Adolescencia e independencia

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adolescencia

Me voy a vivir con mi novio, ¿cómo se lo digo a mis padres?”. La sinceridad, la calma y una posición firme y decidida son las mejores herramientas para convencer a toda tu familia de que la decisión que tomaste es lo mejor para tu felicidad. En esta nota te contamos cómo utilizarlas con éxito.

Todo cambio incluye una ruptura, pero ayuda a crecer. Salvo parejas liberales al extremo, la mayoría de los padres, aún los que sostienen que sus hijos no son su pertenencia, sienten una punzada ante la partida de un hijo.

Ayer y hoy

Años atrás, los hijos dejaban el “nido” después de varios años de relación y los padres tenían tiempo para ir procesando la idea del “abandono”. Así, mientras se preparaba el casamiento, se elegían el vestido o el traje y el salón para la gran noche, los progenitores iban masticando y digiriendo la partida.

Pero hoy todo cambió. Cada vez son más las parejas que deciden irse de sus casas para probar la convivencia sin papeles ni fiesta previa, y por lo tanto sin tanto tiempo precedente para dar la noticia. Tampoco son tan comunes los noviazgos “eternos”: ahora todo es más rápido y en poco tiempo los hijos pueden enamorarse y marcharse de casa.

En estos casos, las reacciones pueden ser variadas. Hay padres que lo toman con tranquilidad y comprensión y otros que explotan con la noticia. Ahí es cuando comienzan los reproches al estilo “en qué nos equivocamos nosotros que te lo dimos todo” o “por qué nos hacés una cosa así”. La simple idea de no ver pasar a sus hijos por el Registro Civil y la Iglesia los enajena.

Cómo enfrentarlos

Es ahí donde se debe aplicar la comprensión. Sin pelear y sin enojarte más de la cuenta, debés mantener tu posición diciéndoles una y otra vez que los querés mucho pero que creciste y que es tiempo de que enfrentes nuevos desafíos.

No optes por huir y llamarlos por teléfono o mudarte de a poco, “para que se vayan haciendo a la idea”. Enfrentar el dolor de los seres queridos es una excelente manera de demostrarles y demostrarte que estás lista para tomar decisiones tan importantes como esta.

Cómo se los digo

Lo ideal es mantenerte firme sin perder la comprensión que tus padres merecen de tu parte. Explicales, por ejemplo, que enfrentan un período de prueba, y que es probable que luego oficialicen su unión.

Además, ellos conocen a tu novio y, aunque probablemente no lo juzguen perfecto, conocerán sus cualidades: resaltalas con minuciosidad. Y en todo momento haceles entender que está en juego tu felicidad, que vos misma estás apostando por ella y que no te parece coherente dejarla pasar. Abrazos y caricias sinceros dan excelentes frutos, cuestión de que tengan en claro que los querés como siempre.

Lo mejor es mucho amor, comprensión, silencio para escuchar los ineludibles reproches y la promesa de que los seguirás viendo, tal vez más que antes, ahora que llevarás una vida más organizada.

La independencia ante todo

Es ideal que antes de ir a vivir con tu novio tengas independencia económica para compartir los gastos. No olvides que deberán pagar el alquiler, los servicios (como gas, luz y teléfono, entre otros) la comida y los viáticos de cada uno. A pesar del buen entendimiento que tienen entre ustedes, hagan el esfuerzo de hacer una lista de entradas y de salidas de dinero para saber cuánto gastan por mes.

El dinero en la pareja es un símbolo de poder que puede llegar a destruirla. Por supuesto que serás flexible y aportarás la mayor parte si él gana menos, pero siempre asegurándote que si es a la inversa él no te lo reprochará.

Pueden ponerse de acuerdo sobre a quién le tocará realizar los pagos de impuestos, ir al supermercado, limpiar la casa, cocinar, lavar los platos y llevar la ropa a la lavandería. Pero no tienen por qué convertirse en obligaciones de por vida, si les resulta más fácil se pueden turnar.

Familia política

Además de tu familia, ahora tendrás otra casa a la que deberás integrarte y visitar de vez en cuando: la de los padres de tu pareja. En general, por más que no estén casados, si conviven su familia te tratará como si fueras su esposa.

Llega un momento en que los títulos y los honores quedan en el olvido. Sería ideal que te muestres amable con tus suegros y otros familiares de él cuando llamen por teléfono o se vean.

Ganátelos con tu sencillez, tu espontaneidad y tus ganas inocultables de hacer feliz a esa persona que ellos también aman. Demostrales que contarán con una hija más, pero hazlo con sinceridad, puesto que toda esa gente conforma el escenario del hombre de tu vida y, si quedan afuera del círculo íntimo que los rodea, él nunca se sentirá del todo feliz.

 

Secretos para una buena convivencia

Ya una vez en casa con la pareja hay puntos a tener en cuenta para que la convivencia prospere. Estos consejos son fundamentales:

  • No dejes de hablar con tus padres y visitarlos con regularidad aunque se muestren ofendidos. Te aman y tienen sus propias fantasías sobre lo que te conviene, pero con el tiempo aceptarán a tu novio y la convivencia de ambos.
  • No abandones a tus amigos. Lo adecuado es que los integres a la pareja, como él hará con los suyos. No obstante, habrá algunas amistades que seguirán siendo sólo tuyas ya que no todos tus amigos se tienen que convertir en íntimos amigos de tu pareja. No se celen por la necesidad de hablar con una persona ajena para hablar o incluso salir de vez en cuando.
  • Fijen juntos sus propias normas. Hay hombres que tienen tendencia a respetar el orden y otros, súper desordenados dejan el baño mojado, la ropa tirada por todos lados, la toalla en la cocina. Lo mismo puede pasar con algunas mujeres. En estos casos, lo mejor es explicarles como te gustaría manejar la casa y mantener el orden: “el piso del baño se seca, la ropa sucia se deja en la bolsa indicada y las toallas se ponen a secar…”.
  • No pierdas interés en tu trabajo, no deseches tus ambiciones ni te alejes de tu círculo de personas con intereses comunes. No sacrifiques todas tus actividades por amor porque no da resultado. Las formas de sumisión desatan desprecio.
  • No se exijan un horario de regreso, aunque sí pueden negociar un momento para comer juntos a la noche. Tené en cuenta que estos puntos se van puliendo con la convivencia y la comunicación.
  • No se asfixien ni se persigan. La confianza mutua es fundamental en cualquier pareja, sea reciente o lleve treinta años de convivencia.