El Coaching y el Counseling apuntan a mejorar la calidad de vida de una manera rápida

Comparte esta nota!
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
Coaching_Counseling

Coaching y Counseling

Con solo una fracción del tiempo que se invierte en un tratamiento de psicoterapia, las ayudas terapéuticas “exprés” se enfocan en brindar autoconocimiento, resolución de conflictos y mejora en la calidad de vida.

Herramientas multidisciplinarias

“El counseling es una profesión que apunta al apoyo inter e intra personal, y se ocupa de ayudar a personas que están transitando conflictos vitales, de lo cotidiano y/o existenciales, y que no presentan patologías psíquicas severas” dice el licenciado Andrés Sánchez Bodas, quien en 1987 creó el primer plan de estudios de esta carrera en Argentina. Además, nos explica que tiene cuatro intenciones profesionales ligadas a la prevención y promoción de la calidad de vida, la resolución de problemas o conflictos, el desarrollo personal y el despliegue de la potencialidad de los consultantes.

Por otra parte, la licenciada Claudia Castellanos, directora de Latincoaching, expresa que “el coaching es sencillamente un entrenamiento para lo que sea que las personas quieran cambiar y mejorar en su vida. Puede ser su trabajo, sus relaciones, sus finanzas, alguna habilidad en particular –como persuadir, liderar, comunicar, escuchar-, algún hábito e incluso su propia salud”. Respecto de esto manifiesta que hay innumerables experiencias acerca de las cuales es probable que quieran otros resultados, mejores que los que hoy están teniendo, y un proceso de coaching les ayuda a resolver cómo conseguirlos.

Por otro lado, “el diálogo de voz interior es una técnica orientada a conocer la variedad de voces interiores con las que automáticamente nos vinculamos para conectarnos con las personas, según las circunstancias que atravesamos” indica Nora Fusillo, especialista en Voice Dialogue y completa que este método fue creado con el fin de propiciar nuestro crecimiento personal, desarrollando de forma práctica la capacidad de reconocer estas voces y poder optar entre ellas en pos de nuestras aspiraciones.

A su vez, el counseling, el coaching y el diálogo de voz interior se pueden aplicar en diversas áreas. Tal es así, que el counseling “abarca todas las áreas en donde las personas viven y transitan su existencia, siendo sus campos posibles el desarrollo personal -asistencia individual, pareja, familia en todas las edades y problemáticas humanas dentro de parámetros de normalidad-, laboral/organizacional -en ámbitos laborales, empresas, ONG y cualquier organización-, comunitario -en zonas marginales, barrios carenciados, de ayuda social, educacional -en instituciones educativas de todos los niveles-, pastoral -en ámbitos religiosos-”, aclara Sánchez Bodas.

Del mismo modo, Castellanos nos explica que el coaching tiene muchas especializaciones como financiero, para ayudarnos a mejorar nuestras habilidades en relación al dinero; de salud, para lograr y mantener hábitos saludables; empresarial, para mejorar el rendimiento de los equipos de trabajo, y más. También existen variados modelos de coaching basados en diferentes fundamentos teóricos, por ejemplo: coaching ontológico, coaching de desarrollo, etc. Pero, “a pesar de tan diversas metodologías, bases teóricas y técnicas, lo que todos los modelos tienen en común es el propósito de guiar y facilitar a las personas mejores resultados que los que obtienen actualmente”, asegura.

“El diálogo de voz interior es transdisciplinario. Se puede aplicar como una herramienta para resolver problemas laborales, profesionales, relacionales, como dentro de una organización para la excelencia en el trabajo en equipo”, dice Fusillo. Asimismo, destaca que en cuanto a lo relacional, es muy efectivo para la armonización de vínculos de pareja, padre-hijo, entre hermanos, jefe-empleado, compañeros de trabajo y otros, dado que permite observar con perspectiva el patrón relacional vigente, para encontrar la forma de resolver conflictos y redescubrir potencialidades.

Tiempo de cambios

“En lo que respecta a los tiempos de duración de estos procesos, podemos decir que son más breves estadísticamente que los más clásicos, sin embargo hablamos de un promedio de seis meses a dos años. También hay procesos breves de entre cuatro y diez entrevistas en problemas menores de consulta, es decir en situaciones de poco conflicto”, indica Sánchez Bodas y comenta que las personas que aplican el counseling se sienten mejor, más sueltas, abren más canales de percepción, eligen más libremente, aumentan la estima por sí mismos, no son egoístas, integran al otro, aprenden a manejar mejor los vínculos, no están tanto a la defensiva -sin caer en la ingenuidad- y defienden mejor los propios territorios personales sin ser agresivos. También explica que en las encuestas realizadas a la gente atendida, “dicen que hace bien, que uno se encuentra con el que es y se acepta mejor”.

Para Castellanos, un proceso de coaching personal no tiene un tiempo preestablecido. Por lo tanto, algunas personas pueden adquirir rápidamente nuevos puntos de vista sobre situaciones que consideran “problemas”, y de este modo tener más posibilidades de acción para conseguir lo que buscan. “Es posible entonces que en sólo tres o cuatro reuniones de coaching la persona encuentre recursos para seguir adelante sola. Que es en definitiva el propósito de coaching: que la persona no esté dependiendo de la figura del coach, sino que el coach le facilite el acceso a sus propios recursos personales para que pueda continuar adelante solo”, señala y sigue “en otros casos son necesarios más encuentros, porque hay personas que quieren trabajar con nuevos aspectos de sus vidas que no habían planteado inicialmente, pero que reconocen que están siendo disfuncionales”.

Según Fusillo, el diálogo de voz interior es un tipo de terapia breve que, por lo general, en el marco de tres meses a un año brinda respuestas efectivas en las áreas en las que se enfoque. “La dinámica de esta terapia permite que, desde la primera sesión, la persona pueda ir instrumentando cambios a través de la detección de bloqueos, creencias y actitudes, que podrá ir modificando gradual y progresivamente”, dice. Asimismo, manifiesta que requiere una actitud de entrega, apertura, y confianza en el proceso que permitirá ir superando resentimientos, miedos, exigencias exageradas, culpas y emociones negativas que traban o detienen nuestro crecimiento.

Caminos de autodescubrimiento

Sánchez Bodas expresa que “con el counseling se trabaja en el aquí y ahora en el proyecto de vida, más que en el pasado de la persona; que no se desdeña pero tampoco se lo hace figura. Es decir que se lo trabaja como fondo de la cuestión planteada”. Y señala que su efectividad radica en el trabajo del presente, en proponer como eje lo emocional integrando lo racional, en no “revolver” la historia si el consultante no lo solicita, en trabajar con y desde la empatía y la aceptación incondicional y en que el counselor se presenta como una persona de igual a igual. “La práctica es similar a cualquier encuentro de ayuda: sesiones de cincuenta minutos, se trabaja cara a cara y se acompaña el proceso de autodescubrimiento paulatino sin ir adelante del consultante. No se pretende desestructurar ni ‘bajar las defensas’”, comenta y aclara que no es una terapia porque no pretende curar al consultante de ninguna “enfermedad”, sino ayudar a crecer mejor como persona.

Según Castellanos, el punto de partida para un proceso de coaching es reconocer que hay algo que no nos gusta en nuestra vida, que queremos cambiar y que no estamos pudiendo hacerlo solos. “Considero muy valioso el poder que un buen trabajo de coaching nos puede dar o devolver. Justamente el poder para dejar de ser víctimas de las circunstancias y poner en juego ese potencial para hacer aquello que queremos hacer, independientemente de los obstáculos que encontremos en el camino”, expresa y considera que el coaching personal tiene una visión de tipo sistémico y facilita el reconocimiento de la propia responsabilidad en generar y ser parte de los problemas. “Una vez alcanzado este nivel de comprensión, las personas son capaces de actuar de modo diferente al original, y cuando las conductas o comportamientos son diferentes, cambian también los resultados que se obtienen”.

Fusillo indica que el diálogo de voz interior encuadra dentro de lo que en psicoterapia se llaman modelos humanístico-existenciales, y abarca análisis alternativos o complementarios a las líneas de psicología más tradicionales. “Este método, direccionado a alcanzar objetivos específicos, brinda la satisfacción de ir acompañando el proceso con resultados concretos en el día a día”, señala. Y explica que en la primera sesión, en base a un diagnóstico situacional, se planifican los pasos siguientes que se traducirán en una serie de sesiones con frecuencias pactadas, entre las cuales se desarrollarán ejercicios y se avanzará en el estudio de la teoría. Además, aclara que lo ideal es, en paralelo, asistir a los cursos grupales en los que se enseña la teoría de la técnica de diálogo de voz interior en dos niveles: principiantes y avanzados. “Genera mucho bienestar, seguridad y confianza en uno mismo el sentir que uno toma el timón de su propia vida de una forma práctica y efectiva. A partir de esto, el diálogo interno y externo se instala en nuestra vida produciendo una transformación importante en la armonización de las relaciones con los otros y facilitando el logro de los resultados a los que merecidamente aspiramos”.

Por Carolina Genovese