El masaje a lo largo de la historia

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masaje

Si observamos ese instinto de llevar las manos hacia donde nos duele -o vemos a los animales lamer sus heridas- podemos sospechar que esta práctica curativa hunde sus raíces más allá de los comienzos mismos de la humanidad. Sin embargo, el masaje debió recorrer un largo camino y atravesar tiempos de oscuridad para hacerse un lugar en el mundo de la medicina.

Al comienzo

“Masaje” viene del francés “massage”, proveniente a su vez de “masser” que significa amasar. No nos resulta extraño ya que esta acción consiste en hacer presión con una intensidad adecuada en determinadas zonas del cuerpo.

Esta operación fue practicada durante mucho tiempo sin sistematización ni base teórica que la defendiera. En China, los primeros escritos son del 467 al 221 antes de Cristo, durante el gobierno del Emperador Amarillo. Allí se hace referencia a técnicas de fricción y presión con fines medicinales. El masaje tradicional chino, llamado Anmo, estaba enfocado al placer y a la relajación; más adelante se convirtió en una ciencia médica. Con el tiempo, se empezaron a utilizar ungüentos y aceites en las terapias, facilitando la fricción; sobre todo el aceite de sésamo para pieles secas y el vinagre de arroz para relajar. Durante la dinastía Ming (1368-1644 después de Cristo) de desarrolló el Tuina (significa empujar, tirar) y el Anmo pasó a ser un masaje no clínico.

En Japón, el primer texto sobre métodos curativos es del 712 d. C., y ya en el 701 d.C. se estableció en el código Tahio a la acupuntura y el masaje como terapias. También se adoptó el masaje chino, bajo el nombre de Anma, como masaje oficial. Desde el 1603 al 1867 d.C. se adoptó el Ampuku, masaje en el abdomen, y la práctica del Anma casi quedó en el olvido. Pero sucedió que un invidente con título Kengyo -rango social más alto entre los ciegos, con privilegio de practicar el Anma-, llamado Sugiyama Waichia, curó de una grave enfermedad al quinto shogun Tsunayoshi (1680 al 1709 d.C.), el cual le concedió un deseo. Sugiyama le pidió impartir sus conocimientos de Anma a otras personas ciegas. Así fue un masaje practicado típicamente por invidentes. Más adelante, en 1827, se escribe el primer libro sobre Ampuku y en 1919 el primero sobre Shiatsu, llamado “Shiatsu Ho”. En 1925 algunos terapeutas forman la Asociación de Terapeutas de Shiatsu para diferenciarse de los masajes de sauna y así se lo estableció oficialmente dentro de los masajes terapéuticos. El Shiatsu también incorporó saberes occidentales, como los tratamientos en la espina dorsal.

Se cree que la práctica del masaje se extendió desde el Este hacia Europa, donde floreció hacia el año 300 a.C. Pero ya los griegos aprovechaban sus beneficios, especialmente ligados a las prácticas gimnásticas, constancia de ello deja Homero en La Ilíada y La Odisea. También menciona los masajes el historiador Herodoto, pero fue Hipócrates -padre de la medicina- quien hacia el 500 a.C. utilizó esta técnica, acompañada con el uso de aceites de hierbas aromáticas. En Roma, el médico llamado Galeno (150 a.C.) tomó esos conocimientos: él adoptaba para sus tratamientos la dieta, el masaje y el ejercicio. Usaba también en sus masajes esencias vegetales y eso lo llevó a descubrir la mezcla del aceite vegetal con agua y cera de abejas, es decir la crema. Hoy se la conoce como Col Crema. Más de 500 años después de Cristo nace Mahoma y el mundo islámico que se expande y recoge conocimientos de diversas fuentes. En el año 1000, un gran médico árabe llamado Avicena escribe un tratado sobre el valor curativo de baños, masajes, música, sueño y reposo.

En el mundo de la Edad Media (476 a 1450), la Iglesia consideró al masaje como una práctica erótica más que terapéutica y se reduce su práctica a las casas de prostitución.

Durante el Renacimiento, volvió a surgir la dignidad del cuerpo. El francés Ambroise Pare (1571-1590) escribió sobre los efectos positivos del masaje y fue requerido por la corte francesa debido a sus conocimientos. Hacia la segunda mitad del siglo XV, la invención de la imprenta sirve para difundir todos los conocimientos.

Mucho más cerca en el tiempo (1776-1839), el sueco Per Henrik Ling crea su propio Sistema Ling de Movimientos suecos y se transforma en el padre de la Fisioterapia, iniciando así una nueva escuela.

Actualmente, los masajes utilizados provienen tanto de oriente -China, India y Japón- donde se tiene en cuenta un trabajo sobre la energía o impulso vital identificado de diferentes formas según cada tradición, como de las antiguas civilizaciones griegas, romanas y egipcias, y más recientemente de Suecia.