Cómo estar atento a las señales del cuerpo

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fatiga

Después de un intenso día de trabajo llegamos con el cuerpo fatigado y, la mayoría de las veces, con molestias en la espalda, el cuello y los hombros. Sentimos que nuestro cuerpo pesa y nos es imposible enderezarnos. Ese es el momento en el que mediante ejercicio debemos lograr una espalda fuerte, sana y flexible.

La postura del cuerpo refleja el estado de ánimo y parte de nuestra personalidad. Los hombros caídos y la espalda encorvada muestran el cansancio y la pesadez de la vida que llevamos. Por esto, debemos corregir nuestra postura, trabajar la musculatura y oxigenar el cuerpo para sentirnos mejor. Hay que mirar al frente, expandir el pecho y abrir el corazón.

Sin darnos cuenta, nuestras rutinas y trabajos nos llevan a formar cuerpos con músculos poco balanceados que se fatigan rápidamente causando dolores: la cartera la llevamos en un mismo hombro, a los niños los cargamos de un mismo lado y jugamos al tenis ocupando un brazo más que el otro.

Somos nosotros mismos quienes hacemos que nuestra espalda se ponga rígida: cada vez que nos sentamos y caminamos quebrando más la cola, pensando que ésta es la manera de sacar más glúteos. Sin embargo, esto acorta nuestras vértebras, nos achica en porte y tensiona la zona lumbar acarreando dolores. Debemos flexibilizar nuestra columna, haciendo que cada movimiento sea un placer para el cuerpo y alivie las tensiones diarias. La espalda debe estar siempre larga en cada uno de los movimientos de la vida diaria.

Debemos tomarnos el tiempo para ejercitar el cuerpo, dormir lo necesario y llenarlo de vitaminas y energía a través de una buena alimentación, sin olvidar darnos unos minutos de relajación al día, donde el cuerpo se flexibilice y se estire.

Joseph Pilates al crear su sistema de ejercicio de acondicionamiento físico se inspiró mucho en los animales, especialmente en los felinos. Para él, los gatos adquieren un ritmo de movimiento ideal ya que están constantemente estirándose y relajándose, afilándose las garras, torciéndose, contorsionándose y jugando. Duermen totalmente relajados y se levantan de una siesta con lentitud y gradualmente, abriendo los ojos con calma, logrando ondular los músculos de la espalda a medida que los extienden y relajan. Tenemos que poner especial énfasis en esta constante necesidad de estirarnos y relajarnos. Debemos tomar un momento para movernos, expandirnos y soltar las articulaciones para así oxigenar nuestro cuerpo y hacer circular sangre luego de horas de sueño.

Pilates nos ayuda a mejorar nuestra calidad de vida y dignifica la calidad del ser humano.

Por la Prof. Mirta Amerise