El poder de la creatividad en las clases de fitness

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Las clases de fitness prearmadas pueden ser una buena opción de ejercicio, pero no debemos dejar a un lado la creatividad, las clases localizadas y  participativas pueden resultar más efectivas. 

A través de los años el fitness ha experimentado muchos cambios. En el campo de la investigación, destacados profesores de educación física, danzas e instructores de gimnasia, construyeron las bases de las numerosas técnicas que hoy se enseñan en distintas escuelas. Su labor a contribuido ha mejorar la organización del movimiento en una riqueza operativa que requiere un derroche de energía mínima en la combinación mecánica formal, y máxima en el pensamiento.

Las investigaciones que algunos profesionales han desarrollado hacen que el fitness argentino sea hoy un referente a nivel mundial. Con todo este paquete de investigaciones, se armaron y se siguen armando escuelas de capacitación, programas que cumplen con información básica de biomecánica, fisiología y anatomía, y procesos metodológicos para enseñar los básicos de algunas técnicas como step, aeróbica, ritmos latinos, aerobox y localizada. Se ha ordenado todo de tal manera que los procesos de aprendizaje se simplifican enormemente, para el profesor y el alumno. Esto constituye un aporte muy valioso a nivel pedagógico.

Rescatando una frase del respetado profesor Mariano Giraldes, quien dice: “no todo lo anterior es tan malo ni lo nuevo tan bueno”, nos encontramos con que en cada uno de estos procesos de transformación quedaron en el camino algunos conceptos que eran para rescatar y otros tantos que no lo eran. La impresión es que el interés por el desarrollo de la creatividad ha sido en muchos casos sustituido por sistematizaciones de clases adquiridas, que son creaciones de otros profesores. Si bien pueden enriquecer una clase, cabe preguntarse: ¿Qué pasa con el aporte que nace cuando podemos experimentar en campos que despierten nuestra creatividad? Esto significaría utilizar nuestra capacidad, nuestro poder de creación. Algo propio, lo nuestro, lo que nos hace diferentes. Necesitamos herramientas que motiven nuestro interés, o nos enciendan la “lamparita” para poder empezar a desarrollar este campo.

Existen demasiados programas de clases prefabricadas, sistematizaciones. Todo debidamente armado, estructurado, sincronizado. No está mal, es una opción que podemos tomar. Quizás la más rápida, pero también podemos aprender de otras. Volver al contexto de las clases participativas forma parte de la propuesta.

Los ejercicios en pareja ofrecen una fuente inagotable de recursos a la hora de planificar una clase de localizada. Con elementos como bandas elásticas, mancuernas, bastones de madera, barras o pelotas -o sin ellos, utilizando la propia fuerza o la que puede ofrecer un compañero- podemos crear desde secuencias de ejercicios de ejecución simple y baja intensidad, hasta aquellos que suponen un nivel de complejidad psicomotriz más comprometido e intensidad media o elevada.

No siempre la utilización de estos elementos se adapta fácilmente a clases masivas o a grupos de distintos niveles de entrenamiento, y en muchas oportunidades tampoco disponemos de ellos. La observación es fundamental a la hora de planificar clases con bandas o con barras. Esto implica que a menudo nuestras propuestas pueden ser muy creativas y dinámicas, pero de difícil aplicación. Justamente es aquí cuando a partir de la observación podemos adecuar elementos que están más a mano, como bastones o tobilleras, y que en general pueden usar todos. O seleccionar quién puede o no utilizar bandas o barras.

Aspectos a tener en cuenta para incrementar la precisión del control

  • Dentro de las posibilidades, tratar de conformar parejas que posean una contextura corporal parecida.
  • Se recomienda que los alumnos de nivel inicial formen pareja con alumnos más entrenados. Las clases participativas son de carácter social: la colaboración entre los alumnos permite que interactúen y se integren más los grupos, transformándose en un elemento contenedor para aquel que recién se inicia.
  • La utilización de barras y bandas en alumnos de nivel inicial debe ser incorporada después de unas semanas de adaptación con elementos de menos exigencia.
  • Las alternativas sugeridas para un público iniciante son el uso de la fuerza propia o la que puede ejercer un compañero, siempre bajo la supervisión de un instructor. Otra opción es reemplazar las barras por bastones de madera hasta que el alumno incorpore la mecánica del ejercicio y esté capacitado para incrementar la intensidad.
  • Las recomendaciones posturales iniciales son la base de un buen aprendizaje del acto motor. Hacer hincapié en la alineación corporal antes y durante el ejercicio resulta muy útil para incorporar una buena técnica.
  • Seleccionar el tipo de entrenamiento.
  • A la hora de planificar, decidir qué grupos musculares van a intervenir, siguiendo un orden de prioridades: músculos de mayor volumen primero, y músculos de menor volumen a posteriori.
  • Seleccionar ejercicios para estos grupos musculares que sean de líneas simples, que impliquen movimientos en una misma dirección o en un solo plano. Esto facilita la comprensión y la buena ejecución de los mismos.
  • La planificación en forma secuenciada e intervalada hace que la clase sea más dinámica (ej. secuencias de ejercicios para tren inferior, intervalados con ejercicios para el tren superior). No obstante, este punto no tiene por qué ser terminante o absoluto.

Técnica para la ejecución y conducción

 La observación del alumno en una clase normalmente es continua. Cada movimiento, gesto u acción que indique el instructor será interpretado por el alumno.

  • La técnica debe ser precisa y clara sin manipulaciones que evidencien desconocimiento del ejercicio propuesto por el instructor.
  • Es esencial utilizar instrucciones verbales durante la clase.
  • Si los alumnos reciben una instrucción previa sobre cuál será el siguiente movimiento, la rutina resulta más fluida.
  • Las señales mímicas son tan importantes como las instrucciones verbales.

Utilización de bandas

Longitud: 1,20mts aprox.

Espesor: 1 cm.

Estructura: sonda de látex.

Las bandas requieren de una buena conservación para evitar lesiones y accidentes. Siempre hay que asegurarse que las mismas no estén secas ni quebradas.

Propuesta de clase

Localizada con bandas

Estrategia: trabajo en parejas.

Acciones empleadas: ejercicios de resistencia para aductores y abductores.

Nivel de participación: alumnos de nivel intermedio.

Objetivo de la clase: desarrollo de la fuerza de resistencia.

Organización de la clase

Ejercicios para aductores y abductores

  • Los compañeros deberán sentarse con una separación aprox. entre ellos de 60 cm. Con las piernas extendidas al frente.
  • El alumno de la derecha sostiene el extremo de la banda (la manija) con la mano derecha que se apoya en el piso a la altura de cadera.
  • El extremo que queda libre cruza hacia el alumno sentado a la izquierda y se coloca en el pie izquierdo del mismo. De igual manera procede el alumno sentado a la izquierda, de esta forma las bandas quedan cruzadas y sujetas por ambos extremos respectivamente, encontrándose en condiciones para realizar un ejercicio de abducción.
  • Flexionar la pierna que queda libre plegándola hacia el pecho, asegura un mejor apoyo para realizar la fuerza necesaria y no sobrecargar la zona lumbar.
  • Realizar abducciones traccionando ambos compañeros a la vez. La ejecución debe ser lenta para que el alumno se familiarice con el ejercicio y lo aprenda.
  • El deslizamiento de la pierna en abducción debe realizarse al ras del piso, rozando el talón en todo el recorrido, de esta manera evitaremos sobrecargar los músculos flexores de cadera.
  • Completar las series planificadas y preparar para la secuencia de aductores.
  • Sin que los compañeros se cambien de lugar ambos colocan el extremo de la banda en el pie contrario y se acercan hasta que los pies toman contacto, siempre manteniendo la separación inicial entre ellos (sólo los pies son los que entran en contacto). De esta forma estarán en condiciones necesarias para realizar la secuencia de aductores.
  • De igual forma que para los abductores, flexionar ahora la pierna de afuera para asegurarse un mejor apoyo y realizar el deslizamiento en aducción al ras del piso.
  • Una vez completadas las series para ambos grupos musculares, los compañeros deben cambiar de lugar para habilitar el trabajo con la otra pierna.
  • Al cambiar de lugar, comenzar la secuencia con los ejercicios de aducciones. No nos olvidemos que la última pierna que se trabajó en aducción antes de cambiar de lugar ahora está hacia fuera y es conveniente que tome el descanso debido.

Cabe aclarar que la utilización de barras y bandas merece una dedicación más profunda. Son elementos con características que demandan gran esfuerzo. Por lo tanto, nuestra responsabilidad en el marco de la enseñanza es llegar a adecuar los formatos, la metodología, la didáctica y los libros a cada situación, con criterio y flexibilidad.

La autora, la Profesora Marina Messina es Profesora Superior de Gimnasia, Maestra Nacional de Danzas (Esc. Nac. Aída Mastranzi)