Ventajas y consejos respecto de la medicina natural

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Medicina-natural

La medicina basada en las propiedades de determinadas hierbas, plantas, raíces, flores y semillas se ha ido transmitiendo de generación en generación mucho antes de que la ciencia confirmara las propiedades y beneficios para la salud de algunos productos hoy ampliamente utilizados y reconocidos y como la manzanilla, la lavanda, el jengibre o el aloe vera.

Sin embargo, debemos saber que no todas estas hierbas son totalmente inofensivas e incluso pueden provocar efectos secundarios indeseados y hasta intoxicaciones. De este manera, acercamos un informe respecto de qué hay que saber a la hora de utilizarlas.

 

El uso de las plantas medicinales, aromáticas y productoras de especias se remonta a la antigüedad. Lentamente, y casi siempre mediante el método de prueba y error, el hombre fue determinando las propiedades terapéuticas o aromáticas de los distintos productos del reino vegetal. Algunos de esos productos han llegado hasta nuestros días con su fama curativa intacta, pero los milagros de otros fueron desmentidos a medida que la ciencia fue avanzando e investigándolos.

Sin embargo, el alto nivel de deterioro del medio ambiente y la toma de conciencia de que los productos artificiales podrían ser dañinos para la salud han producido un cambio de mentalidad, y muchos médicos y científicos que antes se negaban a oír hablar de las propiedades de tal o cual planta recurren hoy a los productos naturales y libres de contaminación, al uso de las hierbas medicinales y las plantas aromáticas.

 

Qué es la medicina natural

La medicina natural es una práctica que consiste en la utilización de hierbas o partes de plantas para sanar una determinada dolencia. Se llama plantas medicinales a todos los vegetales que elaboran principios curativos. Las hojas de estas plantas constituyen uno de los órganos más activos, porque allí se realizan la mayor parte de los procesos metabólicos.

Propiedades terapéuticas

Acá le brindamos una lista con las propiedades de las plantas más conocidas y que se pueden cultivar en cualquier jardín o maceta, para que pueda armar su propio botiquín sin necesidad de recurrir al farmacéutico.

  • Margarita: es una planta que crece en cualquier terreno baldío. Sus propiedades terapéuticas se encuentran en la flor. Se la puede utilizar de forma casera hirviendo 50 gramos en medio litro de agua. Sirve para cicatrizar las heridas de raspaduras o golpes.
  • Eucaliptus: se puede usar como aceite aromático para depuración ambiental y como antiséptico. Como infusión se recomienda tomar dos tazas por día –con 2 hojas por taza de agua- para combatir bronquitis y catarros. Y las hojas se puede agregar a la olla del agua hirviendo cuando se realizan inhalaciones y vaporizaciones para descongestionar y desinfectar las vías respiratorias. Pero hay que tener en cuenta que no es conveniente su uso prolongado y muy concentrado porque puede llegar a irritar las mucosas. Sin abusar.
  • Lavanda: fue utilizada en la medicina árabe como expectorante y antiespasmódica. En la tradición popular europea se la considera útil para las heridas, los dolores de cabeza y como un componente antidepresivo. En cremas, se usa para las eccemas; en lociones, unas gotas en agua para las quemaduras solares y escaldaduras; como infusión tomarla en ayunas y antes de acostarse para el stress y el dolor de cabeza. Hay que evitar consumir altas dosis en los embarazos por ser un estimulante uterino.
  • Malva: se utilizan las hojas y flores como laxante y diurético. Las hojas se usan también para los problemas de hemorroides. También para terapias aromáticas.
  • Caléndula: es una planta floral de estación que se utiliza en forma de pomada para tratar los problemas de la piel y la dermatitis. Es buena como reconstituyente de tejidos y cicatrizante. Se cultiva fácilmente en macetas y balcones.
  • Jengibre: es una especia muy usada en la cocina africana, hindú y asiática para elaborar platos salados y dulces. Se puede consumir la raíz seca en forma de polvo en la leche, la sopa o en dulces. El jengibre es afrodisíaco, estimula la circulación, favorece la sudoración en los procesos desintoxicantes, es un expectorante y desinfectante pulmonar, actúa como antiespasmódico en los cólicos y es un anticoagulante natural.
  • Achicoria: es una planta medicinal ligeramente amarga de la que se usan tallos, hojas, cabezuelas y raíces. Es tónica y aperitiva. De gran ayuda para los diabéticos por poseer insulina, que actúa bajando la glucosa. También se la recomienda para la artritis, cólicos hepáticos, en las infecciones urinarias, estreñimiento, y dermatitis.
  • Ruda: es una planta que se caracteriza por su aroma muy fuerte. Tiene propiedades para contrarrestar los nervios en los casos de hipocondría, epilepsia e histerismo. Su uso frecuente ayuda a favorecer la llegada del período menstrual en los casos de retraso o supresión. Además, previene toda clase de hemorragia porque fortalece la pared de los vasos sanguíneos, especialmente en el sangrado nasal. Se recomienda tomar medio gramo de la planta seca en infusiones 2 veces por día. Pero cuidado: no hay que consumirla nunca en los embarazos porque puede provocar un aborto espontáneo.
  • Berro: es una especie comestible y, dicen, sirve para detener la caída de cabello. La receta popular asegura que se licúa el berro en agua de colonia y se lo deja entre 30 y 40 días en la heladera para luego colocarlo sobre el cuero cabelludo y… no más pelada.
  • Melisa: Esta planta se caracteriza por tener varios usos curativos. Se la utiliza para reanimar desmayos, en problemas cardíacos con palpitaciones, en vómitos de los embarazos, en los dolores de oídos, de cabeza y abdominales y para combatir el mal aliento. Además, es reguladora intestinal y ayuda a expulsar los gases, conciliar el sueño y calmar los nervios y las angustias.
  • Ginseng: es una planta de origen asiático que actúa como un tónico pulmonar y cardíaco. La raíz es un rápido reconstituyente a nivel muscular y del sistema nervioso. Estimula la regeneración celular. Es por eso que aumenta la vitalidad, especialmente en casos de fatiga y en los grandes esfuerzo deportivos.
  • Lino: es una planta que se cultiva en cualquier lugar donde haya tierra fértil disponible. Suavemente laxante, expectorante, relajante y calmante. Se usa en caso de estreñimiento crónico, para calmar la tos seca e irritable y para aliviar los dolores en el pecho por problemas pulmonares.
  • Aloe vera: es un vegetal que goza de gran prestigio por sus conocidas propiedades medicinales y estéticas. Pertenece a la familia de los cactus y crece en cualquier terreno. Se cultiva tanto en jardines como en macetas debido a su gran adaptabilidad, aunque se recomienda plantarlo en un suelo abierto con un buen drenaje de agua. Es una planta que sorprende por sus variados usos y beneficios a la hora de recurrir a sus propiedades: cicatrizantes, regeneradoras de la piel, humectantes y antiinflamatorias. Además, resulta un económico y eficaz recurso natural para aliviar quemaduras, problemas de piel y picaduras de insectos. El aloe vera tiene aplicaciones tanto externas como internas. El gel del aloe vera se obtiene abriendo longitudinalmente la hoja y raspando la parte carnosa con una espátula de madera o una cuchara (lo que se utiliza para obtener el gel es el líquido que se encuentra en el centro de la hoja, también llamado savia transparente). Otra manera de obtener el gel es cortar en trozos varias hojas de Aloe, sacando las espinas de los costados y la cáscara, lavarlas bajo un chorro de agua para quitarle la aloína que haya quedado y colocarlas en una procesadora doméstica. El gel obtenido se puede guardar en la heladera, donde conserva sus propiedades durante aproximadamente una semana. Pasado ese tiempo hay que descartarlo. Este gel se puede utilizar en casos de quemaduras producidas por el sol, colocándolo suavemente sobre la parte afectada (dejarlo secar o envolverlo en una gasa). También se usa como reconstituyente dérmico en casos de sequedad de la piel y como antiarrugas. Además es efectivo en personas que sufren acné, logrando una limpieza de los poros y manteniendo la piel sana.

 

Cómo aprovechar sus propiedades

Las plantas pueden actuar desde el plano propiamente físico (tejidos, órganos y sistemas del cuerpo) hasta los estados mentales, emocionales o, incluso, en el campo energético y espiritual, como en el caso de las esencias florales, descubiertas por el doctor Edward Bach.

Muchas de las plantas se usan de múltiples formas, y muchos de estos remedios pueden complementarse o tener efectos similares. Así, podemos beneficiarnos de las propiedades de las plantas por medio de bebidas, baños, inhalaciones, colutorios, gargarismos, masajes o emplastos.

Las formas más corrientes de uso de las plantas medicinales son las siguientes:

  • Aceites esenciales: se obtienen por destilación de la parte más potente de la planta. Se usan como condimento, en aromaterapia o para introducirlos en la piel a través del masaje.
  • Aceites medicinales: son aceites, preferentemente de oliva puro, a los que se han añadido plantas digestivas o con otras propiedades, cuya absorción por el organismo es más fácil de ese modo.
  • Aguas aromáticas: se preparan con aceites esenciales disueltos normalmente en alcohol a los que se añade el agua. No se conservan más de un mes desde su preparación.
  • Alimento: se consumen crudas o cocidas. Hay muchas plantas y frutas de las que comemos que poseen propiedades medicinales, aunque no seamos plenamente conscientes de ello.
  • Baños: se añaden al agua de baño las propiedades medicinales de las plantas, ya sea en infusión, decocción, esencias o sales. Pueden ser relajantes como la melisa o la cebada, estimulantes como el pino o emolientes y limpiadoras como la manzanilla o el pensamiento.
  • Cocimientos: se realizan vertiendo la droga sobre agua hirviendo, donde se dejan de 10 a 30 minutos. Se utilizan las partes duras de las plantas, tales como madera, corteza, tallos y raíces. Se dejarán tanto más tiempo cuanto más leñosa sea la parte de la planta utilizada. Se debe utilizar un recipiente enlozado, de vidrio o acero (evitar siempre el aluminio).
  • Compresas: pueden hacerse con una gasa humedecida en infusión o cocimiento de la planta y colocada en la zona afectada o prensando suavemente la planta cruda o hervida, envolviéndola en la gasa y colocándola sobre la piel.
  • Comprimidos, cápsulas, pastillas, píldoras, grageas o perlas: son preparados más o menos sólidos, a base del triturado o el prensado de las plantas, o menos densos, a base de aceites o extractos con sus propiedades.
  • Cremas: menos sólidas y más finas que los ungüentos, son preparadas con más cantidad de agua. Se usan no sólo para cosmética, sino para quemaduras, picaduras, contusiones o infecciones de la piel.
  • Emplastos: preparados para aplicar sobre la piel como las compresas, pueden contener además de las plantas ácidos grasos y resinas. Al contacto con el cuerpo se reblandecen por el calor y se adhieren a la piel.
  • Esencias florales: son preparados que contienen la esencia vital de la planta. Hay más de un método para realizar este proceso, no obstante, se ha de llevar a cabo por personas que conozcan el tema y tengan la sensibilidad necesaria. Trabajan sobre estados emocionales o energéticos y su capacidad de sanar al hombre abarca mucho más allá de la forma física.
  • Extractos: se trata de una solución alcohólica o con glicerina vegetal que extrae las propiedades de las plantas. Es una presentación similar a la tintura, pero con un poco menos de concentración.
  • Gotas: son las sustancias medicinales de la planta diluidas en líquido, normalmente agua. Uno de sus usos más frecuentes es el de colirios para los ojos.
  • Infusión: se vierte agua hirviendo sobre la parte de la planta elegida, normalmente seca, y se deja en reposo unos minutos, diez o quince en la mayoría de los casos. Con este sistema se extrae el total de los principios activos de las partes suaves de las plantas (flores y hojas), y permite una fácil dosificación. También se utilizan las semillas y los tallos tiernos.
  • Inhalaciones o vapores: pueden prepararse hirviendo la planta e inhalando los vapores que desprende, o con esencias ya preparadas, en un difusor.
  • Jabones medicinales: son jabones tradicionales a los que se han añadido sustancias de plantas medicinales para que aporten a la piel unas propiedades determinadas.
  • Jarabes: se trata de una solución de azúcar, miel o melazas en agua u otro líquido, al que se añaden las propiedades de una o más plantas, bien sea en extracto o cocimiento, para conseguir una buena conservación y una más fácil dosificación.
  • Jugo: se corta la planta fresca en pedazos pequeños que se machacan hasta obtener la savia, el líquido de la planta.
  • Maceración: es una forma de extraer la sustancia medicinal de la planta dejándola en un líquido frío o caliente, variando el tiempo del proceso según el tipo de planta. Se desmenuzan y machacan hojas, flores, frutos y semillas y se colocan en algún recipiente de vidrio con aguardiente, vino, aceite, alcohol o agua caliente.
  • Polvo: es el resultado de la trituración de las plantas hasta conseguir un polvo muy fino que se puede esparcir sobre las heridas o diluir en líquido.
  • Quemadillo: Es un preparado que tiene como base la infusión o el cocimiento. Se derriten a fuego lento en una taza enlozada un par de cucharadas de azúcar con un trocito de cáscara de naranja; cuando se llega al punto de caramelo se retira del fuego y se le agrega la infusión o el cocimiento preparado. Se revuelve bien y se bebe. Es un preparado muy popular para las afecciones de las vías respiratorias.
  • Tinturas: son soluciones hidroalcohólicas donde se han extraído las propiedades de la planta seca, sumergiéndola en agua, vino, vinagre o éter.
  • Tinturas-Madres: se obtienen de la maceración de la planta entera o de una parte de ella durante aproximadamente tres semanas en alcohol (de entre 45 a 90% por ciento). Luego se filtra y se administra por vía oral.
  • Ungüentos: se trata de preparados a base de sustancias extraídas de las plantas más alguna sustancia grasa como aceite, vaselina o lanolina. Se usan en picaduras, golpes, contusiones o quemaduras. Se venden preparados con diversas formulas y distintos ingredientes.
  • Vinagres aromáticos: consisten en dejar macerar dentro del vinagre algunas hierbas aromáticas con propiedades terapéuticas como el romero o el orégano.
  • Vinos medicinales: Durante un tiempo prolongado se macera la planta en vino, tinto o blanco según se precise.

Para tener en cuenta

Si bien el uso de hierbas con fines medicinales es una costumbre ancestral que se da en todas las culturas, lo cierto es que ese uso debe ser controlado, ya que no siempre se trata de elementos inofensivos y muchas veces pueden ocasionar trastornos o provocar efectos indeseados.

Además, hay que tener en cuenta que muchas veces las presentaciones de los remedios alternativos, los suplementos nutricionales de origen natural y las hierbas medicinales que se consiguen en herboristerías, tiendas naturistas, farmacias y supermercados en forma de infusiones, polvos, comprimidos y cápsulas no están reguladas por organismos competentes, por lo que resulta muy difícil saber si las dosis y las indicaciones de uso son correctas.

Así, por ejemplo, hay plantas que pueden provocar una intoxicación porque, al ser cocidas en el proceso de infusión, alcanzan una gran concentración de sus sustancias activas. Por eso es necesario conocer con exactitud la cantidad de hierba a usar, el volumen de agua y el tiempo de cocción

Estas son algunas de las especies más comunes que pueden producir intoxicaciones o que presentan contraindicaciones que es necesario tener en cuenta:

  • Anís: Está contraindicado en pacientes alérgicos al anetol.
  • Eucaliptus: Los síntomas de intoxicación van desde la gastroenteritis y espasmo bronquial hasta convulsiones, depresión neurológica y coma.
  • Malva: Puede producir desde somnolencia y diarreas hasta cefaleas, taquicardia, excitación / depresión del sistema nervioso o coma convulsivo.
  • Ruda: Posee un efecto abortivo y anticonceptivo y puede inhibir la fertilidad. Puede producir fotosensibilización, vómitos, dolor epigástrico, daño hepático y renal, depresión y alteraciones del sueño. En casos de sobredosis puede ser fatal.
  • Paico: Su administración en dosis erróneas puede causar desordenes del sistema nervioso, gastroenteritis hemorrágicas, coma convulsivo, shock.
  • Floripon: La intoxicación provoca enrojecimiento de la piel, sequedad bucal, taquiarritmias y midriasis. En las sobredosis se corre el riesgo de asfixia.
  • Boldo: No deben usarlo pacientes con obstrucciones en el tracto biliar o con enfermedad hepática severa. Dosis muy altas pueden causar parálisis.
  • Salvia: Puede provocar pérdida del apetito, inflamación bucal o faríngea, perspicación excesiva. No debe usarse durante el embarazo ni en personas epilépticas.
  • Menta: Puede producir cólicos abdominales, depresión o excitación del sistema nervioso, reacciones cutáneas de tipo alérgico y disnea.