El estrés puede ser aprovechado, descubre como lograrlo

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Manejo del estres

El estrés aunque indeseable puede ser manejado a nuestro favor, utilizando diversas técnicas podremos conseguir que el estrés nos llene de motivación y empuje para enfrentar las situaciones negativas de la vida.

Así como no hay una razón específica y única por la que se genera el estrés, tampoco existe una sola cura para combatirlo: en líneas generales se considera que los diferentes métodos antiestrés deben ser lo suficientemente flexibles como para adaptarse a lo que necesite la persona que esté padeciendo el problema, y está medianamente comprobado que, en la mayoría de los casos, una combinación de estrategias resulta más efectiva que un único abordaje. Se trata, como siempre, de que lo que funciona para una persona no necesariamente funciona para las demás.

Por otra parte, es necesario tener en cuenta que el tratamiento del estrés no necesariamente soluciona de manera inmediata los trastornos médicos que éste ha provocado a lo largo del tiempo –muchas veces se necesita la intervención de un profesional para lograrlo-, aunque sí reduce sus riesgos y disminuye las posibilidades de que esos problemas se sigan agravando.

De todas maneras, es importante reconocer que mantener el estrés a raya no sólo ayuda a recuperar la salud física, sino que también brinda la oportunidad de un razonamiento claro que permite liberarse de las situaciones que lo provocan desde el nivel mental.

Aquí les contamos en qué consisten algunas de las principales disciplinas antiestrés.

El estrés no siempre es negativo: mientras sea controlado genera interés y excitación y motiva al individuo a superarse. En cambio, su completa ausencia puede llevar al aburrimiento y la depresión.

Para sentirse mejor

Dado que es realmente imposible e indeseable evitar por completo el estrés –hay que tener en cuenta que, si resulta controlable, el estrés genera interés y excitación y motiva al individuo a superarse, mientras su ausencia puede llevar al aburrimiento y la depresión-, todos necesitamos desarrollar métodos para evocar una respuesta de relajación.

La práctica de diferentes disciplinas que ayudan a lograrlo permite disminuir la presión arterial y serenar la respiración, mejorar la frecuencia cardíaca, reducir la tensión muscular y aliviar las tensiones emocionales.

Aquí les damos algunas buenas estrategias para lograrlo:

Respiraciones profundas

Durante el estrés, la respiración se vuelve superficial y rápida. Frente a ello, algo tan sencillo como respirar hondo resulta una respuesta efectiva para “bajar las revoluciones”. Esta técnica puede ser muy útil para mantener un estado de relajación durante todo el día.

Para lograrlo:

  1.  Inhale por la nariz lentamente, contando hasta diez, asegurándose que el estómago y el abdomen se expandan pero el pecho no se levante.
  2. Exhale a través de la nariz, contando hasta diez.
  3. Concéntrese totalmente en la respiración e intente poner su mente en blanco.
  4. Repita este procedimiento de cinco a diez veces.
  5. Practique esta respiración varias veces al día, aún cuando no se sienta estresado.

Relajación muscular

Las técnicas de relajación muscular, a menudo combinadas con respiraciones profundas, son un método simple y útil para conciliar el sueño por la noche, especialmente en los casos en los que el estrés afecta la calidad del descanso, creando un círculo vicioso de agotamiento y angustia.

Para ello:

  1. Acuéstese sin cruzar las piernas y concéntrese en cada parte de su cuerpo, empezando por la cabeza.
  2. Incluya la frente, orejas, ojos, boca, cuello, hombros, brazos, manos, dedos, pecho, cintura, muslos, piernas y pies en su recorrido mental.
  3. Durante todo este “chequeo” intente mantener un patrón de respiración lento y profundo.
  4. Contraiga cada músculo tanto como pueda contando hasta cinco y luego relájelo completamente.
  5. Si no logra relajarse inmediatamente, no se desanime y siga intentándolo: será la práctica la que permitirá que el ejercicio sea mucho más efectivo y provoque la relajación más rápidamente.

Visualización

Otra buena manera de encontrar paz espiritual y lograr una buena relajación corporal es la visualización. Para lograrlo, sáquese los zapatos y toda la ropa que le apriete o le incomode, busque un lugar tranquilo, asegúrese de que cuenta con quince a veinte minutos sin interrupciones y tiéndase boca arriba sobre una superficie ni muy dura ni muy blanda, con los brazos al costado o sobre el pecho.

Respire hondo, con los ojos cerrados, y visualice una playa serena, tranquila y calma en la que le gustaría estar. Imagine sus pies yendo hacia el mar, siéntalos relajarse sumergidos en agua tibia; de vez en cuando muévalos casi imperceptiblemente para unirse con ellos mentalmente de forma más efectiva. Haga lo mismo con cada miembro y parte del cuerpo, hasta llegar a la cabeza. Sumérjase en el agua tibia, relájese y disfrute de ese baño de paz.

Al cabo de veinte minutos respire profundo durante algunos segundos, luego levántese muy lentamente y retome sus actividades. Comprobará que se siente mucho mejor, que rinde más y que se encuentra completamente despejado.

Meditación

La meditación es otra buena manera de “bloquear” los mecanismos del estrés, desviando nuestra atención desde esos pensamientos obsesivos y opresivos hacia un estado de liberación y despreocupación que nos permitirá relajarnos y enfrentar la realidad con mejores herramientas. En efecto, una meditación exitosa provoca una relajación profunda y es una de las mejores técnicas para combatir el estrés.

El primer paso para conseguir este estado es adoptar una posición lo más confortable posible, preferentemente en un lugar en penumbras, aislado del ruido y la distracción. La propuesta requiere estar sentado con los ojos cerrados concentrándose en una imagen simple, un sonido o una palabra o frase (mantra) carente de un significado particular y que permita asociarla únicamente con el proceso interior. Esta palabra o frase se repite en silencio. Cuando la mente empieza a divagar, se vuelve a enfocar la atención hacia la idea central o al sonido. Se recomienda meditar por períodos no superiores a los 20 minutos, a la mañana o por la noche.

Otra técnica que requiere poca adaptación es la que propone concentrar la atención en el entorno, redireccionando la actividad cerebral a situaciones ambientales particulares. Por ejemplo, mientras se lavan los platos concentrarse en la sensación del agua, liberando a la mente y experimentando las sensaciones más inmediatas (el olor del detergente, el sonido de los pájaros en el jardín). Este redireccionamiento de la actividad cerebral, alejándola de los pensamientos y preocupaciones, rompe la respuesta automática que se genera frente al estrés y produce relajación, permitiendo ver las cosas desde otro lugar.

Tai Chi

 Otro método que combina meditación y relajación para eliminar el estrés del cuerpo de manera muy exitosa es el Tai Chi, una milenaria práctica originaria de China que se fue perfeccionando hasta convertirse en uno de los ejercicios más efectivos para localizar y eliminar los distintos tipos y niveles de toxinas que podemos padecer en un cuadro de estrés.

El Tai Chi es considerado un Arte Marcial Interno que puede ser usado tanto para defensa personal como para el desarrollo espiritual, y que ha demostrado su eficacia para prevenir y curar diversas enfermedades. Además, puede ser practicado por personas de todas las edades, sin importar su condición física: de ahí la popularidad y gran auge que ha alcanzado en últimos años a través de todo el mundo.

En lo que se refiere a su efecto anti estrés, es importante señalar que la práctica regular del Tai Chi ayuda a modificar la respuesta del organismo: del modo de “combatir o huir” de la rama simpática del sistema nervioso autónomo al modo saludable y restaurador de la rama parasimpática, en la cual el cuerpo tiene la oportunidad de curarse y restablecerse día con día. Para lograr esto, el “diálogo interno” del córtex cerebral debe detenerse. Y, en efecto, diversos estudios realizados mediante el encefalograma han demostrado que, después de la sesión de práctica, el córtex cerebral entra en un estado de calma y tranquilidad que muy pocas personas logran experimentar, incluso durante el sueño. Aunado a la mejora de las funciones del cerebro, también se observa una estimulación del sistema inmunitario que aumenta la resistencia a las enfermedades. Otro de los efectos notorios de la práctica de esta disciplina es que, aproximadamente unos treinta minutos de la misma, se reduce alrededor del 15% el pulso cardíaco… y este efecto perdura aún unas horas después de haber terminado los ejercicios.

Por último, la respiración profunda propia de los ejercicios del Tai Chi, en la que se utiliza el diafragma, mejora en gran medida las funciones respiratorias y protege a los pulmones del daño que causa la contaminación del medio ambiente. En efecto, la respiración diafragmática aumenta la oxigenación de la sangre en los pulmones, mientras que los movimientos realizados en las formas mejoran la distribución del oxígeno en las células, produciendo una potenciación en la eficiencia del sistema respiratorio.

Yoga

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), 7 de cada 10 empleados padecen estrés, y este cuadro incide tanto en la productividad como en los elevados niveles de ausentismo laboral.

Frente a esta realidad, la tendencia actual indica que las personas de negocios eligen la práctica del yoga para armonizar cuerpo y mente, logrando un equilibrio personal que redunda en un mejor desarrollo profesional: en efecto, cada vez son más las empresas y los ejecutivos que recurren al yoga urbano para encontrar la paz tan necesaria para seguir trabajando.

Frente al estrés, la respuesta de la milenaria disciplina del Yoga combina técnicas de respiración, posturas físicas y concentración, permitiendo reestablecer el equilibrio necesario para conseguir un perfecto desempeño. Claro que para lograrlo no es necesario recluirse en los Himalayas, renunciar al trabajo ni aislarse por completo de los problemas: dicen los que saben que la verdadera paz y armonía no se logran en ausencia de conflicto, sino que el equilibrio es aquel que se alcanza y mantiene aún en medio del peor de los problemas.

Para alcanzar ese objetivo, los ejercicios se basan en determinadas posturas en las que se realizan trabajos con la respiración para mejorar la capacidad respiratoria y utilizarla para aliviar y hasta incluso eliminar tensiones y serenarse. También se trabaja sobre la columna vertebral, para mejorar la postura y aliviar los dolores lumbares y cervicales, dándole movilidad a articulaciones que seguramente por la tensión y la concentración del trabajo se han entumecido.

Está comprobado que la incorporación del Yoga como actividad para los empleados de las empresas mejora el ambiente de trabajo -una persona relajada interactúa mejor y contribuye a generar un buen clima laboral-, aumenta la productividad -una persona tranquila y serena produce más-, reduce el ausentismo como consecuencia del estrés laboral y sus derivados y, por último, refuerza la identidad de los empleados con la empresa.

David Lifar, Director de la Fundación Indra Devi, sostiene que “el Yoga es un instrumento que la sociedad tiene a su disposición y que le permitirá vivir una vida más plena, saludable y en armonía”. Y agrega que se trata de “un método para el desarrollo integral y armónico del ser humano en sus aspectos físico, mental y emocional, para poder tener una vida sana y feliz, sin enfermedades, tensiones ni estrés”. Nada menos.