Claves para relacionarse: la asertividad

Comparte esta nota!
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

asertividad

La asertividad es la capacidad de manifestar los sentimientos y defender los derechos de cada uno sin violentarse ni agredir a los demás. Se trata de una cualidad muy necesaria y valorada, que si bien no solemos aprender desde pequeños podemos ejercitar y poner en práctica todos los días, en cada detalle de nuestras vidas.

Ser asertivo es una cualidad muy necesaria en el mundo actual. Tanto es así que muchas veces, en el momento de elegir a una persona para un trabajo, las empresas prefieren a aquellos que poseen esta característica por sobre quienes tienen más estudios o experiencia.

Qué es la asertividad

La asertividad es la capacidad de manifestar los sentimientos y defender los legítimos derechos de uno sin violar los derechos de los demás, ni agredir. Quienes son asertivos pueden relacionarse de una buena manera y sin tensiones con los demás.

Respeto y buen trato

La asertividad implica respeto hacia uno mismo al expresar necesidades propias y defender los derechos, como también respeto hacia los derechos y necesidades de las otras personas. Implica reconocer cuáles son las responsabilidades que uno tiene en una situación y qué consecuencias resultan de la expresión de nuestros sentimientos.

La conducta asertiva no tiene siempre como resultado la ausencia de conflicto entre las dos partes; pero su objetivo es potenciar las consecuencias favorables y minimizar las desfavorables.

Conductas no asertivas

Estas son algunas de las principales conductas no asertivas que deberíamos empezar a modificar:

  • Conducta pasiva

Se trata de una transgresión de los propios derechos provocada por la incapacidad de expresar abiertamente sentimientos, pensamientos y opiniones, o hacerlo de una manera derrotista, con disculpas y falta de confianza. Eso lleva a que los demás no hagan caso de lo que uno dice.

El objetivo de esta conducta es apaciguar a los demás y evitar conflictos, aunque puede dar como resultado consecuencias no deseables tanto para el que actúa así como para la otra persona.

Hay un límite para acumular frustraciones dentro de sí; por eso, quien no es asertivo en algún momento estallará. La persona que actúa de esta manera a menudo se puede sentir incomprendida, no tomada en cuenta y manipulada; además, sentirse molesta como resultado de la situación o volverse hostil o irritable hacia los demás.

El que recibe la conducta no asertiva puede experimentar varias consecuencias desfavorables. Tener que adivinar lo que la otra persona realmente está diciendo o pensando es una tarea difícil y abrumadora que puede acarrear sentimientos de frustración, molestia o incluso ira hacia quien no es asertivo.

  • Conducta agresiva

Cuando se defienden los derechos personales, sentimientos e ideas de una manera inapropiada y avasallante, se está invadiendo los derechos de los demás. La conducta agresiva puede ser directa o indirecta. La agresión verbal directa incluye ofensas, insultos, amenazas y comentarios hostiles o humillantes; el componente no verbal puede incluir gestos hostiles o amenazantes, como esgrimir el puño, las miradas intensas e incluso los ataques físicos.

El que sufre el ataque de una persona agresiva termina por sentir resentimiento y evitarla. Quien es agresivo busca dominar por medio de la humillación y la agresión, y que los demás se hagan más débiles y menos capaces de expresar y defender sus derechos y necesidades.

La conducta agresiva a menudo es reflejo de una conducta ambiciosa, que intenta conseguir sus objetivos a cualquier precio, incluso si eso supone transgredir las normas éticas y vulnerar los derechos de los demás.

A corto plazo, esta actitud puede traer resultados favorables, como una expresión emocional satisfactoria, un sentimiento de poder y la consecución de los objetivos deseados. No obstante, pueden surgir sentimientos de culpa, una enérgica contraagresión directa, en forma de ataque verbal o físico por parte de los demás, o una contraagresión indirecta, bajo la forma de una réplica sarcástica o de una mirada desafiante. A largo plazo, los resultados son siempre negativos.

Claves para ser asertivo

  • Tenga un buen concepto de sí mismo. Recuerde que usted es tan importante como los demás y tome en serio sus propias necesidades.
  • Sea educado. Enfadarse provoca confusión en uno mismo y hace que los demás lo vean como un individuo débil e histérico al que no se le puede creer. Es mejor guardar la calma, y educada pero firmemente, exponer la propia opinión.
  • Guarde las disculpas para cuando sean necesarias. No se deben dar excusas, a menos que sea necesario hacerlo, o perderán su valor y no lo tomarán en serio.
  • No arrincone a los demás. Eso sólo provocará cólera y resentimiento, lo que dificulta las relaciones. Para lograr la colaboración de los demás, se les debe proporcionar, cuando sea posible, una salida beneficiosa para todos.
  • Jamás amenace. Si se responde a cualquier injusticia con fuertes amenazas, no se logrará credibilidad ni cooperación. Es mucho más eficaz una afirmación tranquila.
  • Acepte la derrota cuando sea necesario. Si lo ven aceptar situaciones cortésmente tras una discusión, la gente lo respetará más.
  • Tenga siempre presente dónde, cómo y con quién se encuentra y actúe de acuerdo al lugar, la situación y a quiénes son sus interlocutores.
  • Salude a la gente en forma respetuosa y mirándola a los ojos.
  • Escuche atentamente a los demás y elabore mentalmente una lista de posibles temas de conversación.
  • Demuestre que quiere hablar. Puede ser bueno hacerlo inicialmente con alguna pregunta.
  • Hable alto y con una dicción adecuada. No susurre.
  • Intente soportar algunos silencios sin ponerse nervioso.
  • Si está invitado, espere señales de los demás al decidir dónde sentarse, cuándo tomar una copa o de qué se va a hablar.