Distintos tipos de terapia: conoce y elige  

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Te presentamos a continuación los modelos y técnicas de terapia en la Argentina, ya que no todos los terapeutas consideran el tratamiento del paciente de la misma manera. Como pacientes, lo único que esperamos es que alivien nuestro dolor, sin embargo, debemos saber que ese objetivo se puede alcanzar con diferentes procedimientos.

Freud cambió la historia del siglo XX al postular la existencia del inconsciente. Si bien muchos lo siguieron, otros consideraron que su modelo interpretativo no era del todo bueno para los seres humanos. Ese fue el inicio de una larga serie de cambios en la forma de encarar el trabajo psicológico. Las variaciones sobre la pauta original fueron muchas: hubo aportes filosóficos, modificaciones en la técnica (terapias más cortas, menos estructuradas o centradas en el presente).

Así como Argentina adoptó el psicoanálisis, también supo recibir muy bien otras escuelas psicológicas que le siguieron. En este recorrido por las distintas escuelas,  vemos que algunas tuvieron su momento de apogeo para luego caer en el olvido.

El psicoanálisis

El paciente llega a la terapia y relata sus problemas, la angustia, sus dudas y otra serie de inquietudes que pueden estar relacionadas con la sexualidad, las relaciones interpersonales y los vínculos. Con este panorama, el terapeuta debe reconocer en los síntomas y la causa de los mismos. En la medida en que se ponen de manifiesto las causas, se desarticulan mecanismos automáticos de comportamiento, aquellos que producen dolor y sufrimiento en quien consulta. En el inconsciente queda grabado todo aquello que vivimos desde que nacemos: se trata de una fuerza energética y pulsional tan potente, que su develamiento es un arduo e introspectivo trabajo. Para que este trabajo sea exitoso, es necesario que el vínculo entre el analista y el paciente (transferencia) sea fuerte. Esto implica, entre otras cosas, confianza. Un buen profesional es capaz de llevar al paciente a relatar situaciones del pasado (que para el psicoanálisis son claves en la formación del aparato psíquico) como si se tratara de situaciones recientes. En la práctica, el psicoanálisis flexibilizó los tratamientos iniciales que requerían cuatro o cinco sesiones semanales, de cincuenta minutos. En la actualidad, la mayoría de la gente acude a un promedio de dos sesiones semanales, pero sigue siendo una terapia de largo plazo.

Las psicoterapias analíticas

Estas mantienen los parámetros del psicoanálisis, lo que cambia es el dispositivo de trabajo: se prescinde del diván y las sesiones se realizan cara a cara, durante el tiempo que paciente y terapeuta crean necesario. Hoy en día, la mayoría de las terapias se realiza con este enfoque, ampliando el marco del psicoanálisis y asimilando elementos de otras corrientes.

Las terapias cognitivas

El paciente le describe a su terapeuta las creencias que tiene sobre sí mismo, no desde lo racional, ni desde lo políticamente correcto o lo socialmente aceptado, sino la versión subjetiva que tiene de sí mismo. Por ejemplo: “yo pienso que soy la mejor persona del mundo, aunque le pego a mis hijos”. El terapeuta analizará si esa “cognición” es correcta desde una perspectiva más objetiva: “¿Es bueno para el paciente pegarle a los hijos?” La idea es modificar las cogniciones, y no porque el terapeuta sea un juez que dice lo que está bien y lo que está mal. Por ejemplo, “no esté tan seguro de que pegarle a sus hijos es la mejor forma de comunicación con ellos”, es una respuesta posible a aquella cognición, porque permite pasar a una cognición más eficaz para el paciente. A diferencia del psicoanálisis, esta terapia trabaja con la actualidad: lo que uno piensa ahora de sí mismo. Además, es más corta porque funciona planteándose objetivos a resolver.

Terapia sistémica

Mientras el psicoanálisis apunta al trabajo con el inconsciente, el modelo sistémico trabaja con elementos conscientes o racionales. Los terapeutas de esta orientación hacen foco en el proyecto hacia el futuro, sin ahondar en el pasado. Y si bien no desconocen la existencia del inconsciente, no trabajan con interpretaciones sino con las teorías explicativas que trae el paciente, profundizando en un cambio de actitud frente a sus conflictos. Las terapias sistémicas privilegian los vínculos (sistemas) en los que está inserto el paciente: la familia, la pareja, el grupo de trabajo. Para este enfoque, la familia es un sistema, es decir, un todo complejo y orgánico donde una modificación pequeña puede producir un gran cambio en la totalidad. La mayoría de las terapias familiares y de pareja responden a esta corriente.

Análisis transaccional

Creado en 1950 por el norteamericano Eric Berne, trabaja con un modelo similar al psicoanalítico que divide a la persona en “padre”, “adulto” y “niño”. Se practica en sesiones individuales o grupales. Al comenzar el tratamiento, el paciente establece un “contrato” con su terapeuta en el que expresa los objetivos que pretende lograr en la terapia.

Gestáltica

El objetivo general de esta escuela terapéutica creada por Fritz Perls es que la persona logre una visión integral de sí misma, sin negar ninguno de los elementos de su psiquismo. Se practica en forma individual o grupal y en el transcurso de las sesiones se utilizan diversas técnicas, como dramatizaciones, para que el paciente tenga una visión más clara de sus propias dificultades.

Programación Neuro-Lingüística

La PNL se basa en los principios de la comunicación lingüística con el objetivo de modificar los modelos de pensamiento que generan sufrimiento. Es una técnica eficaz para resolver problemas puntuales.

Terapias psico-corporales

Sin negar la importancia de la palabra, se centran en el cuerpo y las sensaciones para recuperar emociones borradas de la consciencia o no registradas por ésta.