Acerca del vegetarianismo: filosofía y práctica

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vegetariano

En esta nota, descubre por qué ser vegetariano no sólo es seguir una dieta sin carne. Veremos cómo abarca una filosofía y un sentido moral de la vida que apunta hacia el equilibrio y la salud del ser humano y del ecosistema.

El origen
El surgimiento del vegetarianismo se atribuye al Budismo y a las religiones primitivas de la India y se relaciona con la negación de sacrificar animales. Esta prohibición tiene su raíz en la creencia de la reencarnación de las almas. El vegetarianismo agrupó adeptos en Europa partir de la segunda mitad del siglo XVIII, asociándolo a la idea del retorno a una vida más sencilla, de acercarse a lo natural y como reacción ante el consumismo de la época.
También fue importante el auge que tuvo en Inglaterra a finales del siglo XIX con el dogma de que el consumo de alimentos vegetales conducía a la salud y la virtud. Así el vegetarianismo fue cobrando importancia alrededor del mundo.
Hoy en día, los motivos que llevan a no ingerir alimentos de origen animal son principalmente éticos, filosóficos, religiosos, culturales y/o por razones de salud.
Razones para ser vegetariano
Hay diferentes argumentos que justifican esta práctica y estilo de vida:

  • Argumento ético: respeta la filosofía del no matarás o de que ningún ser vivo sufra.
  • Argumento dietético: se opone al consumo de carne porque aseguran que se trata de un alimento muerto, tóxico y muy manipulado.
  • Humanitario: busca bajar el gasto que soporta la producción de carne como alimento y aumentar el consumo de vegetales en detrimento de los de origen animal para luchar contra el hambre en el mundo, entre otras cosas.
  • Razones sociales: rebeldía contra los excesos de la sociedad de consumo actual en contraste con los países en vías de desarrollo o personas con recursos limitados.

Si bien se conoce el vegetarianismo como la dieta que evita cualquier tipo de consumo de origen animal, a lo largo de los años se generaron diferentes derivaciones que buscan cubrir las necesidades de cada organismo. Entre las modalidades más conocidas del vegetarianismo se encuentran las siguientes:

  • Ovo-Lacto-Vegetariano: no incluye la ingesta de carnes en la dieta, pero sí los derivados de animales, como los lácteos y los huevos. También los cereales, papas, legumbres, verduras, frutas frescas y frutos (o frutas) secos (secas), aceites y otras grasas. Admiten además el consumo de miel.

  • Ovo-Vegetariano: este régimen sólo asume el consumo de huevos, aunque no ingiere lácteos de ningún tipo.

  • Lacto-Vegetariano: no incluye a los huevos en su dieta, pero sí cualquier lácteo de origen animal, o sus derivados.

  • Crudívoro-Vegetariano: reside en ingerir todo crudo, tanto las frutas, legumbres y verduras, como los cereales.

Una pregunta frecuente que se hace el deportista es si son dietas completas desde el punto de vista de la nutrición. La respuesta es sí, ya que está demostrado que una dieta ovo-lacto-vegetariana bien planteada puede ser consistente y tener un buen aporte nutricional. Además las dietas vegetarianas no estrictas y correctamente diseñadas no conllevan ningún riesgo para la salud en personas sanas y pueden cumplir con las necesidades de cada persona. Sin embargo, hay ciertas etapas de la vida (embarazo, lactancia y etapas de crecimiento y desarrollo -infancia y adolescencia-) en que las necesidades de ciertos nutrientes son mayores, ya que existe un mayor riesgo de que aparezca déficit de hierro. En esos casos se recomiendan los suplementos, siempre bajo supervisión profesional, además de aumentar la ingesta de calorías diarias. Con respecto a las variantes más estrictas, difícilmente podrán satisfacer las necesidades del cuerpo, a pesar de que se empleen complementos alimenticios, ya que no incluyen alimentos básicos que el organismo necesita para funcionar correctamente día a día.
La dieta macrobiótica
El término “macrobiótico” proviene de la fusión de dos palabras griegas: “macro” significa grande o largo, y “bios” es igual a vida. Se trata de un régimen vegetariano y quienes eligen esta forma de alimentación buscan estar en armonía con la naturaleza, renunciando, en la medida que puedan, a todo alimento impuro.
Sus principios fundamentales son:

  • Eliminar los alimentos industriales: conservas, colorantes, azúcar, huevos no fecundados.
  • No comer frutas y verduras cultivadas o tratadas con abonos químicos.
  • Cocinar los alimentos con aceite vegetal o agua y salarlos con sal marina no refinada.
  • No tomar adobos ni ingredientes químicos.
  • Evitar los alimentos que vienen de los países alejados del lugar donde se vive.
  • Ingerir las verduras propias de cada estación.
  • Prescindir de ciertas hortalizas, como papas, berenjenas y tomates.
  • El café está prohibido. Sólo se acepta beber té japonés y té de China natural.
  • Activamente se recomiendan los cereales: arroz completo, trigo, centeno, maíz, cebada, semillas, crudas o salteadas.
  • Uno de los principios de este régimen es tomar la menor cantidad de bebidas posible, pero esto puede ser peligroso ya que puede llevar a la deshidratación e insuficiencia renal.