Algunas palabras del Maestro zen Thich Nhat Hahn acerca de la meditación

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meditacion

Thich Nhat Hahn es erudito, poeta y activista de la paz. Nació en Vietnam en 1926, viaja constantemente, difundiendo sus conocimientos y ayudando a los refugiados de todo el mundo. Ha enseñado en la Universidad de Columbia y en la Sorbona, y fue nominado por Martín Luther King Jr. para el premio Nobel de la Paz en 1967. Actualmente vive en “Le village des Pruniers”, una comunidad budista cerca de Burdeos, Francia, que fundó en 1982.

Lo que sigue es un texto de su autoría:

“Cuando colocamos nuestros brazos alrededor de alguien, nuestros corazones se unen y sabemos que ya no somos seres separados. Abrazar con nuestra plena conciencia y nuestra concentración puede brindarnos la reconciliación, la sanación, la comprensión y una enorme felicidad.

Podemos efectuar la meditación del abrazo con nuestra pareja, un amigo, nuestros hijos, nuestros parientes e incluso con un árbol. En primer lugar, nos inclinamos delante de la otra persona con plena conciencia de la presencia de cada uno de nosotros. Luego hacemos tres respiraciones profundas y disfrutamos plenamente del momento. Abrimos los brazos y nos abrazamos. Nos mantenemos en esta posición el tiempo de las tres respiraciones. Con la primera, somos conscientes de este momento único. Con la segunda respiración, somos conscientes que la otra persona está aquí, viva en nuestros brazos. Y, finalmente, con la tercera respiración, somos conscientes que estamos aquí juntos, sobre esta tierra, y que nos embarga una gran felicidad. Luego nos separamos y nos inclinamos para darnos mutuamente las gracias.

Cuando nos abrazamos de esta manera, la otra persona se vuelve más real y más viva. No necesitamos esperar que se esté por ir. Podemos abrazarla desde este mismo momento y recibir su calor en el presente.

El abrazo es una práctica de reconciliación muy profunda, y, a pesar del silencio, puede surgir claramente un mensaje como: ‘Tú eres un ser muy precioso para mí. Lamento no haber sido lo suficientemente atento contigo. Cometí un error. Permíteme comenzar de nuevo…’”

Thich Nhat Hahn