Cocina afrodisíaca

Comparte esta nota!
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

La comida afrodisíaca es una práctica milenaria que, además de ser estimulante, rescata las preparaciones naturales.

La comida no es sólo el alimento que uno se lleva a la boca. Y si se trata de hablar de cocina afrodisíaca, pues, las cuestiones relacionadas son aún mayores. “Hay que conocer los alimentos y sus implicancias, como todo un contexto interno y externo que afecta al ser humano y que lo relaciona con el medio en que interactúa”, explica Norberto Petryk, quien además de ser un reconocido chef en el ambiente gastronómico porteño, es escritor e investigador.

Su abuela Ana era una gran cocinera, y la influencia le resultó ineludible al momento de orientar su desarrollo profesional. Entre ollas y expertos, Norberto terminó de formarse. Y no le hizo falta el paso obligado por las modernas academias gastronómicas. Una tarde, en medio del ajetreo típico del restorán donde trabajaba, llegaron para entrevistarlo para un programa de tevé. “Justo ese día me faltaron los ayudantes. De repente me encontré con un reflector y una periodista con micrófono en mano que me dice: ‘¿Qué opina usted de los afrodisíacos?’. Dije lo que pensaba a mil por minuto, pensando sólo en regresar a la cocina. Pero al terminar el trabajo me pregunté si había respondido correctamente”, recuerda. Sin más, a la mañana siguiente recorrió librerías en busca de la respuesta adecuada, pero sólo encontró libros de recetas, sin explicaciones. Hasta que en un local le ofrecieron ‘Afrodita’, de Isabel Allende. Le duró menos de una semana, entre risas y asombro. Y a partir de allí se tomó 6 meses sabáticos, en los que pasaba casi 8 horas por día en bibliotecas para analizar el tema desde todos los puntos de vista posibles: mitología, historia, antropología, etnología, etiología, filosofía, física, química, anatomía, psicología, farmacología y literatura.

“Investigar este tema de manera individual resulta informativo –asegura-, pero para la pareja puede constituirse en un arma para escapar de la rutina y crear situaciones que reaviven el fuego que se va apagando con los años, o convertirse en una forma de establecer el contacto”. Así, Petryk diseñó los contenidos de un curso online y a distancia sobre afrodisíacos, que ya tomaron más de un centenar de personas. “La mayoría son mujeres, y siempre se trata de personas con relaciones establecidas, que aseguran enriquecer enormemente su intimidad con estos conocimientos. Siempre es recomendable tomar el curso en pareja, para conocerse mejor como seres sensuales”, asegura Romina Calcagno, la encargada de responder dudas a los tímidos curiosos que se acercan a consultar por el curso.

La discusión parece interminable: siempre hay quienes defienden a ultranza la idea de los afrodisíacos, y otros que descreen completamente de que un alimento pueda tener algún efecto sobre la libido, o que estimulen sexualmente. Además de las típicas recetas, en este curso es posible conocer cuál es el proceso químico dentro del organismo, cuáles son los factores que generan y modifican el deseo sexual, y cómo se comporta el cuerpo humano ante los estímulos. “A través de los alimentos, es posible encontrar una nueva manera de poner la energía (que también se llama Qi, Chi o prana, según la cultura) en mayores niveles –explica el chef-, al tiempo que se disfruta plenamente de una actividad completamente placentera, como es el preparar los alimentos, degustarlos y compartirlos con el compañero”.

Receta: Sexo de un ángel

Ingredientes -“para dos amantes fogosos”, como indica el chef Petryk, autor de la preparación-: 1 taza de arándanos, 1 taza de frambuesas, 300 ml de crema de leche, 2 claras de huevo, 1 y 1 /2 cucharadita de gelatina sin sabor, 1 /2 taza de azúcar, 1 cucharada de néctar de flores de madreselva (esa gota que sale al retirar el pistilo de la flor), 1 cucharada de miel de flores de tilo (disuelta en un poco de agua tibia), 1 pionono.

Salsa: 1 copa de vino blanco, 1 cucharadita de manteca, 1 cucharadita de fécula de maíz o harina, 1 cucharada de azúcar, 1 cucharadita de ralladura de cáscara de naranjas, 4 cucharadas de curaçao.

Preparación: lavar las frutas, despepitar los arándanos, procesar. Mezclar con el azúcar y cocinar hasta que llegue a ebullición; hidratar la gelatina e incorporar a las frutas en caliente. Dejar que enfríe a temperatura ambiente y agregar 200 ml de crema de leche batida a medio punto, mezclar. Batir las claras a nieve e incorporarlas primero firmemente, una tercera parte, y el resto en forma envolvente. Batir los 100 ml de crema restante a medio punto, incorporar el néctar de flores o la miel, terminar de batir hasta que esté firme.
Salsa: derretir la manteca y mezclar con la fécula, cocinar 1 a 2 minutos. Calentar el vino blanco, agregar el azúcar y la ralladura de naranja, mezclar con el roux (manteca y fécula cocidos), agregar el curaçao y revolver cocinando sobre llama viva hasta que espese un poco. Enfriar y reservar. Armar moldes cilíndricos con una plancha de acetato o celuloide. Cortar 2 discos de pionono del mismo diámetro, colocarlo en el fondo de los cilindros, rellenar las 3 /4 partes con la mousse de frutos rojos, terminar con la crema de néctar, llevar a la heladera de 6 a 8 horas.

Presentar sobre un espejo de salsa, desprender el plástico de la mousse. Decorar con frutas, menta fresca y violetas frescas.

El curso se puede realizar por e-mail. Más información: www.alimentacion-sana.com.ar o por email a [email protected]