¿Qué es la cognición?

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Cognicion

Un verdadero proceso educativo es el que promueve el uso de la razón y también el de la intuición.

La complejidad del mundo actual plantea la necesidad de ampliar y refinar nuestros órganos cognitivos. Caso contrario, quedaremos rezagados en el proceso evolutivo de la especie humana. Probablemente, en un futuro no muy distante, la sociedad actual será considerada como un momento confuso del homo sapiens, tanto por el descalabro causado en el “entorno” natural que sustenta la vida, como por el desperdicio de los dones existentes en el “interno” existencial de la persona.

En este último plano, la cognición es considerada como la capacidad de pensar y razonar. Dicho proceso eminentemente intelectual abarca variadas capacidades: concentrarse, procesar informaciones, entender, expresarse, recordar cosas, y –en última instancia– aprender. O sea: precede al aprendizaje. Los especialistas en el tema afirman que las capacidades cognitivas sólo se aprecian en la acción: en primer término la información es procesada, y posteriormente es analizada y comprendida hasta generar enfoques nuevos.

Lo cognitivo no surge espontáneamente: como eje del proceso de la enseñanza debe ser desarrollado intencionalmente. Tal intencionalidad está ausente en la mayoría de los programas llamados “pedagógicos” que imperan en la actualidad. Si el estudiante o aprendiz no logra primero una representación conceptual de los asuntos que encara, nunca podrá comprenderlos ni explicarlos.

Asimismo, como la educación actual se concentra en la faz intelectual del aprendizaje sin darle prioridad análoga a los componentes emocionales y espirituales del individuo, el resultado final tiende a ser parcial y frustrante. En consecuencia, el “proceso educativo” imperante mutila al individuo en vez de fecundarlo. Promueve la esclavitud y no el liberarse [de la ignorancia].

Tarde o temprano (en mayor escala y no en núcleos clarificados reducidos, como sucede ahora) se consolidará en el plano educativo una dinámica de conocimiento que ya se denomina Ciencia Intuitiva. Su tarea consiste en promover el equilibrio de dos aspectos de la naturaleza universal. Así como en el planeta Marte hallamos un lugar de orden petrificado sin cambio alguno, y en Júpiter una situación de eterno torbellino gravitacional signada por cambios incesantes y desordenados, en la Tierra ambas tendencias aparecen equilibradas: el orden y el cambio crean transformaciones armónicas. Lo llamamos evolución.

Así como el pensamiento racional trata a las partes de los fenómenos de modo cuantitativo y contrastante, el pensamiento intuitivo trata a la totalidad de los fenómenos de manera cualitativa y los asume con fines complementarios. Es preciso conocer ambas capacidades. Por eso, según la física cuántica, la orientación de una partícula o la percepción de las partes es racional (analítica y mecánica), en tanto la orientación de una onda y la percepción de los conjuntos es intuitiva (creativa y orgánica).

Por consiguiente, todos los recursos que se apliquen a fomentar el “bienestar” individual, deberán descubrir de forma paulatina el nexo dinámico entre el pensamiento racional y el intuitivo, sin omitir alguno de ellos parcial o totalmente. Sólo entonces, se podrán abordar con real efectividad la elevación de las capacidades mentales; la creatividad y la resolución de problemas de salud con un renovado sentido de intensidad mental, emocional y física; el incremento de la concentración, la memoria y el conocimiento; la reducción acentuada del estrés y la ansiedad, la resolución de bloqueos emocionales y mentales; y eventualmente, la plenitud y la felicidad.

Por Miguel Grinberg