La teatroterapia

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La teatroterapia

La teatroterapia se erige como un método artístico-terapéutico para el descubrimiento, crecimiento y mejoramiento personal, creado por el docente y director teatral Martín Vives a partir de la adaptación de un conjunto de técnicas teatrales.

De qué se trata

El siglo XXI llegó con nuevos síntomas que conforman lo que muchos llaman las “enfermedades modernas” relacionadas con la forma de vida de estos tiempos que corren, como el estrés o los ataques de pánico. Como consecuencia, flamantes estilos de terapias y tratamientos cobraron vida en el seno de la medicina tradicional y la alternativa, en el intento de dar respuesta a esos males.

Sentarse en el diván de un terapeuta ya no es significado de locura, pero tampoco lo es la necesidad de buscar nuevas formas para expresarse, conocerse a uno mismo o relacionarse con los demás. En este marco, aparece la teatroterapia como una novedosa modalidad. Se basa fundamentalmente en la respuesta no intelectual al estímulo, en “purgar” los sentimientos, las emociones y sensaciones, con la cobertura de un personaje en juegos de espontaneidad. Entonces, si la persona cree que es el personaje el que actúa en un momento determinado, que ejerce efectivamente ese rol en esas circunstancias dadas y vive el juego de las reacciones con los otros, no se defiende, se abre y libera energía (como acción corporal, oral, gestual, mímica), goza la entrega y descarga la energía negativa que se volvía contra ella.

Así, como el mismo Vives expresa, “si bien desde siempre se ha aceptado la acción terapéutica del teatro, con esta técnica se procura que no sólo permita la canalización de la energía, sino también el mejoramiento de las formas con que se expresa”.

Un poco de historia

La teatroterapia es consecuencia de una necesidad interna de Martín Vives, quien tras 20 años como docente y director del Teatro Armando Discépolo, pudo comprobar que el 80% de los alumnos no tenía una clara vocación actoral y sí una necesidad de espacio propio, que permitiera desde lo social y lo creativo el vuelco de emociones y sentimientos.

Así surgió la idea de este método dinámico de canalización de la energía psicofísica que viene siendo aplicado desde hace treinta años.

Aprender del grupo

Un dato a tener en cuenta es que, por su particular metodología, la teatroterapia no podría hacerse en otra forma que grupal. ¿Dónde estaría sino la posibilidad del estímulo generador? Es precisamente el grupo el que funciona como una sociedad en miniatura.

A partir de las distintas experiencias recabadas a lo largo de tantos años Vives entiende que la gente “acude por un espacio propio, donde le den las herramientas para que el querer se transforme en posible. Los resultados son el premio al esfuerzo de cada uno”.

Querer es poder

Es por eso que los requisitos para concurrir a los grupos de teatroterapia no pasan por los estudios o las habilidades, sino que, como explica su mentor, “sólo es necesario que la persona esté dispuesta a querer. Querer crecer, querer cambiar, querer jugar, querer creer, querer dar, querer mostrar, querer sentir”. Después, todo se va desarrollando naturalmente.

Cómo es una clase

¿Cómo es una clase de teatroterapia? La pregunta es válida, ya que se trata de una técnica muy nueva y poco difundida en el país. Por eso, para que cada uno pueda imaginarse de qué se trata el asunto, les contamos cómo se desarrolla una de estas “sesiones” que duran alrededor de tres horas.

  • En una primera parte se trabaja sobre las reflexiones y devoluciones del material de la clase anterior.
  • Luego viene una parte dedicada a la educación de la voz, el trabajo corporal y el teatro de la espontaneidad.
  • Y, finalmente, se realizan algunas consideraciones sobre los resultados desde lo vivencial y lo formal.

Parecido pero diferente

Si bien la teatroterapia comparte algunos rasgos básicos con las clases de actuación más tradicionales, es importante destacar las diferencias, ya que, mientras la primera trabaja con los contenidos y la creación permanente para todos y cada uno de los ejercicios apropiados al vuelco de los sentimientos ocultos, negados o difíciles de mostrar, la segunda se dedica a los aspectos más formales y técnicos de la actuación, sin hacer tanto énfasis en el contenido del mensaje que se transmite ni en las emociones puestas en juego.

Con respecto a otro tipo de terapias alternativas o complementarias, la diferencia estriba básicamente en que la mayoría de ellas no utiliza las técnicas teatrales como herramientas, o no parte de situaciones no propias del sujeto.

De esta forma, la teatroterapia se vuelve una opción diferente a la hora de buscar alternativas para encontrarnos a nosotros mismos y a nuestros semejantes, relacionándonos desde la integración, el juego, el descubrimiento.

Tal vez sea por eso que Vives no puede explicar cuáles fueron los cambios que se produjeron en él después de la creación de la teatroterapia, pero sí asegura, sin titubeos: “Mi dedicación full time a ella me ha llenado de felicidad

Nota: La Teatroterapia es una Marca Registrada.