La micosis, una patología muy común en el deporte

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micosis

Uno de los más frecuentes males que puede afectar a los atletas es el de los hongos que crecen entre los dedos o en las uñas de los pies. También, aunque menos frecuentes, pueden aparecer en axilas y pelvis. Los médicos aseguran que no es un tema menor, ya que además de producir dolor y afectar a la concentración del deportista en competición, pueden permitir la entrada de otras afecciones dermatológicas y son la señal de cierto descuido personal.

Los hongos, para comenzar el tema desde su propia base, son organismos vivos que para vivir necesitan de materia orgánica, es por eso que disfrutan de la vida entre los dedos de los pies o cualquier otra zona corporal donde haya humedad y falta de luz. Esto afecta a todo tipo de personas, sólo que en el deportista, como señalan todos los especialistas consultados, el sufrir de micosis puede alterar las condiciones naturales de desempeño de su actividad física, más cuando han tomado como hogar los pies del atleta, dándole ese nombre a la dolencia que afecta tanto a quien camina apenas lo necesario como a aquel que hace del entrenamiento de su cuerpo la base de su vida. En ambos casos, la aparición de hongos también señala cierta falta de un cuidado personal completo, ya que la prevención es sumamente sencilla: apenas requiere cierta disciplina en cuanto al uso de calzado adecuado -y siempre propio-, mantener el cuerpo seco en todas sus zonas y no andar descalzo en lugares de probable contagio como lo son todos los vestuarios e incluso las superficies que rodean las piscinas.
Para tener certeza de la aparición de la micosis hay claras señales que anuncian su estelar llegada: lesiones con descamación y aspecto húmedo y blanquecino, sensación de quemazón y gran picazón, enrojecimiento de la región afectada y fisuras notables en la piel. En algunos casos, no los más usuales, hacen de las uñas su hábitat -la llamada onicomicosis- siendo detectables por el color amarillento que toman, manchas blancas por debajo de ellas o por surcos que las atraviesan. Si se deja avanzar la vida del hongo sin consultar rápidamente a un dermatólogo o a un podólogo, puede llegar a despegarse la uña y caer, lo que no implica la cura, ya que la próxima uña crecerá ya infectada. Es claro que si esta afección es molesta en cualquier persona, en un atleta que llegue a padecerla, la tarea de mantener el mismo rendimiento no será una tarea fácil.

Urbanidad y descuido

“Si un cirujano cuida sus manos un futbolista tiene que cuidar sus pies”, dice el doctor Carlos Villalta, especialista en Medicina del Deporte que trabajó en el Club Chacarita en el período de 1999. Para el médico, que propuso la inclusión obligatoria de un podólogo en todos los clubes de fútbol, “la micosis es un tema serio, de urbanidad y aseo personal, que puede ser puerta de entrada de otras infecciones y, si esto sucede, los atletas de alto rendimiento no pueden intervenir en la competencia y el director técnico se termina enojando con el jugador y con el médico, son cosas que pueden parar un atleta por diez días y están en juego muchas cosas”.
Siguiendo esta idea, el doctor Rosendo Vincent, dermatólogo y clínico, explica que “en un deportista se suelen dar micosis superficiales, que lo perjudican porque duelen y lo predisponen a que aparezcan ampollas y que acontezcan epidermoficias, el hongo actúa como lesión alergizante y una simple ampolla por falta de cuidado en los pies puede hacerle perder a un tenista un torneo Grand Slam, y pasó en varias oportunidades”.
“Hay otras micosis, como la inguinal, que pueden traer grandes trastornos, por ejemplo a nadadores o ciclistas, cuando presentan grandes paspaduras en esas zonas se les puede arruinar una competencia, pero eso ya muestra un gran descuido, uno si sabe que hace deporte y tiene una ducha pública lo mínimo que puede hacer es usar talco antimicótico, usar varias medias por día y hay gente con fragilidad cutánea que tiene que tener cuidado especial, incluso hay una enfermedad genética que predispone a tener más ampollas”, cuenta el Dr. Vincent, cuya tesis de formación tuvo relación con las afecciones dermatológicas en la actividad deportiva. Desde ese interés particular por el tema, asegura que “el cuidado de la piel en el deportista es fundamental porque una simple ampolla o un hongo no curado puede hacer perder un campeonato y no cuidarse de los hongos puede hacer perder la concentración necesaria”.

Zapatillas y podólogos

Si bien no vio casos en que la micosis trajera problemas de rendimiento profesional en la temporada de trabajo en Chacarita, el Dr. Villalta dice que eso no aconteció “porque yo le ponía mucho cuidado al tema y dentro de estas patologías va mucho el cuidado personal que tiene cada uno, son patologías que se dan por desidia, hay que estar atentos y ponerse talcos con antimicóticos”. Por eso es que enfatiza la importancia de la Podología como disciplina médica esencial en el deporte: “todo plantel de fútbol tiene que tener un podólogo, porque un jugador si tiene una infección en la uña no puede jugar, por eso si hay un podólogo que día por medio revisa a los jugadores, se atacan todos los frentes, pero tienen que estar en todos los deportes, porque esto le pasa a todos los deportistas, que viven con el pie encerrado en las zapatillas”.
“Ningún dermatólogo es amigo de las zapatillas”, dice con énfasis y humor la doctora María Ferro, dermatóloga, para quien “cualquiera que tenga un calzado todo el día está en peligro todo el tiempo, pueden aparecer hongos entre los dedos y también en la planta del pie, porque al hongo le gustan los lugares húmedos, oscuros y de contacto, por eso se puede dar en las ingles o hasta en los pliegues de la panza en gente con obesidad; en el caso de los deportistas el consejo que daría es que se sequen siempre bien los pies y usen un calzado ventilado y abierto, que usen de goma sólo en casos especiales y siempre medias de algodón, si encuentra… -porque ahora todas tienen nylon- y que se cambie las medias varias veces en el día, que no anden descalzos en ningún vestuario ni alrededor de la pileta”.
“Los atletas tienen que tener siempre su par de ojotas personales para ingresar a los baños y duchas, de eso se encarga la utilería, que tiene que darle a cada uno sus cosas”, dice el Dr. Villalta, que cree que en este tema “la higiene personal es fundamental, pero también la de las duchas, limpiar con lavandina es clave porque el cloro barre todas las micosis. Claro que hay clubes chicos que llegan hasta a no tener agua caliente en los vestuarios y esta enfermedad, en muchos casos, no sólo hay que combatirla en la persona que la padece sino que es producto de una situación”. Por eso tiene la certeza de que la erradicación de este problema tiene como base la educación sanitaria desde edades tempranas: “esto tiene que venir desde las divisiones inferiores que es de donde vienen los hábitos”.

Honra y olor

Por eso, si bien todos los profesionales indican que el tratamiento -tomado apenas nace- no tiene complejidades, es importante hacer carne las actitudes de cuidado corporal y evitar los riesgos de contagio, para que no sobrevenga un ciclo de curación y nueva enfermedad. “La forma de tratarlo es sencilla”, dice la doctora Ferro y asegura que con las cremas existentes en el mercado y con higiene constante los hongos desaparecen. “La medicación se puede dar en forma tópica (por fuera) o sistémica (por boca), pero sólo en casos muy complicados, por fuera es lo más común, usando productos que contengan terbinafina, clotrimazol, que es una de las más modernas o isoconazol, pero es solamente en los casos graves, donde el medicamento por boca debe contener terbinafina”. Aunque estas drogas estén a disposición en el mercado farmacológico y sean las que comúnmente recetan los médicos, aún existe, según la dermatóloga “gente que todavía usa merthiolate, lo que no tiene ningún efecto, porque es sólo antiséptico”.
Uno de los índices de presencia de hongos en los pies es el famosísimo hedor que presentan muchas personas, aunque lo cubran con perfumes o talcos o prefieran no hablar de ello, ya que no es nada elegante. “Cuando hay micosis hay olor, el olor a pata -como suele nombrárselo cuando es muy fuerte- es porque hay micosis”, indica la Dra. Ferro, para quien, a pesar de que es en el verano donde más se descubren y atienden estas afecciones cutáneas, el mal tiene presencia en todos los meses del almanaque: “aparecen más casos en verano porque se usan sandalias y salta en la revisación médica de las piletas, pero hay casos en todo el año, si no se cambian seguido las medias, sólo se dan cuenta por el mal olor, pero la gente convive con sus hongos”.
Cuestiones de costumbres… mejor captar e incorporar las que nos traigan bienestar físico y, por qué no, mental y espiritual. Hombre sano siempre tendrá una mente sana y, mejor aún, sin hongos que habiten en el cuerpo. Sólo es necesario adoptar unos pocos hábitos de higiene y respeto por nuestro cuerpo, para no arruinar competencias, ni perder campeonatos, en el caso de ser deportistas de alto entrenamiento, pero también en todo hombre que no compita ni entrene, pero que quiera andar, saludable y sin hongos, por los caminos de la vida.

Por Diego Oscar Ramos