caso son lucimientos personales para llegar al real espíritu del tango: la seducción.

Cuestión de comunicación

Las variantes que el tango permite hacen necesaria una comunicación fluida y unívoca entre los bailarines: ya sea en la improvisación como en la cuidadosamente ensayada coreografía, cada pareja crea su propio código.

Generalmente, la mano derecha del caballero es aquella que toma a la mujer por la espalda y con la que se indican los giros y movimientos hacia adelante. Con la mano, el hombre “acomoda” la cintura de la mujer indicando el movimiento que debe realizar.