La articulación del método Pilates con la bioenérgetica

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pilates

El Método Pilates, o sea los pasos a seguir para ejecutar la técnica denominada Pilates, en principio se propone desarrollar el trofismo muscular a nivel local y la flexibilidad, integrada por la elasticidad muscular y la movilidad articular, con el fin de lograr que la función de soporte que tiene la musculatura de sostén (que mueve y al mismo tiempo estabiliza la columna), esté siempre en un estado de tensión armónico estable, que posibilite la alineación y el control postural.

Se trabaja toda la musculatura de manera simultánea, tratando al cuerpo como un todo integrado. En cada movimiento se realiza un trabajo combinado de fuerza y flexibilidad.

Algunos de los principios básicos del Método Pilates son: la concentración, el control, y la precisión. Con Pilates se revalorizó la importancia de la técnica y el adecuado ajuste en la ejecución de los ejercicios. No es todo lo mismo… y quien hizo Pilates lo sabe. Se debe estar al mismo tiempo y desde la integración que se busca, registrando todo el cuerpo orientado a la conservación de la buena técnica.

Otro de los principios del método es la centralización o centramiento. El cuerpo humano tiene un centro físico o motriz del que emanan todos los movimientos y que genera su fluidez, al que Joseph Pilates llamó la central eléctrica, el centro de poder o powerhouse, integrada por el abdomen, la parte inferior de la espalda y los glúteos.

 

Los ejercicios de Pilates prestan especial atención al powerhouse con el fin de estabilizar la columna, mantener a los órganos internos ubicados y funcionales y alinear la postura.

Otro principio básico es de la respiración como instrumento que sustenta y facilita procesos de apertura y estiramiento, coordinando la respiración con los ejercicios.

La sensación de contacto entre los pies y el suelo es conocida en bioenergética como toma de tierra. Supone que la persona descienda, que baje su centro de gravedad. El resultado inmediato es el de aumentar su sentido de la seguridad. La dirección hacia abajo es el camino hacia el placer de la descarga, ayudando a la persona a volverse más plenamente identificada con su naturaleza animal. Entonces, conforme el centro de gravedad, el cuerpo cae hacia la pelvis, con los pies sirviendo de soporte energético, y pudiendo sentir nuestro ser centrado en el abdomen inferior. La importancia de estar centrados en el abdomen inferior o vientre es reconocida por la mayoría de los orientales. Los japoneses tienen una palabra Hara, que significa el vientre. El punto exacto se halla 5 cm por debajo del ombligo. Si una persona está centrada en este punto, se dice que tiene hara, es decir que está equilibrada psicofísicamente, con movimientos que carecen de esfuerzo y poseen ritmo y gracia natural.

El vientre es literalmente el asiento de la vida. Un principio importante de la bioenergética es “dejar salir el vientre”. A mucha gente le resulta difícil hacer esto al principio. El vientre hacia adentro bloquea el diafragma, haciendo la respiración abdominal muy difícil, elimina todos los sentimientos sexuales en la pelvis, otorgándonos una pseudos seguridad de control de las emociones.

Desterrando mitos

  • En los países occidentales está firmemente arraigada la creencia de que la contracción constante del vientre mantiene fuertes los músculos abdominales. Esta creencia va unida a la noción de que un abdomen contraído tiene mejor aspecto. En realidad, el hecho de mantener los músculos abdominales en un estado de contracción constante hace que se debiliten. Para que un músculo funcione con eficacia debe estar completamente relajado entre las contracciones, es decir en este caso, dejar que el vientre se mueva a fin de experimentar las fases de relajación y tonificación del ciclo respiratorio.
  • Si en algún momento sufrimos de dolor de espalda, quizás nos hayan dicho que mantengamos el abdomen contraído, presionando hacia la columna en un esfuerzo por estabilizar la columna vertebral. Es verdad que la cincha abdominal fuerte ayuda a la musculatura espinal o paravertebral a sostener la espalda. Sin embargo, mantener el abdomen contraído en todo momento aumenta la tensión y la rigidez en los músculos de la región lumbar.
  • El diafragma está unido a lo largo de la parte frontal de las vértebras lumbares, por lo que cualquier constricción en este importante músculo respiratorio, se reflejara de inmediato en el funcionamiento de la columna. Permitir que el abdomen se mueva cuando respiramos es el modo más efectivo de mantener la espalda sana.

Pilates y bioenergética

En la concepción de la imposibilidad del trabajo cuerpo y mente por separado, hablamos de la fortaleza en la flexibilidad y de la debilidad en la rigidez. De la integración de técnicas, que como el Pilates trabajen sobre el control y la precisión y no sobre la rigidez; y la bioenergética que nos permita un trabajo más expresivo en el que el registro pase más por la autopercepción desde el soltar y el relajar, experimentando el descontrol luego de haber experimentado el control.

Ambas técnicas tienen en común la conciencia del trabajo desde ese centro energético, pélvico, donde reside el hara. Uno reforzando el centro y el otro ejercitando la toma de tierra. Por ello es importante la integración de técnicas que nos permitan un trabajo más global, completo y unificador de polaridades, atentos a la complejidad de todo fenómeno de la experiencia humana que es en cada una de sus partes enteramente bio-psico-social.

Por la Prof. Ana María Apreda y Lic. Pablo N. D. Santa Cruz

Directora y fundadora de I.T.C. Terapeuta corporal, formada en Educación Física, Yoga y Psicología Corporal. Creadora del “Yoga Metodológico” y “Método A.M.A. de Trabajo Corporal Integrador”.

Lic. Pablo N. D. Santa Cruz

Docente y coordinador de la Escuela de Formación y Especialización I.T.C. Psicoterapeuta y entrenador nacional especializado en Flexibilidad y Elongación.

Creador de Psico-Stretch, método propio de trabajo corporal.