Ginseng, uno de los mejores estimulantes

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Ginseng

Esta planta fue descubierta en Asia hace miles de años, donde era considerado “el elixir de la vida”. El ginseng se ha convertido en uno de los estimulantes naturales más vendidos del planeta a causa de sus múltiples beneficios para el organismo. Los principales, ayuda a prevenir la fatiga y el estrés, mejorando la actividad física, intelectual y sexual. En esta nota, te contamos acerca de su origen, sus variantes y propiedades.

El ginseng es una planta herbácea originaria de Extremo Oriente cuyo uso terapéutico se remonta a la antigüedad. Leyendas lo identificaban como “producto milagroso”, que era capaz de retrasar la muerte y asegurar la potencia sexual, y así la antigua farmacopea asiática descubrió que el ginseng era algo más que un simple vegetal.

En países como China, Corea y Japón, los cultivos de la planta eran cada vez más caros, y, por lo tanto, severamente custodiados por los súbditos de emperadores y señores feudales. Con los años, esa demanda se extendería hacia algunos campos de Occidente, donde se había descubierto otro tipo de ginseng: el americano o canadiense, variedad que guarda ciertas diferencias con el tradicional o coreano.

El estallido industrial de fines del siglo XIX provocó una curiosa dualidad. Si bien el auge de la farmacología hizo que disminuyera el consumo del ginseng (junto con el de otras plantas medicinales), casi en forma paralela, prestigiosas escuelas médicas -de Oriente y también de Occidente- aprovecharon los avances tecnológicos para investigar las bondades de esta planta.

 

Evolución

Las investigaciones científicas contemporáneas demostraron que su raíz -única parte del vegetal de la que se obtienen sus principios activos o ginsenósidos-, contiene una serie de sustancias que, dentro de una dieta equilibrada, permiten estimular diferentes partes del cuerpo: tono muscular, metabolismo, glándulas endócrinas y sistema nervioso.

En la actualidad, aún las corrientes médicas más escépticas con respecto de la fitoterapia o “medicinas blandas”, reconocen que los extractos del ginseng, entre otros beneficios, aumentan el tiempo de ejercicio y la resistencia al estrés; estimulan la síntesis de proteínas; inhiben la agregación de plaquetas, y, por si todo esto fuera poco, aumentan la actividad del sistema inmune, previniendo enfermedades.

No obstante, más allá de sus numerosas ventajas, también es cierto que el ginseng no deja de ser un estimulante que aumenta el potencial nervioso y la energía física. Por eso, si bien en líneas generales es considerado un adaptógeno natural (un producto que ayuda al cuerpo a adaptarse al estrés y a la fatiga para poder obtener un mayor rendimiento intelectual y físico) conviene conocer cuáles son las propiedades principales de las especies que se comercializan en nuestro país; y, sobre todo, seguir los consejos de un especialista para saber cuál es la que mejor puede llegar a adaptarse a nuestras necesidades.

 

Tipos

Las dos especies de ginseng más difundidas son:

 

  1. El ginseng coreano (Panax ginseng): es el tradicional y el más vendido. Crece fundamentalmente en Asia, y produce un efecto estimulante en el organismo, por lo que es recomendable para la fatiga causada por condiciones nerviosas, ansiedad e insomnio. Su raíz es diáfana y compacta.
  2. El ginseng americano (Panax quinquefolium): también conocido como “el ginseng de Canadá”; produce un efecto más relajante, y suele emplearse en los casos en los que la fatiga está caracterizada por un cansancio general o pérdida de energía. Tiene una raíz simple, amarillenta, fusiforme y esponjosa.

 

La raíz

Contiene una serie de sustancias que permiten estimular diferentes partes del cuerpo: sistema nervioso, metabolismo, tono muscular y glándulas endócrinas.

En primer lugar, contiene una larga lista de oligoelementos que intervienen en la integración de metabolitos y enzimas. Entre ellos, aluminio; bario; calcio: cobalto; hierro; magnesio; manganeso; fósforo; potasio; sodio y azufre.

También contiene una serie de vitaminas (B, C y E) que participan en la formación de coenzimas fundamentales para el funcionamiento de las células, y que también sirven para sintetizar enzimas y proteínas específicas.

En cuanto a su composición química, se calcula que 100 gramos de raíz de ginseng posee 338 calorías, 70 gramos de glúcidos y 12 gramos de proteínas.

 

Dónde se consigue

 Los extractos de ginseng se pueden adquirir libremente en negocios de dietética o farmacias bajo diversas formas de presentación: polvo, raíz, raíz cortada, licor, extracto en solución, entre otros. En general, la variedad coreana es la más distribuida comercialmente, incluso en Occidente.

Recuerde que es importante que cada partida de ginseng que compramos consigne: procedencia; tipo de recolección (silvestre o cultivada) y, sobre todo, edad de la raíz, ya que ésta necesita entre seis y siete años para alcanzar su maduración óptima.

 

 Beneficios comprobados

1-. Es estimulante

-Mejora los mecanismos de defensa.

-Aumenta la resistencia al estrés.

-Es antidepresivo y ansiolítico.

 

2-. Es tonificante

-Mejora la actividad física e intelectual.

-Acrecienta las funciones psíquicas.

-Mejora la sexualidad (tanto en apetito como en rendimiento).

 

3-. Es reequilibrante

-Estimula las funciones metabólicas.

 

4-. Es revitalizante

-Disminuye la fatiga y acorta las convalecencias.

-Elimina los efectos de la anestesia y la inmovilidad postoperatoria.

-Acrecienta el “tono vital” y favorece la recuperación.

-Mejora el rendimiento nocturno.

 

5-. Posee un efecto adaptógeno

-Respecto del estrés, la fatiga y el entorno.

 

6-. Efectos fisiológicos

-Acción antianémica.

-Aumento de glóbulos blancos y plaquetas.

 

7-. Efectos sobre el sistema nervioso

-Al estimular el normal funcionamiento físico y psíquico, el ginseng mejora la actitud hacia la vida y las ganas de vivir. No obstante, al tratarse de un estimulante que aumenta el potencial nervioso y la energía, su consumo debe ser controlado y bajo consejo profesional.

 

Precauciones y contraindicaciones

  • Si bien una de las principales características del ginseng es su falta de toxicidad, el abuso del mismo puede llegar a provocar tensión arterial, nerviosismo, insomnio, dolor de cabeza y diarrea.
  • Existen formas comerciales de ginseng que contienen alcohol en su composición, por lo que no se recomienda el consumo en niños ni embarazadas.
  • El ginseng puede interactuar con determinados medicamentos que se estén tomando, por lo que antes de comprarlo, será necesario consultarlo con el médico de cabecera.
  • El ginseng contiene pequeñas cantidades de fitoestrógenos, que tienen una acción similar a los estrógenos (hormonas sexuales femeninas), por lo que su uso desmedido –y sin consejo médico-, puede llegar a provocar hiperestrogenismo en las mujeres, el cual se manifiesta –generalmente- a través de dolores en las glándulas mamarias.
  • Los especialistas aconsejan no ingerir más de un gramo de ginseng por día, y realizar tratamientos de entre 4 y 6 semanas, seguidos de períodos de descanso de 2 a 3 meses.