Las propiedades del árbol del gingko biloba

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Ginko

Además de las propiedades curativas, este árbol posee propiedades cosméticas: favorece la oxigenación de la piel, impide la acumulación de grasas, ayuda a prevenir la celulitis y posee antioxidantes que ayudan a retrasar el envejecimiento y a combatir los efectos de las agresiones externas.

El árbol de gingko biloba, originario de Oriente, era considerado como sagrado por los monjes chinos hace cinco mil años, quienes lo utilizaban y lo recomendaban para preservar las funciones mentales e impedir la degeneración neuronal.

Hoy en día, estudios científicos han avalado sus propiedades y han demostrado que, además de estimular la capacidad de concentración y la memoria, también posee numerosas propiedades cosméticas, como la de ayudar a combatir la celulitis.

En la actualidad se cultiva en China, Japón, algunos países de Europa y en los Estados Unidos.

Descripción

El gingko biloba es un árbol de gran tamaño que puede alcanzar hasta 30 metros de altura. Las hojas tienen forma de mano y las semillas son tóxicas.

Cómo se utiliza

Los principios activos de este árbol se encuentran en las hojas y en las semillas, de donde se obtiene el extracto que se utiliza para fabricar comprimidos y para agregar en preparaciones cosméticas (cremas, champúes, jabones, etc.).

También pueden consumirse las hojas desecadas en forma de infusión o tisanas.

Propiedades

El gingko se utiliza como tónico cerebral, especialmente para prevenir trombosis y para combatir todas aquellas afecciones que dependen de una insuficiencia cerebrovascular (mareos, vértigo, sordera y otros desórdenes neurológicos, inclusive el mal de Alzheimer).

Esto se debe a que, además de activar la microcirculación cerebral, evita la degeneración grasa y fibrosa de los tejidos cerebrales dañados por estas patologías. Por eso se lo indica para el alivio de los síntomas provocados por trastornos circulatorios leves, cerebrales o de las extremidades.

Resulta además un efectivo antidepresivo (especialmente si se lo consume en combinación con la hierba de San Juan). Este efecto parece ser especialmente importante en el caso de la depresión resultante de los cambios cerebrales debidos al envejecimiento.

También contiene diversas sustancias antioxidantes que ayudan a retrasar los efectos del envejecimiento celular. Además, posee una probada acción antiinflamatoria, es un buen estimulante de la circulación venosa debido a que favorece la tonificación de las paredes de las venas y resulta un poderoso anticoagulante. Por eso puede ser una buena ayuda en la lucha contra la celulitis, y con este fin se incluye su extracto en muchas cremas.

Por último, se le atribuyen propiedades afrodisíacas, aunque aún no están totalmente verificadas (lo más probable es que se deban a su acción estimulante de la circulación).

Cómo consumirlo

Se puede obtener en comprimidos, inyecciones, bolsas para infusión, tintura, baños, en cataplasmas y gotas. Consulte siempre con su médico para buscar la forma de administración más conveniente para usted.

Efectos secundarios

Algunos posibles efectos secundarios del consumo de gingko biloba pueden incluir dolor de cabeza, vértigo, palpitaciones cardíacas, reacciones gastrointestinales y dermatológicas. También pueden aparecer disminución de los reflejos o somnolencia.

Las formas inyectables del gingko pueden provocar problemas de circulación, alergias en la piel o flebitis, y no deben administrarse sin supervisión médica.

 

Contraindicaciones

No se recomienda el uso de esta planta durante el embarazo y la lactancia, ya que todavía no existen suficientes estudios científicos que garanticen su inocuidad.

Además, su uso crónico se encuentra contraindicado cuando hay hemorragias, ya que aumenta la posibilidad de sangrado. También está contraindicado cuando se planifica una cirugía, ya que puede aumentar la posibilidad de hemorragia post-operatoria.

Por esto mismo, el gingko biloba debe utilizarse con precaución y bajo estricto control médico en aquellos pacientes tratados con antiacoagulantes y antiplaquetarios o trombolíticos, incluida la aspirina.