Otras formas de comer

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alimentación

En función de mejorar la calidad de vida, las personas buscan constantemente diferentes estrategias y variaciones en el consumo y elaboración de alimentos. ¿Cuáles son los cambios que se produjeron?

¿Sabías que el hombre no siempre comió carne?

Según estudios antropológicos, grandes cambios estructurales modificaron la comida en la evolución del hombre:

  • el omnivorismo: hace dos millones de años ingresaron a la dieta la familia de las proteínas y los ácidos grasos de la carne
  • la bipedestación: el desarrollo de la movilidad en dos patas liberó las manos de la locomoción acentuando la prensión fina
  • la agricultura: permitió controlar la vegetación para su propio provecho
  • la industrialización: cambió notablemente el sentido de lo comestible.

Nueva relación entre la población y el consumo de alimentos

La evolución en la industria cambió la relación entre la población y el consumo alimentario. Surgieron el hielo, la lata, el vidrio, el envasado al vacío, todos hechos innovadores para el momento pero que ahora están disponibles en cualquier época del año. Además de la novedad, la industrialización produjo transformaciones en los alimentos para volverlos en mercancías a comercializar. También se suma el agregado de conservantes y colorantes, características no tan conocidas entre los consumidores.

Ruptura de la mesa familiar

Podríamos arriesgar que, hoy por hoy, la comida deja de compartirse material y simbólicamente a causa de las características de las sociedades occidentales actuales. Suele suceder que se come frente a la heladera o al kiosco cuando se tiene hambre o se intenta “llenar” el estómago con algo. El acto de comer se ha convertido en un acto fisiológico más que culturas, es por esto que ya no se comparte la mesa familiar como solía suceder.

Diferentes platos, diferentes realidades

Otro punto a tener en cuenta en esta transformación, es que el consumo de alimentos y la elaboración de platos están muy relacionados con el sector social al que cada uno pertenece.

En los sectores de menores ingresos se suelen consumir productos pesados y rendidores: carnes rojas, hidratos de carbono, vinos. Es que cuando se vive en el límite de la necesidad, el volumen de la comida adquiere una dimensión fundamental. Los platos no deben desperdiciarse, debe terminarse toda la comida y las maneras de llegar a los alimentos, de servirlos, de tragarlos también deben seguir el patrón “fuerte”. Por ejemplo, las comidas “de olla” (guisos y sopas) que suelen tener esta característica de comerse demostrando esa fortaleza.

En los sectores de mayores ingresos rige el formato del cuerpo “sano”, que se vincula con la preocupación por estar en forma, tanto estéticamente como en la salud. Siguiendo este deseo de estar delgados, los alimentos suelen ser light, se elijen comidas exentas de grasas y azúcares para formar platos especiales. Se rechazan los platos clásicos tradicionales. En una mesa familiar puede haber cuatro platos distintos de acuerdo con la preferencia de cada miembro de la familia. En estos casos, se comparte la comida “como situación”, quitándole el valor “como producto”.

Comer solos

Cabe preguntarse por qué la evolución alimenticia a lo largo de los siglos se termino por convertirse en un acto solitario, casi reducido a un aspecto biológico. El nivel de ingresos, la educación, el acceso diferencial a ciertos productos, lejos de beneficiar al hombre, lo han perjudicado.

Planteamos, entonces, que la alimentación es el resultado de múltiples y complejas relaciones entre lo biológico y lo cultural, hasta el punto de ser inseparables. Es necesario cambiar los hábitos en la medida de lo posible para poder empezar a compartir más con el otro. En el plato no sólo se sirve comida, se comparten historias, se transmiten visiones del mundo y se descifra la realidad.