El chocolate y sus múltiples funciones

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chocolate

Por qué el chocolate pasó de la proscripción a la prescripción sin escalas: la historia del cacao, sus aplicaciones en el cuidado de la salud y la belleza, su incorporación al mundo de la cosmética, su uso como antidepresivo, las nuevas variedades gourmet

El chocolate se ha convertido en uno de los productos más valorados en la gastronomía y la nutrición de los últimos tiempos: provee energía de fácil acceso y se ha comprobado que su consumo favorece la liberación de endorfina, llamada “hormona del placer”, y contribuye a la producción de serotonina, otra sustancia que actúa sobre el sistema nervioso y que parece ser un eficiente antidepresivo.

Además, contra lo que generalmente se cree, el buen chocolate –el amargo, que posee un alto porcentaje de cacao- no engorda: lo que realmente atenta contra la dieta y la figura son las grasas y los azúcares que se le agregan al transformarlo en las diferentes golosinas que encontramos en el quiosco.

Descubra un insospechado aliado y encuentre todas las claves para olvidar la culpa y dedicarse al placer de comer un rico chocolate, en esta nota.

Mitos y verdades

El chocolate es un alimento que se obtiene a partir de la mezcla de azúcar con los productos derivados de la manipulación de las semillas del cacao: la pasta y la manteca de cacao. A partir de esta combinación básica se elaboran distintos tipos de chocolate según la proporción entre estos elementos y su posterior mezcla con otros productos, como la leche.

Más allá de que es delicioso y de que se trata de uno de los mayores placeres para la mayoría de los mortales, son muchos los mitos que giran en torno al chocolate, y los hay tanto positivos como negativos. Entre lo bueno, se dice que produce felicidad, que da energía, que levanta el ánimo y que las embarazadas que lo consumen luego tienen bebés que se ríen más. Entre lo malo, figuran los siguientes cargos: que engorda, que provoca acné, que hace mal por la cantidad de grasa que tiene, que crea adicción, que provoca caries, que da migraña.

Algo de verdad hay en estas cosas, y algo no. Veamos…

Pura energía

Lo cierto, para bien y para mal, es que 100 gramos de chocolate aportan aproximadamente un cuarto de la cantidad diaria de calorías necesarias por día. Para bien, porque esto lo convierte en una fuente de combustible muy efectiva para el organismo. Para mal porque, si no se lo consume con la debida moderación, puede favorecer el aumento de peso.

Esto se debe a que los granos de cacao poseen una alta cantidad de grasa, que llega hasta el chocolate a través de la manteca de cacao, el producto que se obtiene luego del prensado de los granos previamente tostados y descascarillados: por un lado queda el polvo de cacao (sólidos) y por el otro la manteca (grasa), que es el aceite que se obtiene tras exprimir las almendras de cacao molidas.

En esta manteca predominan ciertos ácidos grasos saturados como el esteárico que, a diferencia de otros ácidos de su misma familia, no tienen relación con el aumento de las cifras de colesterol en sangre. Estas grasas son una fuente fundamental de energía, pero no la única que posee el chocolate: también hay que contar el poder que otorgan los hidratos de carbono, presentes en el azúcar que se le agrega.

Además, el chocolate contiene ciertos nutrientes (teobromina, cafeína y fenetilamina) que lo convierten en un recuperador de energía casi instantáneo, por lo que es muy utilizado por los deportistas extremos durante y después de las competencias.

Placer garantizado

Pasando al tema del placer y la felicidad, hay que reconocer que pocas fuentes de satisfacción pueden garantizarlos en la misma medida –y sin riesgo de decepciones posteriores- que una tableta de chocolate.

Esto se debe a que el consumo del chocolate produce la liberación de endorfina por el cerebro, la llamada “hormona del placer”, cuya tarea consiste en reducir el estrés y causar sensación de euforia. También se lo relaciona con la producción de serotonina, otra hormona que afecta el sistema nervioso y que actúa como antidepresivo.

Por otro lado, siempre se reconoció al chocolate como un gran afrodisíaco, y estudios recientes realizados por la Universidad de Columbia, en los Estados Unidos, demostraron que su consumo diario provoca las mismas sensaciones que el estar enamorado.

Mala fama

En cuanto a que ocasiona acné y caries, genera adicción y agrava las migrañas, hay algunas cuestiones por aclarar.

 

  • Empezando por el acné -y derribando un gran mito que va a emocionar a todos los golosos con “granitos”-, es bueno saber que los alimentos grasos como el chocolate no son responsables de la aparición de granos y espinillas: la grasa que se ingiere en la dieta no se acumula en las glándulas sebáceas, que son las que posee la piel y producen el acné.
  • Siguiendo con la salud dental, es cierto que el chocolate, el azúcar y otros dulces han sido considerados durante mucho tiempo como los principales causantes de la caries. Sin embargo, esta relación no es directa: en el cuidado de los dientes influyen factores como la textura de los alimentos, su adhesividad a los dientes y, fundamentalmente, la higiene bucal. No es necesario evitar el chocolate, simplemente basta con realizar una correcta higiene dental al finalizar su consumo.
  • Con respecto a la “adicción” que podría llegar a crear el chocolate, no hay estudios que confirmen que posea efectos fisiológicos que puedan provocar un consumo compulsivo o adictivo. Lo cierto es que el efecto placentero que produce la liberación de endorfinas puede explicar el consumo excesivo que muchas personas hacen de los dulces, ya que éstos alivian el malestar y ayudan a combatir el abatimiento: así, el “problema” radica en la sensación placentera que produce su ingesta. Es bueno notar que las ansias o deseos de comer algo dulce se producen con frecuencia en situaciones de bajo estado anímico, en presencia de síntomas depresivos o, en las mujeres, durante algún momento particular del período menstrual.
  • Para terminar, hay que aclarar el tema de las migrañas. El cacao y los chocolates presentan cantidades apreciables de ciertas sustancias (como tiramina, histamina y feniletilamina) que generalmente se relacionan con la aparición de episodios de migrañas. Sin embargo, es bueno recordar que el detonante de la migraña es multifactorial, y la participación de dichas sustancias en el desencadenamiento de las crisis no se ha podido establecer de forma concluyente.

Consumir con moderación

Entre los motivos suficientes para no privarnos de esta delicia se encuentran que el chocolate no posee consecuencias negativas para la salud, que constituye una gran fuente de energía y que su consumo produce placer y actúa como un eficaz antidepresivo.

Sin embargo, es importante recordar que el chocolate debe ser consumido con moderación y eligiendo productos con alto contenido de cacao, especialmente si queremos cuidar la figura.

Los expertos en nutrición consideran que el consumo del cacao en sus diversas variedades es recomendable dentro de una dieta equilibrada y en cantidades moderadas (no más de 20 gramos por persona y por día) para individuos sanos de todas las edades.

Un poco de historia

Cuenta la leyenda que el xocolãtl era un alimento muy preciado entre los mayas, habitantes de la Península de Yucatán (México) en la América precolombina y los primeros en cultivar sistemáticamente el árbol del cacao: con su fruta preparaban un brebaje de fuerte sabor que producía una gran energía y vitalidad.

En 1503 Ferdinando Colombo, segundo hijo de Cristóbal Colón, llegó a orillas de la isla de Guanaja, en la actual Honduras, y capturó una canoa mercantil maya que iba cargada con diferentes mercancías, entre las que había granos de cacao. Hernán Cortés, conquistador de México, fue el responsable de llevar el chocolate hasta Europa como parte de los tesoros que brindaba la “nueva tierra”.

Al principio, los habitantes del Viejo Continente no apreciaban demasiado este producto por considerarlo muy amargo, pero lo adaptaron a su gusto, introduciéndole variaciones hasta llegar al que hoy conocemos. En el siglo XVII el chocolate alcanzó las mesas de los palacios y de las familias más adineradas, siguiendo con su destino de manjar “elegido por los dioses”, ya que de la misma manera en que la bebida se reservaba a una elite de las tribus mesoamericanas, en la Europa de esa época era consumido únicamente por la realeza.

Más adelante, dos factores surgieron como fuerzas masificadoras del consumo de chocolate: la Revolución Francesa, que llevó al fin de la aristocracia por ascendencia, y la Revolución Industrial, mediante cuyos avances tecnológicos se pudo disminuir sensiblemente el costo de producción. De esta manera, el chocolate se convirtió en un producto accesible para la mayoría de la población.

El precio que debió pagarse por esta masificación fue elevado: la pérdida de calidad del producto, la estandarización del sabor y la ausencia de inflexiones en el control en la producción… todas cuestiones que desde hace unos años comenzaron a revertirse en el mundo y en la Argentina gracias a la nueva moda del chocolate gourmet.

Variedades gourmet

El chocolate tuvo en la Argentina una tradición bombonera artesanal que poco a poco se fue deteriorando con la gran invasión de las golosinas. Por eso, la filosofía que guía a los apasionados del chocolate que buscan revalorizarlo como un producto gourmet se basa en la recuperación de la cultura del cacao y de la elaboración artesanal de bombones y chocolates de la más alta calidad: la idea es recuperar esos sabores nobles y volver a las raíces, elaborando bombones de corte y otros productos de alta calidad.

Así nacieron algunos bombones exóticos que combinan chocolate de alta calidad con condimentos especiales, flor de pimienta, curry y coco o malbec.

Maridajes

Así como para cada plato hay una bebida recomendada, los especialistas señalan la mejor manera de acompañar el consumo de chocolate según su tipo:

  • Los chocolates con leche y los blancos quedan muy bien con café.
  • Los bombones con base cítrica combinan con licores.
  • Los licorosos, amargos o especiados “maridan” de maravillas con coñac, brandy o whisky.
  • Los chocolates con agregados de especias van bien con oporto o vinos dulces.
  • Para los chocolates dulces, lo mejor es la cerveza negra.

Chocoterapia

Así como el chocolate genera sensación de felicidad y otorga a nuestra alma un placer indescriptible, los granos de cacao también son capaces de ofrecer al cuerpo ese mismo bienestar que su producto le da al espíritu.

Cuando algunos estudios científicos demostraron que los efectos cardiosaludables del chocolate, posibles gracias a su alto contenido de flavonoides  (antioxidantes), se manifiestan tanto por vía oral como cutánea, nació la Chocoterapia, una técnica natural en la que el cacao es utilizado con fines estéticos mediante su aplicación superficial sobre la piel.

El cacao es un alimento vivificante con propiedades estimulantes que reanima y reconforta el cuerpo. Por eso, la Chocoterapia es excelente para subir el ánimo, a la vez que ayuda a eliminar la fatiga de manera totalmente natural.

Básicamente, esta terapia se centra en la satisfacción de todos los sentidos, ya que es ideal para aquellos que se sienten estresados, pero también efectiva si el problema es que la piel se encuentra seca o tirante. Esto se debe a que si bien su principal efecto es endorfínico y sensorial, también se dejará notar sobre la piel por sus propiedades hidratantes y nutritivas.

Si bien este tipo de terapia aún es muy exclusiva y sólo unos pocos spas y centros de belleza la realizan en la Argentina, en Europa se convirtió en un boom y cada vez son más los fanáticos y las fanáticas que acuden a disfrutar todas las propiedades que posee el chocolate.

En el botiquín

También la cosmética aprovecha las posibilidades que puede brindar el chocolate aplicado en forma externa como parte fundamental de diferentes productos de belleza.

El primer uso cosmético del cacao fue patentado por la marca francesa Nuxe, para cremas antiarrugas. Luego el concentrado activo de cacao fue la base de una crema anticelulítica y, en la actualidad, firmas como Biotherm o Dior lo han convertido en geles para reducir y afirmar el vientre.

Pero esto no es todo, porque el cacao es también la base de un gel exfoliante, de una loción, de una crema demaquilladora y de jabones perfumados… con forma de tableta de chocolate.

Se trata, simplemente, de diferentes opciones para alcanzar un mismo fin: verse y sentirse mejor, por dentro y por fuera.

Destacadas

  • 25 % de las calorías diarias necesarias se obtienen con 100 gramos de chocolate.
  • 20 gramos por día es la cantidad de chocolate recomendada por los expertos en nutrición.