Respiración y meditación, una manera de conexión interior

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Los meditadores saben que una respiración entera, abierta, integrada puede activar nuestra puerta interior de conexión cósmica. ¿Cómo lograrlo en plena polución urbana? Aquí, una propuesta concreta.

 

No hay división real entre lo “interno” y “externo” de nuestra vida. Nadamos en un océano de aire y aunque no tengamos presente la unidad universal de la cual formamos parte, somos como células de un organismo inconmensurable. Esta “realidad” es obvia para quienes logran dar rienda suelta a su potencial místico. Los meditadores resaltan el papel central de nuestra respiración en el camino del “conocimiento”, sencillamente porque ella encierra la clave del itinerario adecuado para la evolución humana.

Respiramos mal. No sólo por la mala calidad del aire urbano, contaminado de incontables maneras, sino porque no usamos nuestros pulmones de acuerdo con su potencial natural. El acto de inhalar y exhalar –tan central en las prácticas de yoga y en las experiencias meditativas– no constituye una actividad consciente de la mayoría de las personas.

Al oxigenarnos deficitariamente, se van precipitando en nosotros fenómenos negativos cuyo impacto corporal, fisiológico, emocional y espiritual va produciendo micro-estragos que poco a poco socavan nuestra naturaleza (salud). Son pocos los profesores de educación física que prestan atención a esta circunstancia en el ámbito de la educación primaria y secundaria.

 

Qué nos intoxica

En las grandes ciudades de América Latina es notoria una situación constante de emergencia ambiental debida a la carga de elementos tóxicos que predomina en el aire urbano, esencialmente en Santiago de Chile y el Distrito Federal de México. En cambio, el generoso régimen de vientos del Río de la Plata libera a Buenos Aires de mucha toxina volátil, excepto durante las inversiones térmicas de la temporada de verano y los momentos de mayor circulación de vehículos. Entonces, desde los muelles de Olivos o Martínez (periferia de la Capital Federal) puede notarse sobre la metrópolis una masa compacta de humareda marrón.

Antaño, el nebulizador era una herramienta a la cual solamente recurrían los asmáticos: se alquilaba en una farmacia o el servicio era prestado por la guardia de un hospital. Hoy, en su versión hogareña es publicitado como si fuera un artefacto electrodoméstico más, en infinidad de modelos. La obstrucción bronquial y una vasta gama de fenómenos alérgicos son ahora trastornos muy comunes, y del mismo modo han aparecido decenas de fármacos para auxiliar a los damnificados.

La capacidad pulmonar del ciudadano común queda reducida en general a la mitad de su potencial. Múltiples estados de depresión y fatiga se deben a una oxigenación deficiente y una pésima expulsión de anhídrido carbónico. El estrés, la tensión, la ansiedad y cierta dificultad de concentración también provienen de tal situación inconveniente. Un ciclo respiratorio integral induce una mayor dinámica del aparato circulatorio y por consiguiente el incentivo de los recursos inmunológicos y el funcionamiento armónico de los órganos internos.

 

¿Cómo es una buena respiración?

La respiración entera, que puede practicarla cualquiera y en todo momento, involucra tres áreas del cuerpo: la diafragmática, la costal y la clavicular. De modo lento, al inspirar, se lleva el aire hacia la parte baja del abdomen empujando el diafragma, luego se sigue llenando la cavidad del tórax dilatando las costillas, y finalmente se alzan las clavículas hasta colmar la capacidad pulmonar. Todo debe hacerse con suavidad, integradamente, sin hacer pausa alguna. No bien los pulmones se han colmado de aire, se lo va soltando, también lentamente.

La literatura yoga abunda en detalles sobre el conteo de segundos en el ciclo de inhalar y exhalar, los ejercicios de pranayama son muy fáciles de realizar, y se recomienda que el tiempo de exhalación sea mayor que el de inhalación. El ingresar a esta dinámica durante media hora diaria puede parecer incómodo al principio, pero rápidamente se advierte una mayor vitalidad y un estado de atención más agudo.

 

Meditación, respiración y espiritualidad

Es aquí donde se abre otra latitud de la introspección. Pensadores místicos como Sri Aurobindo han resaltado de manera elocuente la manifestación del “espíritu” en el universo material. El despertar espiritual del individuo consiste en su participación consciente en el despliegue de las energías divinas (o supremas). Esta percepción, común a todas las religiones, no exige una devoción particular ni una sumisión a dogmas predeterminados. Es parte de nuestro existir en la unidad cuerpo-mente-alma, que son denominaciones inexactas e incompletas para un fenómeno universal que excede la dimensión humana.

Existe un nexo crucial en la práctica de la respiración completa y la agudización de un proceso que denominamos a menudo “intuición” y que no es más que una gama expandida de nuestro potencial humano en el contexto de la Creación (que incluye a la Tierra y al Cosmos, claro está). Si bien vivimos confinados en colecciones de estereotipos y clasificaciones rígidas, a medida que damos fluidez y expansión a nuestros dones naturales, vamos descubriendo los matices de nuestro desempeño posible durante el lapso de nuestra vida.

Una existencia expandida es posible. Sólo debemos despertar.

Por Miguel Grinberg