Pilates, el método efectivo de ejercicio de mayor crecimiento

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Pilates

Pilates

Esta técnica de ejercicios creada por Joseph Pilates gana cada día más adeptos gracias a los beneficios que brinda al cuerpo. Enfocado en la fluidez del movimiento, la respiración y la concentración, el Pilates se convierte en una de las mejores alternativas para estar en forma.

“Pilates es un método de trabajo corporal que combina fuerza, flexibilidad, elongación, equilibrio y coordinación, pero su diferencia con otras técnicas, se basa en el origen de todos los movimientos que se realizan, ya que en Pilates el centro o power-house es el lugar desde donde se generan todos los ejercicios”, explica Susana Tur, responsable de Le Parc Pilates, para quien es necesario aclarar que los objetivos “apuntan a un trabajo sinérgico del binomio cuerpo y mente”. En ese mismo sentido, Graciela Noe, responsable de Noe Balance, considera que “en relación a otras posibilidades existentes, Pilates es la técnica que trabaja el cuerpo con un enfoque holístico, es decir, totalizador como una unidad integrada: cuerpo-mente-espíritu”. La licenciada Mirta Romero, Gerente de Marketing y Capacitación de empresa P&P, indica que esta técnica “no reemplaza a ninguna otra actividad física existente, sino que se suma para que tanto el alumno como el profesor, tengan una herramienta más a la hora de evaluar la rutina de cada sujeto”, es por eso que lo elegirán “aquellas personas que necesiten una actividad de bajo impacto, tonificación y elongación”. Por su parte, Patricia Avila, capacitadora de la firma Contrology, define a Pilates como “un sistema estructurado de ejercicio físico con un enfoque totalmente integral, basado en el desarrollo del control consciente del movimiento, la fuerza y en la adquisición de nuevos patrones de postura y movimientos, más eficientes y más seguros” y explica que la diferencia esencial con otras actividades físicas “es que enfoca su trabajo en los músculos del centro, que cuando se conectan estabilizan y protegen la columna vertebral”. Usa una metáfora para hacer más claro el concepto: “el cuerpo se puede comparar con un árbol, no sirve tener ramas fuertes si el tronco del árbol es débil”. Desde la simpleza, Karina Amatucci, ejecutiva de Ventas de WÜLL Equipos, la describe como una actividad “tranquila, relajante, antiestrés y sin ejercicios de impacto, lo cual permite trabajar sin lastimarte y se puede ejecutar a pesar de tener algunas lesiones antiguas” y detalla que al no demandar excesiva resistencia física para iniciarse, “los resultados visibles se obtienen rápidamente”. Para la Lic. Nadia Requena, Profesora del Estudio Pilates Zone y Docente Coordinadora de los cursos de Instructorado de Pilates de la Fac. de Cs. Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba, Pilates aparece como una respuesta “en contraste a lo que hasta hace un tiempo se ha venido observando, una creciente corriente de ejercicios que cada vez se alejaban más del equilibrio entre la salud y la actividad física, sin tener en cuenta aspectos fundamentales para lograr un bienestar integral, el método Pilates surge como un tipo de entrenamiento integral, donde se incluye tanto la búsqueda del bienestar físico como de la estética corporal”.

Crecimiento de la disciplina

Sobre la evaluación del estado actual del mercado en relación tanto a la práctica como a las ventas de máquinas de Pilates, Susana Tur considera que es “de un crecimiento enorme, ya que en los últimos 5 años se abrieron muchos estudios Pilates”. Aclara que son tan importantes la capacitación docente como la calidad de los equipamientos, porque “son elementos que ayudan a los alumnos a mejorar en la técnica siempre que se utilicen con conocimiento y buscando un continuo perfeccionamiento y actualización de los instructores”. “El crecimiento del área de venta de equipos ha tenido un aumento considerable en este último año debido a la cantidad de Estudios Pilates que se abrieron en todo el país”, describe Noe y Romero asegura que “el mercado  Pilates sigue en crecimiento por aceptación de su técnica” y tiene certeza de que no se ha llegado aún a su pico máximo. “Creo que el mercado creció demasiado rápido y aparecieron una gran diversidad de equipos, no todos de la calidad que el método requiere y no siempre respetando el diseño original”, aclara Avila y delimita un criterio selectivo: “Es importante que un estudio antes de comprar el equipamiento compare calidad por encima del precio y que pida referencias, ya que pueden existir vicios ocultos en la fabricación que hagan que la vida útil no sea la esperada”. Karina Amatucci plantea una contradicción en esta expansión y dice que el crecimiento es “desproporcional a la cantidad de instructores bien capacitados y antimétodo porque se supone que debería ser lo más personalizado posible, no está pensado para ser masivo”. Nadia Requena opina que el crecimiento responde a las necesidades del mercado “aunque es fundamental, como en cualquier otro campo, que a la hora de elegir una máquina se busque la especialización, solidez y seriedad del fabricante. Una máquina de Pilates perfecta es lo único que garantiza acompañar la perfección de los ejercicios” destaca.

El Pilates tiene distintas formas de ser aplicado

Uno de los puntos donde sirve poner la lupa es en las diferencias técnicas y operativas del trabajo de Pilates MAT (en el suelo sobre colchonetas) y con máquinas. Para Graciela Noe, “si bien es la misma técnica, el trabajo con los equipos brinda asistencia biomecánica y resistencia muscular, en el suelo la resistencia se logra con distintos accesorios pero no así la asistencia, aunque de todas maneras el trabajo en el suelo brinda los mismos beneficios”. Los principios y los fundamentos son similares en ambos procedimientos, dice Susana Tur, pero “se aconseja comenzar por las máquinas, ya que ellas por sus resortes y bandas ayudan a utilizar la musculatura profunda y mejorar rápidamente la fuerza de sostén sin riesgos de lesiones, sobre todo en personas que presentan dificultades articulares, como tensión en la zona cervical” y agrega que “es aconsejable luego de las primeras clases en máquinas, combinar con ejercicios en el Mat”.

“Pilates Mat es un trabajo de mayor resistencia y esfuerzo físico que con maquinas, donde las personas son asistidas en sus movimientos, sin por esto ir en desmedro de la técnica, sino que es una alternativa más”, explica Mirta Romero, mientras que Avila amplía el panorama: “Pilates diseñó tanto rutinas de ejercicios para las maquinas como para la colchoneta y se puede considerar a la misma como una maquina más”. Un trabajo completo “debería incluir tanto los ejercicios en maquinas como los de Mat”, pero “la diferencia es que los ejercicios realizados en piso presentan un grado de dificultad por lo que es recomendable empezar con el reformer porque prepara o entrena para los ejercicios de colchoneta y luego también se puede usarlo como desafío porque puede incrementar aún más la dificultad de estos ejercicios”. En el suelo es más fuerte y con máquinas es más fácil, completa Amatucci “porque los equipos te asisten y uno puede realizar ejercicios que por propia fuerza no muchos podría hacer si no están preparados”.

“Debido a la presencia de un sistema de poleas y resortes utilizados en la maquinaria para la realización de Pilates y teniendo en cuenta la disminución del esfuerzo físico que esto proporciona, se logran movimientos sumamente controlados” comenta .Nadia Requena, y continúa “podría advertirse que este tipo de entrenamiento, aun estando bajo los mismos principios que los del Pilates Mat, resulta más beneficioso para aquellas personas que presenten mayor dificultad ante el ejercicio físico, también personas de edad o que estén comenzando con un plan de entrenamiento”.

Algunos riesgos de ésta práctica

Como cualquier actividad que envuelva el trabajo corporal y mental, existen riesgos de entregarse a Pilates con profesionales que no tengan una preparación adecuada. “Sin una capacitación adecuada el nivel de riesgo puede pasar desde, convertir a Pilates en una gimnasia sobre camas, con ejercicios propios de la localizada, que sería un riesgo menor hasta la aplicación del método perjudicando la salud de los alumnos, lo que por supuesto es muy serio”, enfatiza Susana Tur y aporta datos precisos a su concepto: “este método creado por Joseph Pilates hace más de 70 años que se utiliza en el mundo, con aportes de disciplinas como la danza, la natación y el yoga, su primeros ejercicios fueron 34, y ahora se combinan hasta llegar a más de 500 movimientos”. Con firmeza, Noe dice que “toda actividad física tiene riesgos si el que la imparte no está correctamente capacitado para hacerlo, el método Pilates es una técnica muy compleja, por lo tanto es imprescindible que el instructor esté debidamente capacitado en todos los niveles que la integran”. Además aporta un elemento interesante para saber de la seriedad y el compromiso del profesional, ya que asegura que además de dar clases debe usarla como entrenamiento personal “para poder transmitirla debidamente”.

“Una capacitación es adecuada si el instructor adquiere sólidos conocimientos de anatomía funcional, biomecánica muscular, interpreta y aplica los principios básicos con los cuales deben ejecutarse todos los movimientos y se torna un buen observador de las distintas problemáticas que puedan presentar sus clientes, siendo capaz de adaptar o modificar los ejercicios para contemplar las posibilidades individuales”, detalla minuciosa. “Riesgos siempre existen en cualquier tipo de actividad que involucra el cuerpo y que esté mal dado, lo más importante es conocer las limitaciones y las necesidades de cada persona y trabajar sobre esa necesidad, porque un buen instructor tiene que tener claro el objetivo a lograr con cada alumno y plantearse por qué da determinados  ejercicios y no otros y si la clase es masiva, con más de 4 personas, este fin ya no se logra”, asegura Amatucci y pone el énfasis en la importancia de contar con todo el equipamiento existente, chair, barrel, cadillac o trapecio, reformer y sus accesorios, además de la instrucción correcta en el uso de esos equipos. Porque “a veces, por desconocimiento del instructor o por abaratar costos, no se compra el equipo completo y se trata de adecuar los ejercicios al equipo que se tiene disponible y esto puede provocar graves lesiones por mal uso”. Otras lesiones pueden venir, indica, si se olvidan cuestiones básicas: “frecuentemente se deja de lado la base del método que es  la respiración, la concentración y hay que relajar a la persona y no ponerla a  hacer aeróbic arriba del reformer”.

Los riesgos, para Romero, son muchos, “sin una capacitación adecuada todo lo que tiene de bueno la técnica que va orientada a la rehabilitación de la postura, en determinadas patologías podríamos lograr lo contrario, cuerpos afectados en diferentes grupos musculares o lesiones óseas de diferentes niveles”. En el mismo tono, Avila sostiene que el riesgo mayor es lesionarse: “ya que muchos ejercicios, como el teaser, son lesionables” y precisa que muchas veces puede llegar a engañarse y confundir al alumno al hallar diferentes consignas según donde vaya, “lo que le hace muy mal al método”. Para Avila un indicador de corrección es la fidelidad al sistema: “debería en primera instancia incluir los principios y fundamentos del método y luego conocer el repertorio original de ejercicios que enseñaba Pilates, conocer las rutinas de principiantes, intermedios y avanzados y sus transiciones, los nombres de los ejercicios, la cantidad de repeticiones y resortes tal cual los diseño Pilates y a partir de este conocimiento profundo del método original, es muy importante conocer los aportes de las nuevas escuelas que tienen en cuenta la evolución de la fisioterapia”. Una de las claves, dice, es no confundirla con Localizada: “nunca se debería aprender el método como una clasificación de ejercicios de brazos, glúteos, elongación, Pilates no es un trabajo de localizada y no se clasifica por grupos musculares”.

Para Requena “se hace imprescindible seguir los principios básicos del método respetando cada concepto y siguiendo su filosofía, utilizando concentración, control, fluidez y precisión en cada movimiento”. Y concluye su posición diciendo que “de no ser así podrían generarse lesiones tras movimientos incontrolados e inadecuados, al no respetar intensidad, amplitud de movimiento y control corporal”.

La importancia de la formación en los instructores de Pilates

Nadia Requena considera que para llegar a ser un buen instructor de Pilates es necesario “tras una base sólida de conocimientos adquiridos sobre anatomía y fisiología, como ser profesional de la salud o profesor de educación física debe comenzarse con la capacitación especifica del método ya sea en los cursos oficiales de la Universidad o en centros internacionalmente reconocidos”.

“La capacitación adecuada es aquella que se sustenta en un buen conocimiento de la anatomía, respetando la aplicación del método creado por Joseph Pilates y contemplando las distintas posibilidades que puede presentar el estado físico de las personas a nivel general”, define Karina y para Susana Tur esa formación “incluye un programa para profesores de Educación Física y otros profesionales del Fitness, donde se vivencian horas de teórico-práctico, horas de observación de clases, horas de práctica personal, horas de clase de práctica con alumnos, observación de videos y lecturas”. Para Noe, “se llega a ser un instructor de Pilates una vez que se pasa por todas las instancias formativas, las que le van a permitir el dominio total de la ejecución de todos los ejercicios que componen el método y la correcta forma de transmitirlos y adaptarlos”. Susana Tur, por su parte, aclara que “puede lograrse una certificación internacional asistiendo a cursos dictados por profesores del exterior o una capacitación dictada por instructores certificados ,que otorga un certificado de asistencia que posibilita la inclusión laboral”. “Hay varias escuelas muy serias y todos los que ejerzan la técnica deberían provenir de carreras afines para conocer a fondo la fisiología del cuerpo humano”, afirma Romero y pide a todos los que se dediquen o planifiquen dedicarse a dar Pilates “no olvidar jamás que delante nuestro tenemos personas que sienten, piensan y perciben”. “Para ser un buen instructor habría que comenzar entrenando en un buen estudio y luego tomar la capacitación de cada uno de los equipos y de colchoneta en los tres niveles”, detalla Avila y dice que “en Argentina esta capacitación existe, así como también la posibilidad de tomar capacitaciones internacionales, donde habría que tener definido si tomar la capacitación de escuelas clásicas como Pilates Studio o la de las nuevas como Polestar o Pilates Institute, donde los ejercicios fueron adoptados, actualizados o modificados”.

¿Cuál es el ambiente ideal para practicarlo?

Para Mirta Romero, una sala de Pilates “tiene que consustanciarse con la técnica”, cuidando detalles como “concentración, silencio, calidez, música suave y armónica, colores cálidos, trabajo con luces tenues, temperatura adecuada a la estación y el momento de la clase, espacios en lo posible abiertos y sobre todo el mejor equipamiento y los mejores instructores”. “Todo hace al marco Pilates, desde la cortesía de las recepcionistas hasta la higiene del lugar”, completa la responsible de P&P, mientras que Susana Tur sostiene que “un estudio Pilates debe ser un lugar con climatización adecuada, música suave, espacio entre los aparatos, para poder realizar los ejercicios sin incomodar a los otros alumnos, buena iluminación, si es posible natural, todo buscando la mayor concentración, en la rutina realizada”. La sala, según Noe, “debe ser un lugar agradable que permita la concentración y el relax en un ambiente tranquilo”, para lo que “no se requiere un espacio muy amplio debido a que no son clases multitudinarias”. En ese sentido, Avila, piensa que “debe ser un ambiente que permita plenamente la concentración y la introspección, para que el alumno pueda sentir su propio cuerpo en movimiento, lo que da una experiencia motora integradora entre mente, cuerpo y espíritu”. Con detalles, Amatucci dice que “tiene que ser un ambiente acogedor, tranquilo, donde prevalezcan los colores pasteles y los materiales cálidos, ya que el método está orientado hacia la relajación”.

Requena opina que “más allá de las condiciones adaptadas del ambiente, deberá mantenerse un grupo donde pueda realizarse un control estricto de las actividades de cada persona en forma individual, para poder, previamente a haber realizado la anamnesis correspondiente sobre consideraciones específicas e individuales, adaptar los ejercicios en casos particulares”.

La clase ideal de Pilates

“Una clase de Pilates en máquinas tiene una duración de 50 minutos, es muy justo el tiempo dada la gran concentración necesaria en cada clase, en cuanto a la frecuencia aconsejada es de un mínimo de 2 veces por semana y lo ideal es 3 veces, con caminatas en cinta, spinning, se logra el trabajo aeróbico que acompaña la localización de Pilates y en cuanto a la cantidad de alumnos es aconsejable comenzar con clases individuales, ya que es así como se lo trabaja correctamente, por un tema de costos, se ofrece la posibilidad de hacerlo en grupos, que deben tener un máximo de 4 personas en el comienzo, para luego pasar a un nivel intermedio con un máximo de 8 alumnos”, describe Susana Tur lo que considera el ideal de clase de Pilates.  Para Noe, “la duración de una sesión puede ser variada, en general duran entre 50 y 60 minutos, un instructor que trabaje sólo con reformers podría hacerlo con un máximo de 5 personas por sesión, si lo hace con todos los equipos, reformer, tapecio, chair, barrel, no deberían superar las 3 personas por sesión”. Para Mirta Romero, debe ser “una hora, de cuatro personas por instructor como máximo en el trabajo grupal” y dice que “poco es mejor que nada, pero para lograr resultados relativamente en corto plazo, lo aconsejable son dos o tres veces por semana”. En opinión de Patricia Avila, lo que recomienda es “tomar de 2 a 3 veces clases de 45 minutos a 1 hora en el caso de ser principiantes y de ser posible en sesiones privadas” y agrega que “cuando el alumno avanza se puede pensar en un máximo de 5 alumnos por profesor y una frecuencia que puede ser de 1 vez a todos los días, ya que no está contraindicado”. Por su parte, Amatucci asegura que la sesión ideal “depende mucho de la preparación de la persona” y da ejemplos: “se puede lograr una buena clase en 55 minutos, 1 hora, otros prefieren las de 45 minutos y en el caso de un bailarín necesita 1 hora y media”, claro que “el grupo no debe superar las 4 personas por profesor y con una frecuencia semanal ideal de 3 veces por semana”.

La clase ideal para Nadia Requena en cuanto a duración “deberá ser suficiente como para lograr un trabajo muscular eficaz, considerando períodos de relajación y estiramiento para evitar fatigas musculares innecesarias, logrando en el músculo condiciones óptimas de trabajo”, y agrega que “la cantidad de alumnos por profesor, si bien lo óptimo es un alumno–un profesor ya que ningún cuerpo es igual a otro, no deberá superar la cantidad de 4 personas y con una distribución de las camillas que permita la visualización y el control de cada movimiento realizado por el alumno”.

Por Diego Oscar Ramos