La hipnosis como método de curación profunda

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Hipnosis

Esta técnica, además de ser una herramienta para ayudar a cambiar algunas conductas y pensamientos dañinos para el paciente, se utiliza para el tratamiento de adicciones, fobias, traumas y afecciones relacionadas con el estrés. A continuación, daremos una introducción al tema.

Muchas veces nos encontramos haciendo cosas que en realidad no queremos hacer (o, por el contrario, nos vemos en dificultades para hacer cosas que nos gustaría lograr). Esto se debe a que en algunas ocasiones obedecemos a impulsos internos dictados por las experiencias y emociones “archivadas” en nuestro subconsciente que determinan nuestra conducta, valores y principios.

Y, como modificar esas ideas arcaicas o disfuncionales no siempre es tan fácil, por mucho que lo deseemos, la hipnoterapia aparece como un buen camino para lograrlo.

 

¿Qué es la hipnosis?

La hipnosis es un procedimiento durante el cual un profesional sugiere a una persona experimentar cambios de sensaciones, percepciones pensamientos, o comportamientos. El contexto hipnótico se establece generalmente por un procedimiento inductivo, que suele incluir sugestiones para relajar, calmar y proveer una sensación de bienestar.

La hipnosis no es mas que un estado alterado de conciencia durante el cual el factor crítico de la mente disminuye, nuestros sentidos se agudizan, tenemos acceso a nuestra memoria y ponemos nuestra atención en los procesos internos que son los que determinan nuestra conducta externa.

Se trata, en definitiva, de un estado de hiperconcentración: comúnmente estamos asociados a la experiencia inmediata, pero cuando nos ensimismamos en nuestro mundo interno o nos concentramos en un aspecto del mundo externo nos disociamos de lo que nos rodea para entrar en un nuevo estado.

Durante este estado nos encontramos más susceptibles a las sugestiones, en especial a las positivas, aquellas que no amenazan nuestros valores establecidos. De esta manera se puede “reprogramar” nuestro subconsciente a través de la hipnosis para modificar aquellas percepciones y conceptos que ya no nos resultan útiles para avanzar, que nos frenan y nos traban el camino.

¿Por qué “alterado”?

Esta palabra suele poner muy nerviosas a las personas que se asoman por primera vez al mundo de la hipnosis, porque las remite a la experiencia de las drogas o a la de alucinaciones o enfermedades mentales. Pero no tiene nada que ver con eso: se define a la hipnosis como una situación alterada de conciencia simplemente porque se trata de un estado provocado por alguien o por algo.

El ser humano posee dos estados ordinarios de existencia: el de vigilia y el onírico o del sueño. A estas dos formas de existencia llega de una forma natural. Sin embargo, al estado hipnótico, sólo puede llegar mediante una serie de técnicas y motivaciones, provocadas por el hipnólogo. Por eso se lo llama “estado alterado de conciencia”.

Para estar tranquilos

La hipnosis se puede emplear dentro del ámbito de la parapsicología y como método terapéutico y no es peligrosa si quien la practica, además de dominar y conocer la técnica, es una persona ética.

Es importante saber que a nadie se le pueden inducir sugestiones o ideas que vayan en contra de sus principios éticos y morales: si a una persona hipnotizada se le ordena o sugiere algo que va en contra de sus convicciones más profundas, probablemente responderá con cierto grado de agitación y saldrá del estado hipnótico.

Es importante recordar que no hay magia ni intervención sobrenatural en la hipnosis: se trata simplemente de una serie de técnicas que han sido estudiadas científicamente y que se aplican según criterios bien claros.

Estado de trance hipnótico

Las personas responden a la hipnosis de diferentes maneras. Algunos la describen como una experiencia de alteración del estado de conciencia, mientras otros la perciben como un estado normal de atención focalizada en la cual se sienten relajados y calmos. El estado en el cual se encuentran las personas bajo hipnosis se denomina “estado de trance hipnótico”.

Durante este estado, las personas se encuentran en un estado placentero de relajación, despreocupados de todo y concentrando sus recursos mentales en el foco propuesto por el terapeuta.

Además de fenómenos espontáneos como aumento de la sugestionabilidad y disminución del ritmo respiratorio, durante el trance hipnótico se puede inducir:

  • Amnesia o hiperamnesia.
  • Anestesia e hiperestesia.
  • Visiones y audiciones.
  • Regresión de edad.
  • Modificaciones del sistema inmunológico.

¿Qué es la hipnoterapia?

La hipnoterapia es la aplicación de la hipnosis en el campo clínico que puede complementar las diferentes modalidades de psicoterapia y que contribuye a obtener logros más rápidos y potentes proporcionando no solamente un mejor manejo psicoemocional y de autocontrol mental sino toda una reestructuración de la unidad bio-psico-social que es el hombre.

Para qué se utiliza

Por su habilidad para la sugestión, la hipnosis resulta efectiva para abordar una variedad de problemas que envuelven emociones, hábitos y hasta respuestas físicas involuntarias. Como herramienta para el tratamiento psicológico, permite disminuir el sufrimiento y aliviar tensiones, angustia y estrés. Entre sus múltiples aplicaciones, la hipnosis es eficaz para:

  • Aliviar casi todo tipo de dolor.
  • Inducir a la anestesia.
  • Controlar la obesidad y las compulsiones (y puede ayudar en el tratamiento de la anorexia y bulimia).
  • Controlar los trastornos asociados con sustancias, especialmente en el caso de abuso de alcohol y dependencia de nicotina.
  • Relajar en la desensibilización sintomática de pacientes con trastorno de ansiedad.
  • Tratar ataques de pánico.
  • Vencer fobias.
  • Dominar episodios de terrores nocturnos, de insomnio y pesadillas reiteradas.
  • Aliviar síntomas de enfermedades psicosomáticas como asma, verruga, prurito, afonía.
  • Asistir en los trastornos relativos al sexo como temores, frigidez, anorgasmia, impotencia psicológica, y secuelas de abusos y violaciones.
  • Mitigar los síntomas provocados por experiencias traumáticas.
  • Ayudar en el tratamiento psicológico para afrontar enfermedades terminales como el cáncer.
  • Reducir los efectos del estrés.

Miedos y errores más comunes

Muchas veces, cuando se habla de hipnosis, surgen confusiones, equívocos y temores relacionados con el “tabú” que hay sobre este tema y la mala difusión de lo que realmente es.

Los más frecuentes, y totalmente erróneos, son los siguientes:

  • Miedo a que “laven el cerebro”.
  • Miedo a quedar bajo la influencia del hipnotizador.
  • Miedo a revelar secretos.
  • Miedo a no poder regresar.
  • Miedo a que alteren o cambien las creencias religiosas.

Nada de todo esto puede suceder si la hipnosis se realiza con profesionales idóneos, capacitados, éticos y que sepan responder a las necesidades del paciente.

Así que ya lo sabe: si se estaba privando de experimentar este estado por temor, no hay razón para que no lo intente. Asesórese bien… ¡¡y anímese a cambiar para mejorar su vida!!

Para tratar el dolor

La medicina convencional a veces no resulta eficaz para tratar algunos problemas de dolor crónico o de dolores relacionados con determinadas enfermedades. O los trata, pero con efectos colaterales terribles o con soluciones sólo de corto plazo.

La hipnosis es una solución satisfactoria en estos casos, ya que es una herramienta valiosa para manejar psicológicamente el dolor sin los efectos adversos asociados con los tratamientos médicos de eficacia comparable. Además, la hipnosis permite modificar la percepción del dolor.

Claro que, para que los beneficios sean duraderos, se requiere que la hipnosis sea utilizada como parte de una más amplia intervención psicoterapéutica que combine la analgesia hipnótica con otras intervenciones psicológicas que incluyan el reconocimiento de la situación de la persona y de los problemas que pueden estar encarando.

Es importante recordar además que la efectividad de cualquier técnica hipnótica depende en gran medida de la imaginación del paciente y de la habilidad del profesional para evocar y capitalizar esa imaginación y para motivar a la persona a lograr el autocontrol y la autodeterminación.

Para dejar de fumar

Según Institutos de Salud de Estados Unidos y Canadá, la hipnosis tiene un éxito de alrededor del 20 por ciento para combatir el tabaquismo. Todos los fumadores que alguna vez quisieron abandonar esa adicción saben lo difícil que es lograrlo y mantener la abstención en el tiempo. La razón es que muchas veces, aunque se haya abandonado el hábito, el subconsciente continúa manteniendo la autoimagen de fumador, por lo que tarde o temprano se retoma esa conducta adictiva (un claro ejemplo de esto se ve en los sueños: muchas veces, aunque se haya abandonado el cigarrillo hace muchos años, se sigue soñando con uno mismo como si fumara).

La hipnosis permite volver a intentarlo, pero con un esfuerzo menor, ya que las sesiones de hipnosis ayudan a que la ansiedad y la tensión disminuyan, a que el tabaco deje de asociarse con sentimientos agradables y a reforzar la perseverancia. De esta manera, al aplicar otros métodos complementarios, el fumador encontrará que es más fácil y no requiere tanto esfuerzo.

Por ejemplo, si acompaña el intento con chicles o parches de nicotina, los resultados serán más rápidos y efectivos. O si se incorpora a un grupo en una clínica, logrará ahora dejar el tabaco de manera más rápida. Y si continúa con las sesiones de hipnosis, el deseo de fumar irá desapareciendo de manera gradual, de modo que cada vez tendrá que hacer menos esfuerzo para resistir la oferta de un cigarrillo.

Contraindicaciones

Este método está contraindicado en personas con dificultades relacionadas con la confianza básica, frágiles o con dificultades para afrontar la realidad.

Aquellos con personalidades paranoides, con problemas de descontrol o con personalidades obsesivo-compulsivas pueden desarrollar una transferencia negativa hacia el terapeuta, por lo que se recomienda no utilizar este tipo de técnica en individuos con esas características.

Del arte de ser hipnotizado

Existen tres grados de hipnosis. Al primero, o ligero, pueden llegar casi todas las personas, pero al último grado, el profundo, sólo pueden llegar entre un quince y un veinte por ciento.

Para medir la capacidad de ser hipnotizado de un individuo existen escalas que se utilizan en las primeras entrevistas de consulta, mediante las que se determina si la persona es alta, mediana o bajamente susceptible a la hipnosis.

Igualmente, se cree que las personas poco hipnotizables pueden mejorar su susceptibilidad mediante el entrenamiento y la práctica de sus respuestas a las sugestiones, y esa capacidad aumenta considerablemente a medida que los pacientes van aprendiendo a concentrarse y adquiriendo confianza en el hipnoterapeuta.