Consejos y recomendaciones para pasar de un dieta tradición a una vegetariana

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vegetariano

Este paso debe ser progresivo y para lograrlo, una forma puede ser tener presente que nuestras células tienen memoria y que al cambiar la forma de comer, se produce una reacción del organismo. Se desplegarán entonces nuevos recursos para la adaptación a los cambios: los cambios graduales se vuelven más llevaderos y los bruscos tienden a cansar.

Es cierto que el dejar de ingerir carnes, suele obedecer a una filosofía de vida, pero más allá de la ideología, debemos respetar las necesidades del organismo.

Por lo general se habla de suplantar las proteínas de la carne para lograr una alimentación óptima. Pero cambiemos el verbo suplantar -ya que implica que sin carne no se podría vivir- por el de reemplazar y así llegar a una dieta equilibrada.

Dentro de las personas que eligen dejar la carne, la mayoría son chicas que, en su afán de adelgazar, sólo consumen verduras (ensaladas), y producen un desequilibrio nutricional que conlleva a la anemia, cansancio, debilidad derivando en que finalmente vuelvan a la ingestión de carne.

Es importante seguir algunas pautas para obtener una alimentación vegetariana conveniente para el cuerpo. Una de ellas es consumir un 70% de los alimentos crudos y un 30% de cocidos. Los crudos se repartirían entre frutas y verduras, y es preferible que sean de estación. Si hablamos de alimentos cocidos, nos referimos a los cereales y legumbres, siendo éstas la fuente más concentrada de proteínas vegetales. Es necesario darle prioridad a las legumbres ya que, para una persona de peso medio, unas 4 cucharadas soperas de legumbres ya cocinadas, al menos 3 ó 4 veces por semana, son necesarias para tener las proteínas necesarias, aunque al principio hay que incorporarlas lentamente para que el organismo se acostumbre a su digestión. Otro punto a tener presente es el consumo de cereales integrales que aportan fibras y proteínas. El queso de soja (tofu) puede reemplazar a las legumbres y también aporta proteínas de muy buena calidad y digestibilidad. Si bien el organismo no tolera a todas las verduras de la misma forma, todas son aconsejables. Es importante que todos los días haya al menos una verdura de color verde en el plato, ya que todo lo verde incluye clorofila, que ayuda a absorber y fijar el hierro. Hay que tratar de acompañar siempre a las verduras con un cereal integral o una legumbre.

Recomendaciones

  • La anemia que se detecta muchas veces en las personas vegetarianas es por la alimentación desequilibrada, no siempre es por la falta de ingesta de carnes.
  • Muchas personas dejan de comer carne pero consumen hidratos de carbono y refinados en exceso, por lo cual su alimentación no es completa.
  • Las semillas oleaginosas son una fuente concentrada de proteínas, minerales y ácidos grasos esenciales.
  • Las frutas secas son una importante concentración de minerales y vitaminas, con un fuerte aporte proteico.
  • Es fundamental combinar bien los alimentos, ya que a partir de esto se facilita -o no- la absorción de los nutrientes.
  • Algunas infusiones, podríamos llamarlas convencionales (como el té y café negro), impiden la absorción del hierro y el calcio.
  • Algo básico en cualquier dieta: la buena evacuación intestinal. Los nutrientes se absorben a nivel de los intestinos y su correcta asimilación depende de una flora adecuada. Si la persona tiene problemas de estreñimiento, es posible que la síntesis de muchos nutrientes no se realice.
  • Muchas mujeres dejan de lado el aceite porque “engorda”, pero se debe consumir, porque aporta vitaminas -ácidos grasos esenciales- que son fundamentales para nuestro organismo.