Masajes y salud

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Quiropraxia

Además de los masajes como práctica descontracturante y vinculada al placer, existen otras. Las tres terapias que presentaremos en esta nota son complementarias y utilizan distintas formas de masajes como un camino hacia la salud: la reflexología, el drenaje linfático y la osteopatía.

 

  1.  Drenaje linfático

Esta es una especialidad de masaje que actúa directamente sobre el sistema linfático, responsable de eliminar toxinas y mantener en forma el sistema inmunitario. Las manipulaciones son suaves, y se lo suele utilizar como un complemento de otras técnicas.

Este tipo de masaje ayuda a mantener el adecuado equilibrio de líquidos en los tejidos corporales y en la sangre, para proteger al organismo de la enfermedad, conservar las proteínas y eliminar bacterias y otros residuos celulares.

Su efecto se deja notar sobre la piel porque activa la circulación y mejora la microcirculación. Además, hace frente a la celulitis y evita la retención de líquidos.

  • Qué es la linfa

La linfa es un líquido transparente y lechoso, rico en células blancas dispuestas a rechazar a las infecciones motivadas por virus, bacterias u otros procesos que puedan poner en jaque al sistema de defensa.

Esta preciada sustancia circula por el sistema linfático a través de una tupida red de conductos que recorren todo el cuerpo y desembocan en colectores y troncos linfáticos, que finalmente se incorporan al torrente circulatorio. Su misión consiste en aportar oxígeno y nutrientes a las células y recoger de éstas los productos metabólicos de deshecho y las toxinas.

La circulación linfática está ligada a la sanguínea, aunque a diferencia de la sangre, la linfa circula en una sola dirección: desde los órganos al corazón. El sistema linfático funciona como aparato de depuración o limpieza, pero también ejerce en calidad de sistema de protección y defensa del propio organismo. Además, desempeña una función clave en la nutrición de los tejidos, especialmente gracias a su efecto limpiador, que se deja notar sobre la piel.

 

  • Origen

El descubrimiento de los poderes de la llamada sangre blanca se atribuye a los griegos. Pero recién muchos siglos después llegaron los Vodder, un matrimonio danés de fisioterapeutas que en los años treinta del siglo pasado desarrolló el Método de Drenaje Linfático (MDL).

En un principio, tan sólo un reducido grupo de masajistas y esteticistas siguieron las enseñanzas de los Vodder, pero actualmente es una terapia que goza de un merecido reconocimiento entre la comunidad científica.

  • Cómo actúa el masaje

El drenaje linfático manual es una terapia que suma al bienestar corporal que aportan los masajes convencionales su especial poder para eliminar toxinas y aumentar la respuesta inmunitaria del organismo.

Además de esto, este masaje ayuda a combatir la celulitis, reduce la retención de líquidos y está especialmente indicado para preparar los tejidos antes y después de someterse a diferentes intervenciones de cirugía estética.

  • Precauciones y contraindicaciones

A pesar de que el drenaje linfático ha adquirido en los últimos tiempos gran popularidad debido a sus efectos positivos, antes de someternos a un masaje de estas características debemos tener en cuenta que no debe aplicarse en los siguientes casos:

  • Hipotensión
  • Hipertiroidismo
  • Edemas de origen cardíaco
  • Menstruación
  • Asma bronquial
  • Tumores malignos
  • Infecciones agudas de la piel
  • Embarazos
  • Colitis
  • Dolores del bajo vientre
  1. Osteopatía

Se trata de una terapia fundamentalmente manipulativa, aplicada por médicos especializados. Su campo de acción es toda la estructura corporal: huesos, músculos, articulaciones, ligamentos y otros tejidos blandos de apoyo.

El osteópata mueve cada articulación en toda su gama de movimientos, utilizando sus propios brazos y piernas como palancas y, mientras que realiza esto, palpa todo el cuerpo del paciente intentando restablecer el movimiento integral de las articulaciones que presentan limitaciones.

Como consecuencia, se estimula la capacidad autocurativa del organismo.

  • Origen

Las bases de la osteopatía fueron establecidas por un médico norteamericano, el doctor Andrew Taylor Still, en 1872. Él concibió la osteopatía para estimular la capacidad de autocuración del cuerpo humano y enunció tres principios básicos para su práctica:

  1. Unidad del cuerpo: entiende que cuerpo, alma, el pasado vivido y el medio ambiente están estrechamente ligados entre sí.
  2. Homeostasis: se trata de la facultad del cuerpo de autoregularse, autosanarse, autorepararse y de mantener un equilibrio o estabilidad delante las diferentes alteraciones que sufre el organismo.
  3. Interrelación estructura / función: todas las estructuras que forman el edificio del cuerpo humano tienen una función. Cuando un disturbio de la estructura aparece una función es alterada y, por el contrario, una función alterada perturba la estructura.
  • Para qué sirve

Los motivos por los que se puede consultar a un osteópata son variados, pero entre los más importantes se pueden destacar los siguientes:

  • Para prevenir y conservar un estado de salud correcto.
  • Si un disturbio aparece después de un choque, accidente o caída con traumatismo, así no haya relación aparente entre los dos.
  • En caso de síntoma persistente e inexplicado por la medicina alopática.
  • En caso de estrés, de agotamiento o si tiene la necesidad de “escuchar su cuerpo”.
  • Para encontrar un equilibrio y armonía después de tratamientos largos en caso de enfermedades graves.
  • En caso de mal de espalda crónico.
  • En caso de reumatismos, artrosis y lumbago.
  • En caso de neuralgias, ciática o migraña.

Es importante saber que todo tratamiento osteopático es establecido en función de las necesidades personales de cada paciente y adaptado a la medida de sus progresos.

  • Cómo trabaja

Las principales técnicas osteopáticas son las manipulaciones suaves de las articulaciones, la presión brusca y rápida pero indolora, el posicionamiento destinado a hacer desaparecer las tensiones de las zonas afectadas y las técnicas de “energía muscular”.

Los osteópatas pueden dar ejercicios, técnicas de relajación o consejos para los pacientes puedan realizar en su casa.

Pero no necesariamente debe limitarse a esto: un profesional especializado que sea competente conoce los límites de esta técnica y puede aconsejar a su paciente a pasar exámenes y análisis complementarios o consultar otro especialista.

  1. Osteopatía craneal

Una variante frecuentemente practicada por estos terapeutas es la osteopatía craneal, que consiste en el trabajo sobre el impulso rítmico craneal de la circulación cerebroespinal. Como este ritmo es más perceptible en el cráneo y en el hueso sacro, la manipulación suave de estas zonas tiene un efecto bombeante, relajador y de activación de la vitalidad corporal.

La osteopatía craneal obtiene resultados en el tratamiento de la depresión, la ansiedad y el insomnio. Asimismo, es útil para los dolores recurrentes en el pecho o cuello, problemas de respiración o deglución, trastornos digestivos y nerviosos.

Es normal que a poco de iniciado un tratamiento se produzcan “crisis de curación”, consistentes en congestión nasal, fiebres o inflamación de glándulas. En las mujeres puede aumentar la cantidad de flujo menstrual.

  • Precauciones y contraindicaciones

Debido al uso de la fuerza, la osteopatía está contraindicada si el paciente presenta osteoporosis, huesos débiles o articulaciones inflamadas, y también en casos de artritis reumática de origen autoinmunitario y en los primeros meses de embarazo.

Tampoco resulta conveniente combinarla con otras terapias de manipulación (fisioterapia o quiromasaje), en especial ante cuadros de debilidad generalizada como en el caso de pacientes con SIDA.

  1. Reflexología

La reflexología es una técnica de diagnóstico y tratamiento en la que se da masaje en ciertas áreas, particularmente en los pies y las manos, para aliviar un dolor u otro síntoma en los diferentes órganos del cuerpo.

La idea central de esta técnica es que siempre que hay una enfermedad se puede encontrar una zona correspondiente en el pie en la que habrá dolor, ya que en esa parte del cuerpo humano se reflejan todos los órganos y sistemas corporales.

El reflexólogo trabaja presionando hacia adentro, en dirección al talón, realizando movimientos pequeños y minuciosos.

  • Origen

Se cree que esta técnica tuvo su origen hace 5000 años en China y que también fue utilizada por los antiguos egipcios, pero quien la introdujo en la sociedad occidental a principios del siglo XX fue el Dr. William Fitzgerald, al darse cuenta de que presionar en determinados puntos del cuerpo se influía directamente sobre otras zonas del mismo, produciendo un efecto analgésico.

  • Cómo trabaja

Esta técnica es conocida también como masaje podal o terapia zonal. Se cree que la estimulación de estos puntos en los pies moviliza los mecanismos del cuerpo para conseguir su propia curación.

Según esta teoría, diferentes partes del cuerpo están relacionadas por flujos de energía, de tal modo que zonas u órganos distantes pueden ser influidos por la presión o masaje en la zona refleja correspondiente. Estas zonas son diez y se distribuyen de forma vertical, a partir de los pies y las manos hacia la cabeza. La enfermedad o dolor en una zona tiene su correspondencia en determinado sector de un pie o en ambos.

Los órganos que mejor se reflejan en esta especie de “mapa” son los que tienen una mayor inervación sensitiva, como la piel, el aparato urogenital, el tubo digestivo, la columna, etcétera, así como los que cuando se inflaman son muy dolorosos, como los dientes, los oídos y las articulaciones.

Estas zonas reflejas sólo se manifiestan cuando existe una disfunción o dolor, llegando incluso, en casos graves, a sentirse dolor.

  • Efectos inmediatos

El tratamiento es suave, relajante y calmante, y aunque vaya acompañado de dolor en la zona tratada, le sucede una sensación de comodidad. En algunas ocasiones puede provocar efectos como sudor, frío, calor o temblores, circunstancia que debe ser conocida por el reflexólogo, ya que puede tratarse de una sobre estimulación.

Algunos efectos secundarios se pueden manifestar en días posteriores al inicio del tratamiento y consisten en diarreas, sudores, mucosidades nasales e incremento de la orina. Esto se debe, en principio, a que aumenta la eliminación de toxinas.

  • Para qué sirve

El efecto calmante de la reflexología la hace apta para reducir el estrés. También los pacientes con insomnio responden bien con esta técnica. Además, tocando los puntos adecuados en determinadas zonas del cuerpo, el sistema nervioso central empieza a encontrar el equilibrio y armonizar la función de todos los órganos.

La reflexología también estimula una buena circulación sanguínea y el buen funcionamiento de las glándulas endócrinas y del sistema inmunológico. Los usos son numerosos y es especialmente efectiva aliviando dolores (de espalda, cabeza y dientes), en tratamientos de desórdenes digestivos, estrés y tensión, resfriados y gripes, asma y artritis. También permite predecir enfermedades potenciales y hasta dar terapia preventiva o sugerir la atención de un especialista.

Cuando se trata de incidir en las funciones inmunitarias, el tratamiento se concentra en el sistema linfático y endocrino, la glándula pituitaria, el hígado, el bazo, la válvula ileocecal y los riñones.

  • Otras opciones

Como otras terapias de manipulación, la reflexología combina bien con la acupuntura. Pero hay que saber que el tratamiento “a distancia” o reflejo no se centra exclusivamente en los pies. Hay otras zonas reflejas localizadas en las manos, la oreja (auriculopuntura) y las fosas nasales (reflexoterapia endonasal).

  • Precauciones y contraindicaciones

La acción del masaje de reflexología produce un efecto tranquilizante que aumenta el flujo sanguíneo y permite obtener un beneficio global para el cuerpo. Pero es importante saber que existen ciertas condiciones en las que resulta inapropiada, como las enfermedades relacionadas con la diabetes, algunos padecimientos cardíacos, osteoporosis, padecimientos de la tiroides y flebitis (inflamación de las venas). Tampoco es recomendable para mujeres embarazadas, para personas que padecen artritis en los pies o en casos que requieran algún tipo de cirugía.

Y hay que tener en cuenta que la edad y las condiciones de la persona influyen notablemente en la velocidad de curación, aunque no hay contraindicaciones al respecto.