Si no te gustar hacer gimnasia, ¡a bailar!

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El baile

El baile es una de las prácticas aeróbicas más primitivas, sencillas, divertidas, accesibles y efectivas.

  • Salsa, merengue, rumba, axé bahía…

Entre los bailes más famosos de estas latitudes latinas se destacan la salsa, la rumba y el merengue, más la novedad del axé bahía, una danza originaria de Brasil muy difundida en los últimos tiempos en nuestro país. Todos estos bailes son súper divertidos, y resultan una forma creativa y divertida de ejercitar el cuerpo. Efectivamente, con sólo media hora de movimiento moderado al ritmo de Chayanne, Carlos Vives, Juan Luis Guerra o cualquier melodía de aires caribeños se consumen alrededor de 130 calorías. Y con una hora de baile rápido se pueden llegar a quemar hasta 365 calorías.

Así, cada vez que el cuerpo baila, poco a poco se empieza a bajar de peso, además de lograr una tonificación espectacular: entre los músculos que trabajan participan muy especialmente los ubicados en la pelvis, debido al movimiento de caderas que se realiza, mientras los brazos y la espalda también realizan un buen esfuerzo (¡si los movés con ritmo!).

Beneficios

El baile –del tipo que sea- aumenta la producción de endorfinas y dopamina, sustancias que estimulan la creatividad y ayudan a evitar la depresión. Además, el movimiento corporal resulta un excelente ejercicio que aporta salud y ayuda a mantenerse en forma y con “buena onda”.

Luego de una clase de baile los participantes se sienten más ligeros y disminuyen la rigidez corporal y las tensiones. La danza también mejora la coordinación y el sentido del ritmo, lo que nos ayuda en otras actividades que realicemos, se trate de ejercicios físicos o de las tareas de nuestra vida cotidiana.

Además, si bien esta forma de gimnasia no requiere demasiado esfuerzo, sí se necesita cierta habilidad para memorizar y realizar los pasos de forma natural y que no parezca mecánico. Por eso, las personas que no tengan mucho ritmo deberán poner un énfasis especial. Y aquellos con problemas de memoria tienen que prestar mucha atención debido a que es fundamental recordar cada movimiento… aunque siempre se puede improvisar o inventar algún pasito nuevo.

Todo esto ayuda a que resulte una actividad excepcionalmente favorable para la “desconexión” mental: al requerir una cierta concentración ayuda a “poner la cabeza” en otra cosa que no sean los problemas de cada día. 

Ritmos para elegir

Los estilos y los ritmos para bailar son muchísimos, súper variados y poseen diferentes niveles de complejidad y exigencia, por lo que las clases de gym-danza se adaptan perfectamente a las capacidades, los gustos y las limitaciones de cada participante: todos, desde los niños más pequeños hasta los adultos mayores, pueden aprovechar los beneficios de este ejercicio.

Y algunos gimnasios hasta optan por ofrecer una mezcla de diferentes tipos de baile, que permiten hacer las clases aún más divertidas y variadas, por lo que resultan ideales para participantes avanzados o bailarines con cierta experiencia. Body Systems, por ejemplo, cuenta con una disciplina llamada BODYJAM®, que combina movimientos de varios estilos: Funk, Groove, Ritmos Latinos y  Caribeños, Street Dance, Techno, Hip Hop, Disco y Jazz-Broadway. Además de garantizar una gran mejora en el acondicionamiento cardiovascular, este tipo de ejercicio promueve un aumento de la conciencia corporal, mejora la calidad del movimiento y el desarrollo de la noción del ritmo… ¡¡y promete quemar hasta 400 calorías por clase!!

Para tener en cuenta

Para practicar este ejercicio no es necesario ningún tipo de cuidado especial. Es suficiente con seguir una dieta sana, sin realizar excesos pero tampoco privándonos demasiado de algunos alimentos (siempre es mejor seguir una alimentación rica y variada).

Por último, es importante tener en cuenta que, si bien las lesiones no son frecuentes, una mala pisada, un salto mal dado o un resbalón pueden provocarnos algún esguince, por lo que hay que tener bastante cuidado, especialmente si se tiene algún problema particular que requiera más atención y personalización de las clases.

  • Danza del vientre

La danza oriental es un baile sensual y sugerente que está basado en movimientos suaves y ondulados en los que participa todo el cuerpo -aunque el mayor movimiento se localiza en las caderas, los músculos abdominales y la pelvis-, por lo que produce importantes beneficios, tanto a nivel físico como mental.

Sin embargo, mil y un mitos rodean a este baile: que para practicarlo hay que ser joven, flaca y hermosa, que se trata de una danza exclusivamente dedicada a la seducción y el exhibicionismo, que el objetivo principal de quienes se mueven al ritmo de la música es mostrar los atributos frente al hombre… ¡¡es hora de derribar esas falsas creencias!!

La Danza del Vientre es, indudablemente, un baile sensual y sugerente. Pero, lejos de buscar el exhibicionismo, sus objetivos son conectar mejor a cada mujer con su propio cuerpo, aumentar la autoestima y ejercitar los músculos de una manera que además de saludable es divertida: se trata de descubrir la naturaleza del movimiento femenino, resaltar las formas del cuerpo y sus posibilidades expresivas, creando y ejercitando de una manera divertida y estimulante.

Además, todas las mujeres pueden practicar esta danza sin importar su edad o su estado físico, ya que los movimientos se adaptan a las diferentes capacidades y cada una puede desarrollar un estilo expresivo personal y propio. 

Beneficios

La práctica continua de la danza del vientre otorga una excelente tonicidad muscular, resulta de gran ayuda en los procesos femeninos, mantiene la piel en óptimo estado y favorece el buen funcionamiento de las glándulas, por lo que resulta una excelente disciplina para las mujeres que están enfrentándose a la menopausia. Además, los movimientos suaves y ondulantes del abdomen actúan como un masaje profundo del que se benefician todos los órganos internos. Y la práctica constante también ayuda a corregir la postura y a aumentar el poder de concentración.

En cuanto a sus beneficios psicológicos, esta danza ayuda a mantener un buen estado de ánimo, luchando contra el estrés a fuerza de armonía, tranquilidad y el redescubrimiento de la belleza y el poder del propio cuerpo, lo que también permite fortalecer la autoestima y el amor propio.

Veamos cuáles son los principales beneficios de esta danza para el cuerpo y la mente:

  • Otorga flexibilidad y permite el desbloqueo, la fluidez, la coordinación y la eliminación de los nudos de tensión que se forman por estrés o cansancio físico.
  • Mejora la circulación.
  • Disminuye la presión sanguínea.
  • Reduce los dolores menstruales. Los movimientos pélvicos de la danza masajean el aparato reproductor y hacen que trabaje mejor de una forma sana y natural.
  • Regulariza el aparato digestivo gracias a los masajes internos de la danza.
  • Corrige los vicios posturales. La postura que se mantiene en esta danza elimina los malos hábitos y proporciona mayor flexibilidad en la espalda.
  • Evita la artrosis. Al armonizar la función de los músculos con los cartílagos y las articulaciones, este ejercicio combate la pérdida de elasticidad.
  • Quema de calorías. Practicar esta danza ayuda a quemar entre 250 y 300 calorías por hora, por lo que resulta un buen ejercicio para complementar una dieta baja en calorías o simplemente para mantener el cuerpo en forma.
  • Favorece la autoestima y la aceptación del propio cuerpo y del poder de seducción y genera un cambio de actitud ante la vida, ya que desinhibe y ayuda a luchar contra la timidez.
  • Estimula la creatividad y facilita la expresión. Esta danza invita a crear y a valorar la espontaneidad, favorece la expresión y ayuda a descomprimir sentimientos que generalmente nos vemos obligadas a reprimir.
  • Ayuda a conectarse con la propia femineidad ya que permite expresarse con el cuerpo sin complejos, culpas o miedos, explorando el aspecto intuitivo, tierno y vivaz de las mujeres.