Adolescencia: mejor hablar de algunas cosas

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adolescentes

Los chicos crecen, empiezan a desarrollarse y llega un día en el que hay que sentarse a charlar con ellos de sexo, amor, prevención de enfermedades venéreas y anticoncepción. Cómo encarar el tema para despejar todas sus dudas. Consejos de los especialistas.

La tarea de ser padres no es nada sencilla. A medida que los hijos van creciendo se van enfrentando a diferentes complicaciones relacionadas con las etapas específicas de la vida que están atravesando y hay que saber acompañarlos, ayudarlos y contenerlos, pero sin ahogarlos, sobreprotegerlos ni inhibirlos.

Y uno de los momentos más difíciles para lograr ese delicado equilibrio entre el estar siempre presentes incondicionalmente para ayudarlos en lo que necesiten y el lavarse las manos y que se las arreglen como puedan es, sin dudas, su adolescencia.

Es que es en ese preciso y tan temido momento cuando los chicos comienzan a cambiar, a entrar de a poco en el mundo de los adultos y cuando, de paso, la relación con los padres se vuelve más tirante por la natural ruptura del ideal que de ellos tienen los hijos.

El sexo

Además de esto, es en la etapa de la preadolescencia cuando los chicos empiezan a tener un contacto más cercano con el sexo, al relacionarse de una forma diferente con sus pares opuestos.

Ya empiezan a “gustar de…” tal o cual compañero o compañera y los noviazgos pasan a ser cosas más serias, dejando de lado el juego que implicaba antes. Además, cada vez falta menos para que, les guste a sus padres o no, llegue el día en que los chicos comiencen a tener una vida sexual activa.

Sin embargo, aunque es en estos momentos de su juventud cuando los hijos empiezan a tener una relación más directa con el sexo, lo cierto es que los niños a lo largo de toda su vida tienen sentimientos sexuales y necesidad de saber y conocer acerca de este tema. Y ya desde chicos comienzan a requerir información sobre la forma en que los niños llegan al mundo.

Por eso, para despejar todas sus dudas, las explicaciones claras y concretas por parte de los padres no pueden tardar mucho en llegar.

Las cosas claras

El doctor Juan Carlos Kusnetzoff, sexólogo, nos explica hasta qué punto es necesario comenzar desde temprano a despejar las dudas que los hijos tienen con respecto a la sexualidad.

El momento para empezar a tratar este tema con los chicos surge bastante pronto, en la primera niñez, cuando los chicos tienen alrededor de cuatro o cinco años y comienzan a preguntar curiosos sobre todo lo relacionado con su cuerpo, su sexualidad y la de sus padres”, explica.

Poco a poco

Decirlo es fácil, claro, pero todos estamos de acuerdo en que el hecho de que sean chicos no significa que sea algo sencillo.

Tratar este tema con los hijos para muchos se presenta como una tarea extremadamente complicada, sobre todo en aquellos casos en que los padres fueron educados “a la antigua” o en hogares donde de sexo directamente no se hablaba. Esto genera una alta dosis de timidez o vergüenza para abordar con los hijos una charla relacionada con la sexualidad.

Por el contrario, para aquellos padres más jóvenes que fueron educados de forma más moderna o que provienen de hogares donde la sexualidad y todo lo que está relacionada con ella nunca fue una cuestión tabú, el transmitirle esta información a sus propios hijos es una tarea mucho menos traumática.

En ambos casos, el doctor Kusnetzoff asegura que la mejor forma de abordar este tipo de conversaciones es a partir de la sinceridad. “Hay que empezar de a poco, muy lentamente y sin sobrecargar al chico con información, abordando de a medio tema por vez si es necesario”.

Y agrega: “Creo que lo mejor es esperar los tiempos de los hijos y sólo responder con exactitud a las preguntas que ellos se formulan. Los adolescentes o chicos púberes suelen ser muy curiosos, por lo que la necesidad de ciertas explicaciones por parte de sus padres no tardará en llegar, así que no es necesario apurarse y contar todo junto de una sola vez”, aconseja.

Por otro lado, también asegura que “si es necesario, estas charlas pueden ser acompañadas por esquemas o ilustraciones que ciertos libros específicos sobre este tema poseen y que pueden ser adquiridos en cualquier librería”.

Conocer para enseñar

Una cuestión fundamental para que los padres les puedan transmitir información segura y concreta a sus hijos es que, a su vez, ellos mismos se informen bien sobre estos temas.

No siempre tenemos que saber todo acerca de la sexualidad, la enfermedades de transmisión sexual y los diferentes métodos de anticoncepción. Por eso, es muy importante no tener miedo de decirle a nuestros hijos que no sabemos alguna cosa o que debemos averiguar sobre tal o cual tema. De esta forma, padres e hijos pueden investigar juntos o por separado, pero lo esencial es que nunca dejemos dudas sin resolver o mal resueltas, para no generar en ellos mayor confusión o preguntas”, dice Kusnetzoff.

Temas imprescindibles

No se trata de algo simple, pero sí de algo necesario para el crecimiento y el desarrollo de los chicos. Cuando se lo consultó acerca de qué temas o puntos informativos no deben faltar en la educación de los hijos adolescentes, el sexólogo no dudó en afirmar que por lo menos tienen que quedar claros los siguientes ítems:

  • anatomía elemental del cuerpo humano.
  • fisiología de la orina, de la defecación y de la concepción (o sea, todo lo referente a las funciones de los órganos y aparatos sexuales del ser humano).
  • nacimiento y parto.

Y a esto se le debe sumar todo lo referido a las enfermedades de transmisión sexual (SIDA, hepatitis B, herpes, enfermedades venéreas, etcétera) y las diferentes formas de anticoncepción, para evitar el contagio de las enfermedades o de un embarazo no deseado.

Pedir ayuda profesional

Un buen consejo que le puedo dar a todos aquellos padres que temen hablar de sexo con sus hijos es que antes de hacerlo lean todo lo que caiga en sus manos que esté relacionado con este tema, tanto desde una óptica científica como de una pedagógica. Hay docenas de libros ilustrados y con textos adecuados para cada edad. Y si aún después de leer e informarse siguen titubeando y teniendo miedo del enfrentamiento directo con sus hijos, una buena alternativa es una consulta con pedagogos y psicólogos especializados en estos temas y, si lo consideran necesario y pertinente, con religiosos de avanzada”, resume el profesional.

Riesgos de la falta de información

Siempre hay que tener en cuenta que nada puede ser peor para la salud y la educación de los hijos que la falta de información.

Al respecto, Kusnetzoff asegura que “la entrada en la vida adulta con miedo, con un rechazo irracional a la vida sexual, con prejuicios totalmente infundados o con la infelicidad que todo esto les puede ocasionar a cuestas puede llegar a ser el peor riesgo que implica la desinformación”.

Pero a esto también hay que agregarle los riesgos ciertos que pueden implicar para la salud o el futuro de los chicos el hecho de que si por falta de conocimiento se contagian alguna enfermedad de transmisión sexual o se ven enfrentados a un embarazo no deseado a temprana edad.

Para evitar todo esto, lo fundamental es tener siempre un diálogo franco y honesto con los hijos, sin prejuicios y sin transmitirles a ellos nuestros propios miedos o frustraciones, para que desde que la sexualidad se despierta en ellos la tomen como un atributo de su cuerpo que deben cuidar y practicar con total responsabilidad para vivir una vida plena y feliz en todos los sentidos.