¿Cómo reconocer la deshidratación?

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deshidratación

Para reconocer y evitar los daños del calor excesivo. Qué hacer frente a la deshidratación: las precauciones necesarias para desarrollar una actividad física consciente durante temporada de verano y de altas temperaturas.

La deshidratación es uno de los conflictos más habituales del verano. Este problema afecta particularmente a los deportistas, debido a la cantidad de líquido que pierden durante el ejercicio. También puede afectar a niños y personas de la tercera edad, que son quienes no suelen controlar la cantidad de líquido que consumen.

Este trastorno se produce cuando alguien pierde más líquido del que fue ingiriendo, esto es, cuando tiene en su cuerpo una cantidad de agua por debajo del nivel adecuado (aproximadamente dos tercios). La pérdida puede ser a través de la orina o del sudor. Si bien no es un problema de alta gravedad –e incluso en la mayoría de los casos pasa desapercibido-, en determinadas etapas de la vida, como en la niñez y la vejez, puede generar inconvenientes por la falta de energía. Entonces, es necesario controlar el problema y tomar las precauciones justas para que no se siga agravando y genere mayores complejidades.

Causas de deshidratación

Uno de los motivos más comunes de la deshidratación, sobre todo en niños y adolescentes, es la pérdida de líquido durante las enfermedades gastrointestinales. Durante estos periodos de malestar, se asiste a síntomas tales como vómitos y diarreas. Estos deben ser contrarrestados con una actitud adecuada, como tomar pequeños sorbos de agua o chupar un cubito de hielo.

Por otro lado, realizar grandes cantidades de ejercicio físico puede resultar perjudicial si no se repone la cantidad de líquido suficiente. Si bien es difícil alcanzar grados de deshidratación extrema, algunos atletas a veces buscan provocar la deshidratación con el fin de perder suficiente peso para alguna competición o un evento deportivo. Las maneras en que lo realizan son: mediante la utilización de saunas, laxantes o diuréticos. Está de más decir que no es aconsejable ya que provoca resultados que perjudican el rendimiento deportivo, además de peligro de energía y funciones en el cuerpo, pudiendo derivar también en problemas en el ritmo cardíaco.

¿Cómo solucionarlo?

El primer paso es saber reconocer el problema en el organismo, ya que al prestarle atención a los síntomas y actitudes del cuerpo podremos percibir, a través de las necesidades del organismo, posibles problemas de deshidratación. Además de la sed, puede ocurrir que tengamos sensación de mareos, boca pegajosa o seca, poca frecuencia al orinar y hacerlo en menor cantidad y de color más oscuro.
La forma más fácil para evitar la deshidratación es tomar mucho líquido especialmente los días de alta temperatura. En el caso de los deportistas, deben tomar específicamente agua o bebidas energizantes de extractos naturalez.

En cuanto a las cantidades de líquido, lo ideal es un mínimo de dos litros de agua por día. En número de vasos, son algo así como 8 por día. Esto es algo relativo ya que depende del peso y necesidades y hábitos de cada persona.

Durando la actividad física, si hace mucho calor, lo aconsejable es vestirse con ropa cómoda y liviana. Si la actividad se desarrolla al aire libre, hay que evitar las horas de mayor exposición al sol (la mejor hora es a comienzos de la mañana o a finales de la tarde)  y, durante la actividad, se recomienda usar gorra. No hay que olvidarse de parar a tomar agua y de tomar descansos en lugares frescos o a la sombra, preferentemente cada veinte minutos. También es necesario parar si algún síntoma de malestar aparece durante la actividad, así como hidratarse antes, durante y después, una vez finalizada.

¿Cómo reconocer una deshidratación grave?

Los síntomas de una deshidratación cuando ha pasado a mayores pueden ser los siguientes: desmayos, la sensación de decaimiento al ponerse de pie y falta de ganas de orinar. En el caso más riesgoso, especialmente en personas de edad avanzada, será necesario recibir líquidos mediante vía intravenosa para acelerar la rehidratación. Ante una situación semejante se deben realizar análisis más específicos ya que, en ocasiones, la deshidratación puede ser síntoma o causa de otro problema mayor, como la diabetes.