El hoy y el mañana de la Psicoterapia después de 100 años

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Psicoterapia

Psicoterapia

En la actualidad la Universidad de la Sorbona (Francia), define la forma de adaptar la Psicoterapia al hombre de hoy. Luego de cien años la disciplina de Sigmund Freud y Carl Gustav Jung, estudia una nueva forma para aplicarse en un mundo completamente distinto al que la vió nacer.

El terapeuta Neo-Junguiano James Hillman decía: “Cien años de psicoterapia y el mundo está cada vez peor”. Quizá sea el momento de reconsiderar qué estamos haciendo.

Sigmund Freud revolucionó, en su tiempo (1900), el mundo de la Psicología, con la aparición de su libro Interpretación de los Sueños, al postular la existencia de una instancia inconsciente.

Postulaba que somos gobernados por fuerzas que son ajenas a nuestro yo conciente (autónomas, diría Jung) y la necesidad de la adaptación del hombre a la realidad externa (principio del placer versus principio de la realidad).

Pues bien, esta realidad externa está enferma.

Nadie duda de la enfermedad del mundo, sus síntomas son evidentes: guerras, imperios, violencia, hambre, corrupción, daños ecológicos irreversibles. No podemos entonces tratar de que el hombre se adapte a esa realidad (sería enfermarlo) sino, por el contrario, que vuelva a “entender” su propia realidad como manera de rescatarse de ese mundo enajenado (ajeno a sí mismo).

Tiempo de nuevos paradigmas

Siempre hubo cambios de paradigmas y de alguna manera los viejos iban desapareciendo al fusionarse con los nuevos, que los reemplazaban. En la actualidad, esto se complica, ya que desaparecen los antiguos pero no aparecen aún los nuevos.

Un movimiento de pensadores (físicos cuánticos, biólogos, filósofos, sociólogos, psicólogos, artistas) se aglutina alrededor de la Universidad de la Sorbona, Francia, para intentar dar cuenta de estos problemas.

Ante la posibilidad de ser devorados por la Globalización Consumista (el arquetipo de la Gran Madre en su aspecto negativo: Madre Devoradora) aparece la necesidad de:

  1. a) La vuelta a lo tribal (reunirse en pequeños grupos).
  1. b) La vuelta a lo natural (recuperar nuestras fuerzas instintivas primordiales y nuestra relación armónica con la naturaleza interna y externa).

Surgen así reagrupamientos de la gente en pequeñas comunidades, de 15 ó 20 personas (Krishnamurti decía que si un grupo excede ese número hay que disolverlo porque empieza a enfermarse), que se reúnen por afinidades (lo semejante atrae a lo semejante). Por ejemplo, grupos de amantes del cine, o de la Filosofía, o bien buscadores espirituales, amantes del deporte, etc. Tantos como necesidades tengamos. Como si ante la posibilidad de naufragio nos subiéramos a pequeñas Arcas de Noé. En el Mito de Noé, antes del diluvio, el número de gente comprometida era menor y un Arca bastaba. En la actualidad, necesitaríamos una pequeña flotilla de Arcas, navegando juntos.

Por otra parte, la vuelta a lo natural implica la recuperación de lo más profundo en nosotros, nuestras bases primordiales: nuestros talentos naturales (qué vinimos a hacer en el mundo) y la necesidad de donarlos: el cumplimiento de nuestro destino.

Realidad Emergente: un Mundo en Eterna Creación

Otra de las conclusiones a que arribaron los pensadores de la Sorbona, y esto atañe a nuestro tema de hacia dónde tienden las terapias actuales, es la necesidad de trabajar con lo que denominaron “realidad emergente”, o sea, con lo nuevo de cada situación, aquello que es por naturaleza único e irrepetible, nunca existió antes y nunca volverá a existir. Por lo tanto no podemos tipificarlo (categorías, diagnóstico, tendencia, tipos, teoría, etc.). Sólo podemos entenderlo como realidad única no repetible. Esto nos demanda una actitud totalmente creativa en cada situación y abrirnos al misterio de lo que no conocemos. Destacar de cada vínculo (terapéutico o de cualquier naturaleza) lo que tiene de nuevo. Este sería el primer punto del enfoque terapéutico propuesto.

  1. Énfasis en lo Totalmente Nuevo

Lo importante es aceptar que somos diferentes y no tratar de parecernos a algo que no somos por agradar, pertenecer y no quedar fuera.

Jung afirma que toda psicoterapia es en alguna forma una psicopedagogía: una re-educación para recuperar nuestra forma de mirar al mundo (cosmovisión), que hemos perdido por adherir a formas colectivas y aceptadas por nuestro contexto social.

Adherimos a formas colectivas por miedo a “quedar afuera” a ser distintos. Pero no nos da resultado, igual sufrimos, o hacemos sufrir a los demás, no somos felices en nuestro trabajo, no desarrollamos nuestros talentos naturales, no logramos vínculos satisfactorios, no tenemos proyectos, etc.

El sacrifico de nuestra individualidad, en el altar de lo que hacen todos, no obtiene recompensa alguna.

  1. Cambiar la propia percepción para cambiar el mundo

El mundo es de alguna forma lo que pensamos de él. No podemos cambiar el mundo sin cambiar Nosotros. Podemos cambiar nuestra manera de imaginarlo, o sea de percibirlo. Nuestra percepción a través de nuestros sentidos es una construcción que hacemos de lo que está allí afuera (fuera lo que fuere); es de alguna forma nuestra propia creación (Maya o ilusión de los hindúes).

  1. Vínculo terapéutico: encuentro entre dos seres libres

Esta nueva mirada marca el incipiente rumbo de los nuevos modelos de terapia, que ya no pasan por la adecuación a un modelo externo: teoría, habilidad de un terapeuta, diagnóstico, pronóstico y tratamiento. Se deja de lado el viejo modelo de alguien sano y alguien enfermo, alguien dueño del saber y otro no. El vínculo terapéutico es el encuentro de dos seres libres que se reúnen para compartir ambos una oportunidad de crecimiento, de conectarse con lo que está emergiendo, lo totalmente nuevo que ocurre por el hecho de haberse encontrado. Cada encuentro es un acto de creación en el tiempo y una posible anticipación de lo que luego ocurrirá.

Esto nuevo que ocurre no son hechos aislados (partes de un todo) sino un todo en sí mismo, lo que obliga para entenderlo un cambio Holístico en la mirada. Un ver de conjunto, como la mirada del pastor que, aun sin saber contar, puede ver intuitivamente, si le faltan dos o tres ovejas o el rebaño está completo.

  1. Mirada integradora de los estados múltiples del ser

Somos:

  • Un hombre faber, alguien que hace.
  • Un hombre sapiens, alguien que piensa.
  • Un hombre lúdico, alguien que juega (las cosas son ‘como si’).
  • Un hombre religioso, que se conecta con una realidad trascendente.
  • Un hombre ético, alguien que juzga como bueno lo que lo ayuda a vivir (lo que es nutricio) y como malo lo que no es nutricio que se debe evitar con prescindencia de si es bueno o malo en sí mismo. Lo que es bueno en nosotros puede ser malo para otros y a la inversa
  • Un hombre estético, que percibe a través del arte y la poesía lo que está más allá de la percepción corriente.
  • Un hombre erótico, que acepta la realidad de su sensualidad y sexualidad.
  • Un hombre filosófico, que se pregunta por la realidad última del ser, de dónde venimos, hacia dónde vamos.
  • Un hombre creativo, que se sabe portador de la habilidad de recrear al mundo en cada situación (somos coparticipes de la eterna creación de Dios).
  • Un hombre político, que procura el bienestar de su comunidad.
  • Un hombre económico, que procura una distribución adecuada de los bienes disponibles

La Globalización privilegia el Homo Faber (muchos trabajando para unos pocos), el Hombre Político (el Poder en pocas manos) y el Hombre Económico (la concentración de la riqueza).

  1. No sólo se reprime la sexualidad,

como afirmaba Freud. Sino también La Espiritualidad, nuestra posibilidad de conexión con lo divino y nuestro legítimo Poder (poder de ejercer lo que vinimos a hacer, poder decir sí y decir no).

  1. El abandono del diván

Los nuevos terapeutas dejarán de enfocar sólo la patología.

El síntoma denunciará el fracaso de los mecanismos de autorregulación natural que todos llevamos dentro para restablecer la salud perdida, física o psíquica, por nuestra equivocada intervención, o la de otros, en cosas que no podemos intervenir sin causar problemas, ya que son mecanismos automáticos.

  1. La Prevención: lo más importante

Evitar enfermar. Cuando algo psíquico se hizo síntoma, de alguna manera ya es tarde. El cuerpo se hizo cargo de lo que no pudo resolverse psíquicamente.

A los médicos de algunos cantones chinos del medioevo se les pagaba mientras los miembros de su comunidad estaban sanos y se dejaba de pagarles cuando alguno enfermaba.

¿Nuevas Terapias o Nuevos Terapeutas?

No hablamos entonces de Nuevas Terapias sino de Nuevos Terapeutas. Y no sólo un terapeuta externo sino de que cada ser recupere el sanador espiritual que lleva adentro. Un yo superior, Sí Mismo de Jung, síntesis de nuestra realidad consciente e inconsciente.

Este Terapeuta Interior sabe que somos parte de una red de conexiones internas y externas. Que nuestro ser es un conjunto de relaciones entre fuerzas internas y energías externas que constituyen en sí mismas una unidad única, indisoluble y eternamente renovable y dinámica

Hacia una psicología del Siglo XXI

  • La psicología al servicio de nuestra realización: desarrollo de nuestros potenciales.
  • Enfoques Holísticos para un ser integral. Modelos multi-abarcativos e interdisciplinarios.
  • Modelos Preventivos, trabajar para la salud y evitar enfermar.
  • Recupero de la Cosmovisión propia: mirada del mundo única e intransferible.
  • Modelos creativos que permitan trabajar con lo nuevo y no tipificable.
  • Lo que sana no es la teoría, modelo o técnica, sino el vínculo.
  • Reconexión con nuestro imaginario (sueños, fantasías, proyectos).
  • “La Imaginación al Poder”.
  • Funcionamiento armónico de nuestra sensualidad-sexualidad, nuestro Poder y nuestra Espiritualidad.
  • “Valor para cambiar lo que se puede; Aceptación de lo que no se puede cambiar y Sabiduría para distinguir entre ambos”.

Por Dr. Ariel Baldrich, es director de AION, Centro de Formación en Psicología Junguiana.