De qué se trata la ozonoterapia

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Ozonoterapia

El ozono tiene un uso médico para combatir distintas dolencias. A través de este elemento ofrecido por la naturaleza podemos acceder a una terapia que resulta fundamental para cuidar nuestro cuerpo: es efectivo para combatir la celulitis; es utilizado en los centros de salud de todo el mundo para diferentes dolencias, y cada vez más personas disfrutan de sus innumerables beneficios.

De qué se trata

La ozonoterapia consiste en la aplicación de ozono de uso médico (un gas cuya fórmula molecular es O3, es decir que está compuesto por tres átomos de oxígeno) al organismo humano con fines terapéuticos.

Se trata de una técnica alternativa y complementaria a la terapéutica tradicional, que utiliza este gas para mejorar la calidad de vida humana, animal y vegetal y normalizar las funciones básicas de nuestro ecosistema, sin provocar efectos secundarios indeseados (las investigaciones científicas realizadas han demostrado que este gas se puede suministrar a las personas sin ningún peligro, siempre que se evite la vía inhalatoria).

Entre sus virtudes se destacan su capacidad para activar el metabolismo de las grasas y para combatir la celulitis, así como sus propiedades antiinflamatorias, bactericidas y analgésicas.

Además, el uso terapéutico de este gas aumenta la glicólisis, disminuye los niveles de ácido úrico y activa la microcirculación sanguínea.

Ozono medicinal

El ozono es, como ya dijimos, un gas cuya molécula está formada por tres átomos de oxígeno. Ahora bien: el ozono médico no consiste en este gas en estado puro, sino que en realidad se trata de una mezcla de un 5 % de ozono como máximo y un 95 % de oxígeno como mínimo.

Es decir que, mientras que la forma común del oxígeno que respiramos está formada por dos átomos, la molécula de ozono es triatómica. Esto hace que se trate de una molécula altamente inestable y con una elevada tendencia a liberar el átomo que le sobra.

Y justamente esta propiedad es la que le confiere al ozono asombrosas propiedades curativas, ya que en esa tendencia se basa en su poder oxigenante y revitalizador, que se hace efectivo cuando el gas entra en contacto con las células.

Por eso, prácticamente no existe ninguna función orgánica que no responda positivamente a la ozonoterapia.

Un poco de historia

El ozono es un gas que existe en la naturaleza en las altas capas de la atmósfera y que fue descubierto recién a finales del siglo XIX. Su aplicación en el campo de la medicina se inició durante la Segunda Guerra Mundial, en donde se lo utilizó principalmente para desinfectar heridas.

Posteriormente se fueron descubriendo otras propiedades terapéuticas. Sin embargo, su carácter agresivo y corrosivo –especialmente evidente cuando entra en contacto con ciertos materiales (como por ejemplo la goma)- hizo imposible su utilización y expansión dentro del ámbito médico.

Por eso, hasta la aparición de los plásticos duros no fue posible la creación de generadores de ozono para uso médico que permitieran la dosificación exacta de la mezcla de ozono / oxígeno necesaria para aplicarlo de manera terapéutica. Una vez que esto sí fue posible comenzó a producirse y utilizarse el ozono médico, cuya eficacia depende de la concentración y dosis administrada.

El gas que se utiliza en aplicaciones médicas es producido a partir de oxígeno médico puro al que, mediante una descarga eléctrica de 4000 V, se le rompen las moléculas. Como el gas resultante es altamente inestable, la mezcla de oxígeno y ozono para aplicación medicinal debe ser preparada en el lugar y el momento en el que se la va a utilizar.

Para qué sirve

La ozonoterapia es muy efectiva para tratar las siguientes dolencias y trastornos:

  • Infecciones bacterianas, micóticas y virales
  • Acné y micosis cutánea
  • Gangrenas
  • Arterioesclerosis
  • Problemas de cicatrización
  • Úlceras gastroduodenales
  • Osteomielitis
  • Infecciones intestinales
  • Artrosis y artritis
  • Adiposidad localizada
  • Celulitis

Aplicaciones

El ozono ayuda a la restauración de la piel, combate el acné y la micosis cutánea, soluciona problemas de cicatrización, estimula el drenaje linfático y venoso, elimina tejido adiposo, reafirma y tonifica los músculos y resulta muy efectivo en tratamientos faciales que regeneran el tejido del rostro. Además, colabora en el mejoramiento de la función respiratoria, la relajación muscular y nerviosa y ayuda a lograr una mejor oxigenación sanguínea.

Pero esto no es todo, ya que el ozono también posee una elevada capacidad de estimular la formación de nuevos tejidos de la piel.

Por último, el ozono colabora en la eliminación de toxinas, por lo que resulta un fundamental desintoxicante y un excelente revitalizador orgánico integral. Gracias a esto, se lo utiliza con mucho éxito como tratamiento complementario en hepatitis y cirrosis hepática.

Una alternativa natural

Disponible en variados tratamientos y para abordar numerosos casos puntuales de manera personalizada, la ozonoterapia es una buena alternativa para mejorar el cuerpo y sentirse en forma.

Si bien en general no son tratamientos económicos, lo cierto es que los resultados son fabulosos y todo parece indicar que en unos años, con el avance de la técnica, el acceso a este tipo de medicinas será más amplio y generalizado.

Por el momento, quienes están interesados deberán contratar el servicio en forma privada en alguno de los tantos centros de estética que hay en el país.

Para combatir la celulitis

Una de las afecciones que mejor trata el ozono es la celulitis, ya que este gas se liga a las moléculas de grasas y proteínas y hace que se transformen en hidrófilas, es decir, que se disuelvan en agua. Los especialistas han demostrado que un tratamiento de ozono produce una movilización general de todas las sustancias que producen la celulitis.

Con este método se pueden tratar los diferentes grados de celulitis, para lo que se utilizan tres vías principales:

  1. Por medio de inyecciones

Es la forma terapéutica más utilizada porque brinda los mejores resultados. Totalmente ambulatoria, no requiere anestesia, hospitalización ni medicación y sólo tiene una contraindicación absoluta: el hipertiroidismo.

En esta forma de aplicación, un aparato transforma el oxígeno puro de la bomba en una mezcla de oxígeno-ozono creada específicamente para tratar esta patología. Esta mezcla tiene dos formas de actuación ante las adiposidades: por un lado, oxigena los tejidos, con la consiguiente activación de la microcirculación sanguínea, mientras que, por otro, rompe el doble enlace que tienen los ácidos grasos insaturados, que son hidrófobos (enemigos del agua) y los convierte en hidrófilos (amigos del agua), para facilitar su eliminación.

Tratamiento

El médico toma con una microinyección la dosis de ozono / oxígeno establecida por la máquina para tratar la celulitis y la inyecta en varios puntos del tejido subcutáneo alterado. Mientras, con la mano, realiza un pequeño masaje para que se reparta bien el gas por todo el área afectada.

Es importante que la inyección se realice subcutáneamente, pero lo más profunda posible, para evitar la eliminación demasiado circunscrita de adiposidad; además, una inyección demasiado superficial es mucho más dolorosa que una profunda.

A veces, estas aplicaciones pueden ocasionar dolor. Sin embargo, la sensación dolorosa varía según el sujeto, y con frecuencia es mayor cuanto menor es la cantidad de adiposidad. Con el fin de minimizar el dolor, se puede disminuir la velocidad de inyección o la concentración de ozono (no es necesario trabajar con elevadas concentraciones para que sea efectivo). Otra opción es interrumpir el proceso y pinchar en otro sitio.

Cualquier  parte del cuerpo que esté afectada por la celulitis se puede tratar de esta manera, aunque las más habituales son los muslos, rodillas, glúteos y abdomen. Pero hay que tener en cuenta que esta última es la zona más sensible al dolor.

Duración

El número de sesiones necesario para lograr el objetivo deseado depende del grado de celulitis. Lo más habitual es que se requieran entre 15 y 20 (a veces se llega hasta 30), y que se realicen dos por semana. En cada una se inyectan entre 200 y 250 cm3 de ozono, que se reparten en pequeñas dosis por las partes más conflictivas. Luego el gas se difunde por toda la zona.

Después, el tiempo que duran los logros dependerá de los hábitos de vida de cada paciente, ya que la ozonoterapia hace desaparecer la adiposidad, pero si no se corrigen los factores que habían desencadenado el problema (alimentación rica en grasas, sedentarismo, malas posturas), este volverá a aparecer de nuevo y será necesario repetir el tratamiento.

  1. Con aceites ozonizados

Los aceites ozonizados liberan lentamente el ozono, estimulando la circulación sanguínea y desinfectando. Se pueden aplicar localmente, mediante un masaje prolongado, para optimizar el resultado de las inyecciones.

Conviene utilizarlos mañana y noche, al menos durante el tiempo que dure el tratamiento (que debe ser indicado por un especialista).

  1. Mediante balneoterapia ozonizada

En esta forma de aplicación se utilizan aparatos que hacen burbujear ozono directamente en el agua. El oxígeno que se produce en el líquido penetra en el cutis hasta las capas más profundas, sobre todo después del ablandamiento de la capa córnea debido a la acción del agua.

Los resultados son bastante menores que con las inyecciones locales por una cuestión de dosificación, pero de todas maneras es una buena alternativa, y bastante menos invasiva y agresiva que la de las inyecciones.

 

Hidromasajes con ozono

Esta forma de aplicación del ozono produce un masaje a nivel superficial por el impacto de las burbujas de agua con ozono, que desprenden todas las toxinas adheridas a la piel provocando la apertura de los poros para que los centros linfáticos procedan a organizar las linfas, generando una sensación de placer y bienestar a nivel circulatorio y muscular.

Este procedimiento puede estar acompañado con suaves masajes dentro del hidromasaje asistido por un terapeuta especializado, generando una sensación de relax general a nivel muscular.

Finalmente, se aplica aire ozonizado a presión constante sobre la piel para que las micro burbujas de agua y ozono penetren hasta los tejidos más profundos de la piel.

Rostro fresco

Para los tratamientos de estética facial resulta sumamente importante la limpieza del cutis con aguas termales ozonizadas, ya que el ozono penetra en las cavidades de la piel permitiendo eliminar la contaminación existente dentro de estos poros, devolviendo a la piel toda su frescura y limpieza.