Los pro y los contra de las bebidas energéticas

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Bebidas energéticas

Las bebidas energizantes son cada día más populares, el acelerado estilo de vida, la falta de descanso y el creciente número de responsabilidades hacen de éstas bebidas una de las opciones preferida por muchos.

Consumir una bebida energética puede ser percibido como una forma rápida de obtener energía extra para diversas actividades. Compensar la deficiencia de vitaminas, minerales o algún otro nutriente en el organismo, incrementar el rendimiento, acelerar la recuperación después del ejercicio, quemar grasas, aumentar la masa muscular y/o el funcionamiento cerebral, etc.

Sin embargo, las bebidas energéticas no pueden cubrir expectativas tan altas.

La moda las convirtió en elemento de consumo popular entre los mas jóvenes y aunque los fabricantes señalan que es una bebida para deportistas, el 60 % de estos productos se vende en los locales bailables, mezcladas con alcohol. Su venta en nuestro país es libre y sin restricciones. Se las puede conseguir en casi todos los kioscos.

Para su consumo, no obstante, conviene conocer los componentes de su fórmula.

Las energy drinks (bebidas energizantes) están formuladas con una base de agua carbonatada o gasificada, azúcar, conservantes, colorantes y estabilizantes. Algo común a cualquier gaseosa o bebida comercial de libre consumo. Pero… ¿Qué es lo que hace que la dosis diaria recomendada sea de una botella o lata? Que… “consulte a su médico antes de consumir este producto” o… “no utilizar en caso de embarazo”.

Todas las fórmulas del mercado tienen cafeína, taurina, alto contenido de carbohidratos, hierbas naturales y vitaminas B y C.

Cafeína: es un estimulante del sistema nervioso central, de la respiración y del músculo cardíaco. Puede aumentar el rendimiento muscular e incrementar la utilización de los ácidos grasos como fuente de energía ahorrando glucógeno. En estudios realizados en laboratorio, la cafeína suministrada en dosis de alrededor de 6 mg por Kg de peso corporal (ej.: 490 mg para una persona de 82 Kg.), con frecuencia ha demostrado ser efectiva para incrementar la resistencia en ejercicios de 1 a 120 minutos de duración. Sin embargo, su consumo excesivo puede llevar a que se presenten ritmo cardíaco rápido, diuresis (excreción excesiva de líquidos), mareos y vómitos, intranquilidad, ansiedad, depresión, temblores y dificultad para dormir. Los atletas de competición con un consumo no muy excesivo de cafeína tienen, inclusive, alto riesgo de resultar positivo en una prueba de doping.

Se trata de un psicoactivo legal sin restricción alguna sobre la edad del consumidor y de venta libre. Puede encontrarse hasta en los preparados terapéuticos que no requieren receta médica para su compra (aspirinas). El Comité Olímpico Internacional la define como una sustancia dopante. Bastan 12 microgramos por mililitro (en orina) para un resultado positivo de doping. Pero ello depende de la tolerancia a efectos secundarios negativos o consecuencias no deseadas que genera la cafeína en cada persona. No se acumula en el torrente sanguíneo y se elimina en la orina, varias horas después de su consumo.

Taurina: es uno de los aminoácidos más abundantes en el organismo. Se encuentra en el tejido muscular (incluido el tejido cardíaco), las plaquetas, y en todos los tejidos excitables del sistema nervioso central como el ojo, el cerebro y el corazón. La función más importante es estabilizar las membranas de las células nerviosas, incrementando la contractabilidad del corazón en pacientes cardíacos. Se enlaza a ciertas sales biliares y por ello mejora su habilidad para digerir la grasa.

Si bien existe una relación directa entre el consumo de taurina y el incremento de síntesis proteica (deteniendo la tasa de catabolismo e incrementando la masa muscular magra) no hay evidencias de su acción positiva en el rendimiento físico durante el ejercicio.

Al estimular el sistema nervioso se considera a la taurina como un estimulante suave que no produce toxicidad. Tampoco se conocen serios efectos colaterales a las dosis terapéuticas usuales de 1-3 gramos al día. La dosis diaria recomendada de esta sustancia es de 1500 mg (en 3 dosis de 500 mg) antes del entrenamiento.

Las bebidas energizantes presentan dosis de entre los 150 y 1000 mg, por lo que, en realidad, no es una cantidad adecuada para una suplementación.

Carbohidratos: son los nutrientes que proporcionan mayor energía al organismo, ayudando a regular la desintegración de las proteínas y protegiéndolo de las toxinas.

Los carbohidratos se metabolizan en glucosa, transformándose en energía o ATP. Constituyen el principal combustible del cuerpo. Se almacenan en el músculo y en el hígado en forma de glucógeno y su disminución está en relación con la disminución del rendimiento físico y la aparición de fatiga, por cuanto es necesario mantener una elevada concentración de glucógeno muscular antes de realizar cualquier esfuerzo prolongado.

Una alta concentración de carbohidratos (glucosa, sacarosa, maltodextrinas, fructosa o galactosa) puede reducir, sin embargo, la absorción de líquidos desde el intestino hacia la sangre y, consecuentemente, impedir la rehidratación durante el ejercicio. Sólo por esta razón las bebidas energéticas no deben ser ingeridas inmediatamente antes o durante la actividad física.

Cuando no hay problemas de rehidratación se recomienda consumir una bebida deportiva (aún no se consiguen en Argentina) que pueda suministrar de 50 a 75 g de carbohidratos, para ser consumidos de 15 a 30 minutos después del ejercicio y/o hasta dos horas antes de la próxima actividad. Ello permitirá una adecuada digestión y absorción de los carbohidratos.

Vitaminas: la Vitamina C, o ácido ascórbico, sirve básicamente para regenerar los huesos, dientes y tejidos. Se encuentra en los cítricos, el tomate, pimiento morrón, papas, etc.

La Vitamina B6 o Piridoxína es necesaria para el sistema nervioso y los glóbulos rojos. Se encuentra en la carne magra, cereales enteros, leche, huevos, etc.

Si hay deficiencia en el organismo de alguna de ellas conviene consumir complementos vitamínicos. Sin excesos. Tampoco está comprobado que consumir dosis de vitaminas superiores a las necesarias sea beneficioso.

Hierbas: Muchas bebidas energéticas contienen extracto de guaraná o de cártamo. El guaraná es una planta que crece en el Amazonas de Brasil con propiedades tónicas y afrodisíacas. Se lo asocia con la reducción del apetito, como depurador del organismo o para aliviar dolores de cabeza, según la leyenda (sin aval científico). Su componente esencial es la guaranina, sustancia químicamente idéntica a la cafeína y de efecto estimulante.

 Energía en acción

La energía que necesita nuestro organismo para realizar sus funciones vitales se obtiene a partir de los alimentos. Por lo tanto, la dieta diaria incide directamente en el desarrollo de nuestras funciones orgánicas. Esta debe ser equilibrada y contener todos los nutrientes: proteínas, hidratos de carbono, grasas, vitaminas, minerales y agua.

Estar óptimamente “energizado” requiere un nivel aceptable de actividad física, adecuadas horas de descanso, estrategias efectivas de alimentación e hidratación y probablemente otros factores desconocidos que afecten a los neurotransmisores del cerebro. Una bebida energética por sí sola, nunca sustituirá a todos estos factores. Si lo que necesitamos es un plus, es importante el aporte de suplementos nutricionales y complejos vitamínicos, pero en ningún caso estos reemplazan una alimentación equilibrada y acorde a nuestras necesidades.

En cuanto a los alimentos, pueden agruparse en tres grandes grupos: carbohidratos, proteínas y grasas. Los carbohidratos metabolizan en glucosa, las grasas (lípidos) en ácidos grasos y las proteínas en aminoácidos. Todos los grupos alimenticios pueden transformarse, a su vez, en ATP, Trifosfato de Adenosina (atravesando diferentes procesos). El ATP es la molécula, por excelencia, que almacena energía. La energía se almacena en los enlaces de fosfato y se libera a través de un proceso catabólico, mediante la transformación de esta molécula compleja en otras más sencillas con liberación de energía.

La necesidades energéticas de nuestro organismo varían en función de la edad, la actividad desarrollada y la masa corporal.

El deportista, en general, necesita un mayor aporte de energía en la alimentación, para suplir los importantes gastos energéticos que requieren el entrenamiento y/o la competición.

Si no existe un control dietético adecuado y es insuficiente el descanso, es un error pensar en mejorar el rendimiento por tomar estimulantes energéticos.

La suplementación en el deporte no sólo es necesaria, también imprescindible. Pero hay que considerar a las cosas en su medida justa. Ningún suplemento nutricional puede reemplazar una buena alimentación. No obstante, saber utilizar el producto ideal para cada momento, cada etapa y cada objetivo, es fundamental para lograr explotar (en el buen sentido) nuestro cuerpo maximizando sus posibilidades.

Contraindicaciones

Los jóvenes suelen consumir las bebidas energéticas con alcohol, a pesar de estar contraindicada su mezcla. Dicen que es la combinación perfecta para tomar todo lo que deseen y no emborracharse.

Tal afirmación es errónea. Lo que ocurre es que el que bebe no percibe la sensación de embriaguez aunque sí esté intoxicado. El alcohol es un depresor y las bebidas energéticas contienen estimulantes que contrarrestan su efecto.

Aunque en un primer momento produzca sensación de euforia, el alcohol es un sedante hipnótico, y cuando se llega a una determinada concentración en la sangre (varía en cada persona) aparecen los primeros signos de intoxicación: descoordinación, pérdida de reflejos, mareos, somnolencia, etc.

A corto plazo el peligro fundamental es que el consumidor, como no percibe la embriaguez, emprende tareas para las que no está preparado como, por ejemplo, manejar un automóvil.

Si la mezcla se consume durante mucho tiempo pueden aparecer patologías graves como hígado graso, tumores, hepatitis o cirrosis. Consecuencias del consumo de alcohol en cantidades mayores a las que organismo puede metabolizar con facilidad.

 En cifras

Por cada 250 metros cúbicos, las bebidas energéticas de venta en el mercado argentino presentan la siguiente composición:

Calorías                    de 110 a 120 Kcal.

Cafeína                     de 80 a 90 mg.

Taurina                     de 150 a 1000 mg.

Vitamina C               de 0 a 70 mg.

Vitamina B6             de 0 a 1.22 mg.