El poder sanador de la Equinacea  

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Equinacea

Esta planta de metro de altura en promedio y hojas alargadas tiene el potencial de reforzar nuestro sistema inmunológico para combatir efectivamente un gran número de enfermedades. Su capacidad curativa es estudiada en la lucha para prevenir y combatir algunos tipos de cáncer.

La equinacea es una planta originaria de América del Norte que crece mayoritariamente en las praderas centrales de los Estados Unidos y en menor medida en algunos países europeos como Alemania, y que hace muy poco tiempo empezó a cultivarse en nuestro país.

Sus usos medicinales son muy amplios y, si bien recién está empezando a estudiarse su aplicación en muchos campos de la salud, se la utiliza desde hace miles de años para combatir diferentes males y dolencias.

Pasado y presente de la Equinacea

Según los expertos, esta hierba medicinal fue descubierta hace miles de años por algunas poblaciones indígenas de Norteamérica –tal vez los comanches o los sioux-, que por ese entonces la utilizaban para aliviar el dolor de muelas o de garganta y para combatir la rabia y las mordeduras de serpiente, entre otras cosas.

Más tarde, hacia fines del siglo XIX, fue introducida en la práctica médica de los EE.UU., donde se la recomendaba especialmente para el uso en resfriados. La investigación moderna acerca de este producto comenzó en los años 30 en Alemania, y en 1989 ese país la reconoció como una planta medicinal aprobada y efectiva.

Descripción

La equinacea tiene por lo general un metro de altura en promedio y hojas alargadas y amarillentas que caen desde un disco floral rígido y espinoso. Su recolección suele realizarse en los días soleados de otoño, época en la que está en plena floración.

También conocida con el nombre de “flor cónica púrpura”, los especialistas aseguran que es en la raíz en donde se concentran las principales ventajas de esta planta.

Alguno de los componentes de esta planta son

Entre los componentes principales de la equinacea encontramos una buena cantidad de proteínas, vitaminas, aceites, ácidos grasos y sustancias como los flavonoides –estimulantes y antioxidantes-, los polisacáridos –antiinfecciosos- y los fitosteroles –con probada acción antiinflamatoria-, entre otras.

Tipos

Aunque se conocen cerca de diez especies de equinacea, y todas producen básicamente los mismos resultados, pueden diferenciarse en detalles tales como el color, el grosor de las hojas y el lugar de cultivo.

Los tres tipos que se utilizan básicamente en medicina natural son los siguientes:

  •  Angustifolia, que tiene las hojas angostas.
  • Purpurea, que es la única que prolifera en tierras europeas.
  • Pallida, con hojas de color blanco rosáceo.

Pero estas son cuestiones insignificantes dado que, como dijimos antes, las tres especies producen los mismos efectos. Veamos cuáles son.

Propiedades terapéuticas

La equinacea es, ante todo, un estimulante natural del sistema inmunológico con un amplio campo de aplicación, que nos ayuda a prevenir y combatir a una amplia gama de trastornos e infecciones respiratorias, epidérmicas, urinarias y digestivas.

Ya sea para curarnos un simple resfrío o sacarnos de una gripe –tan comunes en esta época del año, con tantos cambios de clima- hasta para ayudarnos a combatir otras afecciones a priori un poco más severas como la bronquitis, la faringitis y la otitis, entre otras, esta planta tiene probados efectos antiinflamatorios y antivirales que la han convertido en uno de los caballitos de batalla de muchos especialistas partidarios de la medicina natural.

Pero las bondades de la equinacea no se agotan en la cura de los problemas respiratorios, porque esta hierba “milagrosa” es también cicatrizante y antiséptica, razón por la cual se la utiliza externamente -en forma de pomada o tintura- para cicatrizar heridas y llagas, e incluso para la desinfección de herpes.

Asimismo, la equinacea colabora en el tratamiento de infecciones de vejiga y vaginales como la cándida Albicans y, por si esto fuera poco, está indicada para la artritis, ya que ayuda a reforzar los tejidos óseos.

Por último, muchos especialistas consideran a la equinacea muy efectiva en casos de tumores de próstata, y la recomiendan como un gran refuerzo para la quimioterapia en el tratamiento de ciertos tipos de cáncer.

Esta planta activa y estimula nuestro sistema inmune, previniendo los efectos de los virus y bacterias o bien reduciendo la sintomatología una vez que los gérmenes nos han invadido.

Cómo actúa

La equinacea activa y estimula nuestro sistema inmune, ya sea previniendo los efectos de los virus y bacterias o bien reduciendo la sintomatología una vez que los gérmenes nos han invadido.

Ahora bien: la equinacea no intenta matar directamente a la bacteria como un antibiótico clásico, sino que facilita el aumento de las defensas de nuestro organismo al ayudarnos a producir una mayor cantidad de leucocitos (glóbulos blancos).

Gracias a este proceso, conocido como fagocitosis, en el que juegan un rol preponderante los polisacáridos, se producen los anticuerpos que necesitamos para bloquear la enzima hialuronidasa, que es la que facilita la invasión de las bacterias.

Esa acción antiinfecciosa se combina con una antiinflamatoria provocada por el trabajo de los fitosteroles, provocando un “ataque conjunto” contra diferentes enfermedades.

La equinacea ayuda a prevenir y combatir una amplia gama de trastornos e infecciones respiratorias, epidérmicas, urinarias y digestivas.

Cómo se consume

Muy utilizada en tratamientos homeopáticos, la equinacea puede conseguirse en farmacias ya sea en forma de pastillas, cápsulas, pomadas, cremas, tinturas, gotas y jarabes.

También puede diluirse en infusiones, combinándose con otras plantas como el tomillo, la manzanilla, la menta o la que más nos guste.

Tratamiento

En general, no se recomiendan tratamientos continuados (de más de tres semanas), porque pueden cortar los efectos terapéuticos de la planta y hasta pueden causar trastornos hepáticos y un incremento desmesurado de la circulación sanguínea y/o de la secreción de saliva.

En cambio, si se la emplea cuando y mientras sea necesario, sin abusar y previa consulta con el especialista, la equinacea no sólo no produce efectos secundarios sino que, además, puede convertirse en un remedio natural mucho más efectivo que cualquier antibiótico tradicional.

Para tener en cuenta

  • La equinacea es un poderoso y natural estimulante inmunológico que ha despertado el interés de muchos especialistas en los últimos años por su probada eficacia en el tratamiento de un gran número de trastornos respiratorios, epidérmicos, urinarios y digestivos.
  • Es la planta ideal para combatir las típicas enfermedades provocadas por los cambios de temperatura.
  • Su acción analgésica, antiviral y antiinflamatoria no sólo previene y acelera la recuperación de resfríos, catarros y estados gripales sino que también ayuda a tratar otras afecciones a priori un poco más graves como la sinusitis, la bronquitis, la amigdalitis, la faringitis, la laringitis y la otitis.
  • En forma externa (por lo general a través de pomadas, tinturas o cremas) actúa como desinfectante y cicatrizante de heridas, llagas y herpes.
  • Es digestiva, antidiarreica, purifica la sangre y ayuda a tener huesos más sanos y fuertes. También se la suele recomendar para algunas infecciones vaginales como la candida Albicans en mujeres y para trastornos de vejiga y tumores de próstata en los hombres.
  • Algunas investigaciones científicas sugieren que la equinacea es un gran refuerzo en el tratamiento quimioterapéutico de ciertos tipos de cáncer.
  • Siempre que no se abuse de ella, la equinacea puede tener mejores resultados que cualquier antibiótico tradicional y además no tiene efectos secundarios. De todos modos, en caso de duda, consulte a un especialista.

 Precauciones y contraindicaciones

La equinacea no presenta ningún riesgo en la gran mayoría de los casos. Sin embargo, contiene una sustancia llamada inulin que puede agravar la psoriasis, por lo que no debe ser utilizada por personas que padezcan esta condición.

Además, aquellas personas alérgicas a las flores de la familia de la margarita no deben tomar equinacea.

Si bien no hay contraindicaciones conocidas al uso de la equinacea durante el embarazo o la lactancia, se recomienda especialmente consultar con el profesional en estos casos antes de consumir este o cualquier otro producto medicinal, sea natural, tradicional o alternativo.

Tampoco se recomienda su uso prolongado.

Para tomar en infusión

La equinacea puede combinarse en infusión con las siguientes hierbas:

  •  Tomillo
  • Manzanilla
  • Menta
  • Anís
  • Llantén mayor
  • Malvavisco
  • Hipérico
  • Lúpulo
  • Saúco
  • Romero
  • Salvia
  • Regaliz
  • Caléndula
  • Genciana